Ocho intuiciones de cara a mayo en Montevideo

Hace aproximadamente un mes presentamos las siguientes ocho intuiciones de cara a las elecciones departamentales y municipales de mayo en Montevideo. A la luz de los nuevos estudios de opinión pública divulgados, estas intuiciones parecen afianzarse:

1. El Frente Amplio tendrá una intención de voto significativamente menor que la que obtiene cuando los electores se enfrentan al menú de candidatos. Puede llegar a ser votación histórica del Frente Amplio en Montevideo en cantidad absoluta de votos.

2. Como contracara, la oposición pone sobre la mesa un menú de opciones de bajo conocimiento para la ciudadanía y por eso marcarán peor que la intención de voto de sus partidos (además del “experimento Novick“).

3. Es una elección abierta que puede ganar tanto Daniel Martínez como Lucía Topolanski, el resultado depende la performance de cada uno durante una corta campaña (y el incierto efecto Mujica).

4. En cuanto a perfiles de edad, sexo y nivel socio económico, en general Martínez consigue mayores apoyos en sectores de edades medianas y más veteranos y de mejor nivel socioeconómico/educativo (o sea que va a votar mejor en la “ciudad central” que en la “periferia”, lo cual es bastante intuitivo dada la estructura de votos de los sectores que apoyan cada candidatura).

—5. La propensión a votar candidato cruzado dentro del FA respecto a voto en la elección anterior es relativamente baja. Sin embargo, a Daniel Martínez le aportan más intención de voto que a Topolanski.

6. Capacidad de gestión es la principal virtud percibida por el electorado respecto a Daniel y cercanía respecto Lucía.

7. Para la población en general Martínez sería mejor intendente que Topolanski, la gente que votó PC y PN prefiere a Martínez frente a Lucía. Esto puede generar flujo de “voto útil” hacia Martínez dado que la verdadera opción es entre candidatos del FA y no entre partidos.

8. Puede volver a existir un fenómeno de alto voto en blanco pero no asociado a pérdida de electores por parte del Frente Amplio sino de votantes de partidos tradicionales descontentos con el menú de opciones de la concertación pero no dispuestos a “cruzarse” hacia el FA.

8 bis. Los frenteamplistas han alineado sus valoraciones sobre Ana a su valoración sobre el FA y ha mejorado la visión de su gestión. La cantera de “voto protesta” dentro del FA no parece tan grande. Pero puede cambiar a medida que se alejen las elecciones nacionales.

Montevideo: línea de base*

El 10 de mayo se realizarán las cuartas elecciones departamentales separadas de las elecciones nacionales y las segundas elecciones municipales de la historia de Uruguay. La mayor novedad de estas elecciones, por su trascendencia nacional, se presenta sin lugar a dudas por el lado de las estrategias políticas adoptadas por los partidos mayoritarios del sistema en Montevideo: la creación del Partido de la Concertación y la habilitación de candidaturas múltiples dentro del Frente Amplio (FA).

¿Cuál es la “línea base” de esta elección? El Voto al FA en Montevideo en octubre de 2014 fue de aproximadamente 55% de los votos obtenidos por todos los partidos. El lema FA obtuvo aproximadamente 485 mil votos. A su vez, el Partido Nacional obtuvo 234 mil votos, el Partido Colorado 97 mil, el Partido Independiente 37 mil y los restantes partidos 25 mil votos.

Si bien los resultados electorales de octubre representan una fuente muy importante de información, resulta interesante observar la evolución del electorado montevideano en las últimas elecciones departamentales. En el gráfico que se presenta a continuación puede observarse dicha evolución en términos de cantidad absoluta de votos.

Votación absoluta elecciones Departamentales de Montevideo (2010 incluye blanco parcial)

Votación absoluta elecciones Departamentales de Montevideo (2010 incluye blanco parcial)

Del gráfico pueden desprenderse tres observaciones genéricas: (i) 1994 fue la última elección en la que el FA no superó la suma del Partido Nacional y el Partido Colorado, (ii) el FA comienza la serie con 400 mil votos, sube a cerca de 500 mil durante 2000 y 2005, para luego volver al nivel de 1994 en el año 2010 (perdiendo casi 100 mil votos de una elección a la otra), y (iii) existe una clara anomalía en la serie asociada al salto ocurrido en el voto en blanco y anulado en las elecciones del año 2010.

A la luz de estos datos, la ampliación de las opciones electorales dentro del FA para captar electores perdidos a nivel departamental, así como la creación del Partido de la Concertación para hacer competitiva la oferta opositora mediante la acumulación de votos entre los partidos de la oposición parecen estrategias más que razonables. El aumento considerable de los votos en blanco y anulados en el año 2010 puede interpretarse como una clara señal del electorado al partido mayoritario, pero más aún como una señal para la oposición que no logró mostrarse como alternativa electoral.

