Falta y restos: ¿cómo funciona el sistema electoral el domingo?

¿Cómo se van a asignar las bancas este domingo?

Los sistemas electorales son generalmente complejos y suelen llevar a confusiones de todo tipo. En términos teóricos, un sistema con diez habitantes y diez representantes o bancas no tendría ningún problema: a cada votante le correspondería una banca. Sin embargo, la realidad implica que muchos electores definen un conjunto acotado de bancas, por lo que la tarea de asignar bancas de forma “representativa” de las preferencias de los electores se vuelve más compleja.

En el Uruguay, el padrón electoral es de aproximadamente 2,5 millones de electores, de los cuales terminan votando aproximadamente 2,3 y se asignan un total 99 bancas en diputados y 30 en senadores. ¿Cómo convertir votos en bancas? Una primera idea intuitiva sería asignar por porcentajes de votos y “redondear” en caso de que sea necesario. Si bien sería un sistema intuitivo, plantea ciertos dilemas como por ejemplo cómo ordenar los individuos de las listas ganadoras intercaladamente entre éstas (la primera banca claramente es del partido con mayor proporción de votos, ¿pero la segunda, la tercera, la cuarta..?)

En Uruguay se utiliza el método D’Hondt para asignar la bancas en el parlamento de manera proporcional. Operativamente, la idea es la siguiente. La primera banca le corresponde obviamente al partido que obtuvo mayor número de votos. Sin embargo, la segunda banca, le corresponde a quien tuvo mayor número de votos… pero por esa segunda banca. O sea, el partido que ya ganó una banca, no “juega” con todos sus votos, sino que juega con la mitad. La segunda banca la compiten todos los partidos contra los votos del partido que ganó la primera banca, divididos entre dos. La tercera banca es un poco más compleja de entender, pero la idea sigue siendo que la gana el partido que tiene mayor número de votos por esa tercera banca. Si por ejemplo, la segunda banca también la ganó el partido que ganó la primera, para ganar la tercera banca deberá ganarle a los restantes partidos dividiendo su voto entre tres. Para quien sea más ducho en matemática, se genera una matriz de cocientes entre el voto total de cada partido y los naturales desde uno hasta la última banca, y luego se van asignando todas las bancas de mayor a menor cociente hasta agotarlas. De ahí surge la idea de los “restos” que le van quedando a cada partido, que no son otra cosa que la cantidad de votos que disponen para pelear por una banca adicional.

Algunos mitos

Mito 1. Cuando voto en blanco termino favoreciendo al partido mayoritario

Los votos en blanco y anulados no cuentan para la asignación de bancas, lo que importa es la relación de votos entre cada uno de los partidos. Si los partidos tienen la misma cantidad de votos y el día de las elecciones llega un contingente de votantes todos dispuestos a votar en blanco, el resultado de la asignación de bancas entre partidos será idéntico.

Mito 2. Los partidos grandes “se chupan” los restos de los partidos chicos que no obtienen representación parlamentaria

Es una forma gráfica equivocada, si un partido chico no obtiene representación es porque otro partido tuvo más votos por la banca que aspira y por tanto se “merece” la banca frente al partido chico. Si un partido chico no tiene representación implica que no alcanzó a tener el porcentaje mínimo de votos para tener una banca. En las elecciones pasadas, por ejemplo, la cantidad de votos del Frente Amplio dividida entre 50 era mayor que la totalidad de votos que obtuvo Asamblea Popular y por eso esta última no tuvo representación parlamentaria.

Mito 3. Quien vota anulado favorece a que gane la postura “Sí” del plebiscito

La reforma constitucional por la vía presentada en esta ocasión debe obtener el número entero superior al 50% de los votos emitidos, sean estos válidos o no. Por tanto, es lo mismo votar en blanco que anulado, en ambos casos termina siendo un pronunciamiento que favorece a quienes no queremos modificar la Constitución (No a la baja).

Mito 4. Hay departamentos que los diputados cuestan muy pocos votos, como por ejemplo en Flores

Hay una confusión generalizada respecto a la forma en la que se asignan los diputados debido a que existen ciertos “cupos” por departamentos. La asignación de diputados entre partidos se realiza por el mismo sistema que senadores que es el sistema D’Hondt en una única circunscripción nacional. Lo que luego se ajusta es la distribución de dichos diputados de forma tal que exista una representación mínima por departamento. ¿Qué implica esto? Que se puede ser diputado en un departamento chico con pocos votos en ese departamento siempre y cuando se tenga suficientes votos a nivel nacional como para ganar esa banca. Por ejemplo, puedo ser diputado con pocos votos en Flores porque mi partido gana la banca a nivel nacional y cuando fuerzan la representación mínima por departamento soy el mejor parado ahí. Sin embargo, es probable que si existiera un partido que solamente compita en Flores, incluso aunque tenga casi todos los votos, no sería capaz de tener un diputado por sí mismo.

Mito 5. Hay un porcentaje mágico fijo que asegura la mayoría parlamentaria

Las asignaciones de bancas dependen de las relaciones de votos entre los partidos. Por tanto, para obtener la banca número 50 en diputados y la número 15 en senadores, compiten los restos de todos los partidos en simultáneo. Lo que es cierto es que el umbral del 50% de los votos emitidos alcanza automáticamente para obtener la mayoría parlamentaria además de la victoria en primera vuelta.

 

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