900 noches o Réquiem por Leningrado (del Blog CCEE)

900 días y 900 noches

En la mañana de hoy abandonamos el camping de Helsinski y junto con él las camionetas que nos acompañaron en el norte de Europa y que nos esperarán ahí para emprender dentro de diez días la vuelta hacia París. Tras unas horas de viaje arribamos a la ciudad de San Petersburgo, al norte de Rusia. Desde mi infancia siempre escuché con profunda devoción las apasionadas historias de mi abuelo acerca de la verdadera contribución del glorioso Ejército Rojo (los soviéticos) a la derrota del nazismo en la Gran Guerra Patriótica (lo que nosotros conocemos como la Segunda Guerra Mundial). Claro, en las historias el nombre de la ciudad siempre había sido Leningrado.

¿Quién no pensó alguna vez que la Segunda Guerra Mundial la ganaron los aliados cuando las tropas básicamente yankees desembarcaron en la costa francesa de Normandía? Desde nuestra visita a Berlín, en la recorrida de sus excelentes e históricamente justos museos, ya habíamos tomado contacto con la rigurosa documentación de la despiadada política de guerra nazi hacia los países del oeste de Europa. El Frente Oriental no era cualquier frente para Hitler, en el él se libró una verdadera guerra de exterminio, donde algunos planes nazis contemplaban, entre otras cosas, la eliminación de estos pueblos y su sustitución progresiva por colonos alemanes.

Duración del sitio

Duración del sitio

Irónicamente, los comunistas y nazis habían pactado hacia el año 1939 la no agresión en un pacto conocido como Ribbentrop-Molotov (que implicó la repartija de buena parte de Europa del Este). El pacto brindaba tranquilidad a la Alemania de Hitler en el lado oriental mientras ocupaba e instauraba regímenes títeres al occidente de Europa y asediaba por mar y aire al gobierno británico. Mientras tanto, del otro lado, Stalin ganaba tiempo para fortalecer el músculo bélico de la Unión Soviética para poder enfrentar en mejores condiciones a las tropas nazis. En 1941 este peculiar acuerdo explotó y los nazis avanzaron rápidamente hacia el lado oriental penetrando punzantemente en tres direcciones hacia la Unión Soviética: Leningrado, Moscú y los pozos de petróleo del Cáucaso. Se iniciaba el contador de 27 millones de héroes rojos muertos bajo los nazis (pensemos que murieron 6 millones de alemanes). No se confunda, no fueron soldados, todo el país actuó como un gran ejército en defensa de la madre patria. Las víctimas fueron campesinos, obreros, estudiantes, veteranos, todos y todas fueron potenciales víctimas. El freno de mano militar de la ofensiva nazi lo constituyó la ciudad de Stalingrado brillantemente defendida por el Ejército Rojo bajo la supervisión directa del propio Stalin.
Entrada al memorial. A la derecha dice Leningrado

Entrada al memorial. A la derecha dice Leningrado

Pero estamos al norte. Esta ciudad fue fundada artificialmente en el siglo XVIII por un Zar muy importante para la historia rusa: Pedro el Grande. No repararemos en esta historia, salvo por el hecho que de ahí proviene su nombre original y, mientras duró, su carácter de capital del Imperio Ruso. Tras la llegada al poder de los bolcheviques en octubre de 1917, y a pesar que la ciudad había sido el corazón mismo de la revolución, Lenin traslada la capital a Moscú. Tras su muerte, la ciudad de San Petersburgo es rebautizada como Leningrado (la ciudad de Lenin).

Llegamos al hotel. Es un hotel enorme, como lo que uno se imagina cuando piensa en algo soviético. Marcel, quien organiza el tour de Rusia para el Grupo de Viaje, nos explica que es todo un complejo de edificios realizado en los años 60s para conmemorar el sitio de Leningrado. Desde la puerta del hotel pueden verse las enormes edificaciones rodeando una gran plaza con un obelisco con la inscripción “1941-1945”. Tras acomodarnos en las habitaciones, nos encontramos todos en el lobby para hacer una recorrida guiada por el memorial.

Centro del memorial, ruptura. 900 noches en ruso

Centro del memorial, ruptura. 900 noches en ruso

Cruzamos la calle por un túnel subterráneo y subimos directamente al memorial. Nos recibió una inscripción inmensa en ruso de la cual solamente pudimos leer Leningrado. El acceso al memorial es bajando una escalera que conduce al interior del inmenso círculo de concreto y granito. Aquella plaza enorme que vimos desde el hotel y desde la cual afloraba un obelisco y algunas construcciones de cemento lucía distinto desde allí. Las llamas en las paredes iluminan consignas en ruso y estrellas revolucionarias. En el medio, una escultura con claveles rojos a sus pies mezcla personajes del sitio de la ciudad formando una composición trágica que conmueve (ver foto). Más adelante se logra ver que el enorme círculo de concreto parece romperse y abre paso a otras escaleras que permiten avanzar hacia la explanada con el obelisco rodeado de otros personajes representativos del sitio. A la izquierda y la derecha, al comienzo de cada extremo de la ruptura, dos inscripciones: “900 días´” y “900 noches”. Eso fue lo que duró el sitio de Leningrado durante la ocupación alemana a la Unión Soviética.

Ya dijimos que el “Frente Oriental” no era cualquier frente para los alemanes, sino un plan premeditado destinado al exterminio. Como los soviéticos habían logrado construir un gran sistema de defensa de la ciudad que contaba con una población y tropas muy motivadas (Leningrado había sido el bastión revolucionario donde se perpetró el Golpe de Estado bolchevique), los generales alemanes concluyeron que la forma más económica de vencerlos era sitiar a la ciudad hasta exterminar a su población de frío y hambre (y no tener que mantenerla). Aproximadamente 1,5 millones de habitantes murieron de un total cercano a 3 millones. ¡900 noches! Entre ellas, las noches de uno de los inviernos más fríos de la historia de la ciudad (se dice que cerca de 50 grados bajo cero). ¿Se imaginan una ciudad muerta, sin suministros, con hambre y frío? Tuvieron que quemar los libros de la biblioteca de siglos de antigüedad para calentarse e incluso hubo casos de canibalismo que tuvieron que ser perseguidos por las autoridades de la ciudad. Cuenta la historia que un día las tropas alemanas que sitiaban la ciudad vieron que una ola de ratas huía masivamente desde Leningrado hacia ellos.

Obelisco

Obelisco

Lamentablemente no puedo decir que el sitio de Leningrado es uno de los mayores crímenes de la humanidad, en este recorrido relativamente pequeño del mundo que hemos hecho hemos escuchado tantos… Una niña relató en su diario de la forma más simple lo que significaban estos acontecimientos en la mesa familiar: “Hoy murió papá”, “Hoy murió mi hermana”, etc. Ella también se encuentra entre las víctimas del fascismo y no sobrevivió al sitio. Imagino en medio de este Apocalipsis las luchas internas de cada ciudadano, cuántos momentos de héroes y villanos habrán vivido sus personajes. Pero por sobre todo, ¡qué heroísmo colectivo! El mundo hubiera sido otro. Gracias Leningrado.

“Troya cayó, Roma cayó, Leningrado no”
(Dicho popular ruso)

Anuncios

Dioses en Nepal (del Blog CCEE 2012)

Ya estamos en Nepal, al norte de la India y al sur de Tíbet (o China). El paisaje geográfico y humano cambió totalmente desde que pusimos un pie acá. Nepal es un país grande, de cerca de 30 millones de habitantes y muy influenciado por las culturas de sus vecinos gigantes, pero con una fuerte identidad propia que le permitió mantenerse al margen de la dominación colonial de las potencias europeas y locales (es el primer país asiático que pisamos en el que los japoneses no intervinieron directamente).

Nuestro guía es un tipo muy entretenido que habla muy bien español, tiene una actitud muy fresca y se preocupa por explicar al máximo de detalle posible cada uno de los puntos interesantes de la cultura de Nepal. Pero vamos a los dioses y dejemos para luego otros detalles de este país.

Shiva

Shiva

El hinduismo es una religión muy fuerte por aquí y se combina fuertemente con el budismo. Recordemos que Nepal es la cuna de Siddharta Gautama, mejor conocido como Buda. Aunque son dos religiones distintas y aunque sea difícil de entender para nuestros parámetros, la convivencia entre estas religiones es muy armónica, ya que el hinduismo no sólo no niega a Buda sino que lo incorpora como última reencarnación del Dios Vishnu. ¿Quién es Vishnu y quiénes son los dioses hindúes?

Si bien es una religión que tiene varias interpretaciones (incluso monoteístas), las manifestaciones principales de lo divino en el hinduismo son: Brahma, Vishnu y Shiva. Se puede entender de forma simplificada a cada uno de ellos como: Brahma, el creador absoluto, la idea del dios más abstracto; Vishnu es el preservador y conservador del mundo; y Shiva, el Dios más importante y venerado, es el destructor, aunque el sentido de la destrucción tiene implícito abrir paso a lo nuevo (Chiste para economistas: como decía Mauri, es el principio de destrucción creadora de Shumpeter).

Sudan, el guía de quien ya hablé y que olvidé mencionar que tenía un tatuaje de Shiva en su antebrazo derecho, nos relató una de las leyendas más famosas de los dioses del hinduismo. Cuenta la historia que un día Shiva se dirigió a la casa de una de sus consortes. Cuando llegó, golpeo la puerta y un niño preguntó quién era, el niño se llamaba Ganesha. La mujer se encontraba en el baño, por lo cual el niño no permitió la entrada del Dios. Éste volvió a insistir señalando que era ridículo que no lo dejaran pasar a él, a lo que el niño volvió a negarle la entrada. Enfurecido por la impertinencia de Ganesha, el tercer ojo de Shiva salió, comenzando además la danza de la destrucción que terminó decapitando al niño ¿Se imagina el final? Cuando la madre ve a niño en el piso con lágrimas en los ojos increpa al dios “¿Qué has hecho? Has matado a tu propio hijo”.

Ganesha

Ganesha

Shiva, que desconocía que era su hijo, se arrepintió tanto de la situación que acudió a Brama para que reviviera a Ganesha (recordemos que sólo Brahma tiene el poder de crear, Shiva es el destructor). Reunidos con Brahma ante otros dioses menores, Shiva planteó la situación. La respuesta del Dios creador fue que Shiva enviara a todos sus guardias a la selva y que cuando encontraran a un elefante que estuviera sólo y alejado de sus padres, lo tomaran y le llevaran su cabeza ante él. Los guardias buscaron mucho, pero fue realmente difícil cumplir con la petición de Brahma ya que los elefantes se mantenían juntos. Finalmente encontraron un elefante jugando cerca de sus padres que dormían y decidieron cortarle su cabeza, ya que fue lo más parecido que encontraron a la petición de los dioses. Brama tomó su cabeza del elefante y la juntó al cuerpo del niño muerto para revivir a Ganesha. Este Dios es una de las imágenes más famosas del hinduismo y es una mezcla de elefante y humano.
Osoooo

Osoooo

Más allá de que esta historia tiene distintas versiones (por ejemplo en la Lonely Planet dice que Ganesha estaba en la cama con su madre), es impresionante tomar contacto con una religión como la que leímos en los libros. El parecido en esencia con la mitología griega es impresionante, y también es impresionante que uno se haya hecho la cabeza con que en realidad eso es algo primitivo que evolucionó naturalmente hacia una superación monoteísta. En realidad esa evolución solamente es un cuento de la evolución de la religiosidad mayoritaria de Occidente (también los musulmanes), pero no es cierta para enormes porciones de la humanidad. Además, dicho sea de paso, si uno se abstrae un poco, la Divina Trinidad no es mucho más fácil de explicar y tampoco mucho más verosímil que la historia de Ganesha u otra de Zeus ¿No?

Grecia: La pesca y la luz al final del túnel (Del Blog CCEE 2012)

Llegamos cerca de la hora 22 desde el puerto de Pireaus en Atenas a Ermoupolis, la ciudad puerto de la isla de Syros en el Mar Egeo en Grecia, al Sur de Europa (interprétese la ubicuidad griega como mejor le parezca). El islote es un pequeño pedazo de tierra que no supera los 12 o 15 km en su máxima extensión. Sin embargo, por su ubicación estratégica ha sido tradicionalmente un punto neurálgico de la región de modo que actualmente oficia de capital administrativa de la zona.

En un país claramente marcado por la Iglesia Ortodoxa Griega, que es religión oficial, esta isla es un ejemplo de convivencia de los ortodoxos con los “francos”, denominación que le dan los griegos a los católicos apostólicos romanos (los del Papa) y que proviene del tiempo en que los cruzados franceses hicieron estragos en su camino a tomar la ciudad de Constantinopla que es la actual Estambul (sí, antes de la toma de Constantinopla por los islamistas hubo un saqueo de cristianos contra cristianos).

Callecita camino al hostel

Callecita camino al hostel

Todo esto para contar que acá, a diferencia de todo el país, la mayoría de la población es católica romana aunque se mezclaron mucho durante la Guerra de Independencia en el siglo XIX cuando muchos refugiados de las manos turcas terminaron en Syros (por más, leer wikipedia).

Pero estábamos bajando del barco en Ermoupolis. El paisaje de la ciudad promete. No habíamos podido reservar hostel de antemano, parte porque nos dijeron que era mejor negociar ahí y otra parte porque no nos dio el tiempo. Vimos una larga fila de “vendedores” de hostels y posadas a la salida del puerto. Hablamos con varios y finalmente Martu logró negociar lo que parecía un buen precio dada la calidad que nos ofrecían con una gurisa que en el medio de la negociación nos aclaró que podía entender español mientras tratábamos de bajarle algún mango más. Ella cumplía el estereotipo que uno imagina de las griegas: pelo enrulado, tez clara pero bronceada y ojos fuertes. Después nos enteraríamos que tenía 30 años.

Tomamos el equipaje y fuimos cuesta arriba hacia nuestra temporal morada. El apartamentito estaba buenísimo y además rodeado de callejoncitos y varias Santa Rita de distintos colores. Le bajamos el martillo rápidamente, por lo que a partir de ahí pudimos conversar más desestresadamente con la griega. Nos ofreció llevarnos a dar una recorrida por el pueblo y aceptamos. Dejamos el equipaje pesado y bajamos hacia la “rambla” frente el puerto. En un kiosco en el camino nos presentó a Gregory, un amigo de ella, y seguimos caminando hacia una zona con bolichitos.

Tomando una. Mythos, cerveza griega.

Tomando una. Mythos, cerveza griega.

Nos invitaron a tomar una y nos quedamos. Ella había estudiado economía y trabajaba dando clases de eso durante el invierno, aunque ayudaba al padre a “pescar” turistas en el puerto durante el verano ya que él estaba atravesando una enfermedad complicada (y cara) y estaban con muy poca plata. Gregory trabajaba en una compañía de barcos que lo había enviado a China por 18 meses hace poco tiempo y hace un par de días le habían dicho que se iba por dos años más a partir de mañana. Ambos tenían una cultura general bastante amplia, él un poco más.

Nos pusimos a hablar de la situación de Grecia. Lo primero que salió fue “nosotros odiamos a los alemanes”. Obvio, la presión que les han puesto es insostenible (irónico dado que saben que las presiones que les pusieron a ellos luego de la guerra favorecieron el ascenso del nazismo). Las preguntas de ella apuntaban a los recuerdos que teníamos nosotros de la crisis y cómo había sido la salida, había como una esperanza en saber desde nuestra perspectiva cómo era la luz al final del túnel. Ellos no la veían, están el quinto año de recesión. La desesperanza y la desconfianza en encontrar una salida en un tiempo razonable es desalentadora. Recuerdo lo mismo en Uruguay, hace no tanto (¡apenas 10 años!)

Una de las vistas más lindas de la ciudad

Una de las vistas más lindas de la ciudad

Él nos dio su impresión del panorama político y cómo los habían embaucado en las elecciones en las que los alemanes prometieron a los griegos que si elegían un gobierno pro-europeo (que unió a tirios y troyanos, al partido de centro derecha e izquierda) iban a renegociar las condiciones de la deuda y luego de las elecciones los alemanes no habían cedido ni en un punto (cosa parcialmente cierta). También nos contó lo que era su plataforma, salir del Euro, reorientar la producción a cosas que ya no hacían más por culpa de lo caro del Euro (incluso decía lo irónico que era que Grecia fuera importador de pescado), poner límites a la banca, etc. Le pregunté por su impresión sobre el partido nazi “Amanecer Dorado”. Me dijo que hace unos años no existía y ni llegaba al 1% y hoy es más del 7%, incluso algunos amigos de él lo habían votado. Ellos no se dicen nazis, sino Nacionalistas Socialistas (se reía porque es lo que implica la sigla en alemán). También destacó la ironía que la plataforma económica, fuera de los puntos de la inmigración, eran totalmente coincidentes con el partido de izquierda que desplazó al PASOK y que tuvo cerca del 20% de los votos, Syrisa.

Católicos y ortodoxos, un folleto de una iglesia

Católicos y ortodoxos, un folleto de una iglesia

No nos dejaron pagar la bebida que tomamos y nos fuimos a recorrer un ratito más el pueblo. Con Martu nos quedamos comentando cómo puede cambiar tanto el estado de ánimo de una sociedad durante una crisis (y olvidarse después) y cómo nadie es inmune, ni siquiera dentro de la Unión Europea. Además, una vez en crisis, tampoco hay aprendizaje de las malas políticas que se tomaron, por ejemplo en América Latina, y nuevamente el FMI y los conservadores proponen salir de las crisis económicas con políticas procíclicas que acentúan la caída solamente para imponer su agenda de políticas. No vi muchos manuales de economía que recomienden recortar gastos y subir impuestos para salir de una crisis económica sin ningún proceso inflacionario en curso ni nada que se le parezca. Ahora suena la música en nuestro continente, pero hay que mantenerse alerta.