Para esta próxima elección de mayo en Montevideo, dada la elección competitiva dentro del FA y el amplio desconocimiento de los candidatos de la Concertación por parte del electorado, se puede apostar más que una hamburguesa, con bajo riesgo, a que el FA volverá a la barrera de los 500 mil votos. Este aluvión de votos también podría modificar el mapa interno frenteamplista… Pero eso queda para otra columna.

*Agradezco a Fernando Esponda quien recopiló los datos electorales.

¿Cuántos votantes de cada partido apoyaron el Sí a la baja?

Según las estimaciones que realizamos con base en datos de la Corte Electoral, los votantes colorados, los blancos, los independientes y pocos frenteamplistas… pero dejemos los números de votación a la baja por partido político para el final.

Hace no mucho tiempo, el apoyo de la ciudadanía al proyecto de aplicación del código penal adulto a menores de edad presentado por Lacalle y Bordaberry contaba, según encuestas, con más de 65% de apoyo popular. Quizás el elemento sorpresa para la izquierda descansaba en el posicionamiento favorable a priori de electores de todos los partidos: los frenteamplistas marcaban porcentajes de apoyo superior a 50%. Sin embargo, el domingo 26 de octubre la propuesta fue derrotada de forma contundente en las urnas, al no alcanzar el umbral constitucional establecido de más de la mitad de los votos emitidos. ¿Por qué no salió la baja, si era un tema transversal a los partidos?

La respuesta requiere un nivel de investigación y análisis que supera ampliamente el alcance de una columna. De todas formas, cabe señalar que sin lugar a dudas uno de los factores fundamentales de la derrota fue la formación de la Comisión Nacional No a la Baja, que generó una campaña fresca, profesional, de fuertes contenidos y con una capacidad de tracción sobre el conjunto del Uruguay organizado como pocas veces se ha visto. Ninguna organización social que se haya tomado en serio la discusión de la temática se pronunció a favor de la reforma constitucional.

Volvamos al 26 de octubre. Cuando las mesas electorales realizan el escrutinio no tienen instrucciones de la Corte Electoral para registrar simultáneamente a qué partido fue dirigido un voto y si incluye o no la papeleta del Sí***. Por lo tanto, el dato para saber exactamente cuántos votos de cada partido fueron acompañados por esa papeleta no puede obtenerse directamente. Sin embargo, la Corte Electoral sí presenta la cantidad de papeletas contabilizadas por circuito, así como la cantidad de votos por circuito a cada partido. Con esa información es posible obtener una estimación fiable del voto por la baja asociado a cada partido, a partir de los microdatos de los más de 7.000 circuitos.** Según nuestras estimaciones, fue (en orden de votación para las elecciones nacionales): Frente Amplio 20%, Partido Nacional 74%, Partido Colorado 88%, Partido Independiente 79%, restantes partidos 34%.

Con estos datos a la vista, cabe revisitar la pregunta ¿por qué no salió la bajCapturaa? Y la respuesta es clara: porque los votantes frenteamplistas cambiaron de opinión. ¿Por qué cambiaron de opinión? Ésa es una pregunta más compleja. Como ya mencionamos, existió una excelente campaña plural del Uruguay organizado. Pero la mano invisible del aparato de construcción de sentido común de izquierda alcanzó más a los votantes frenteamplistas que a los otros. Parece razonable afirmar que en la politización del tema estuvo la clave de la victoria del No a la Baja. Como en otros casos (por ejemplo, el de la regulación del cannabis), el eje izquierda-derecha y en particular el factor Frente Amplio parecen ser decisivos para entender cómo se moldean las preferencias de los ciudadanos en temáticas específicas en el Uruguay contemporáneo.

*** Si bien las mesas utilizan una planilla auxiliar “voto a voto” a efectos del conteo, los más de 2.200.000 registros no se digitalizan o al menos el autor de este artículo no tiene acceso a los mismos.

**Cálculos y explicación disponibles aquí

*Agradezco a Fernando Esponda por los comentarios al artículo y la contribución para superar los problemas de multicolinealidad de las

Cálculos de la nota “¿Cuántos votantes apoyaron el Sí a la baja según partido?”*

En la nota “¿Cuántos votantes apoyaron el Sí a la baja según partido?” publicada en La Diaria, el día lunes 10 de noviembre se plantea una estimación del voto al Sí a la baja a partir de los datos de votación por circuito de la Corte Electoral.

Intuitivamente, el planteo es encontrar el conjunto de ponderadores que explican de mejor forma el resultado al Sí obtenido en la totalidad de circuitos (todo el electorado) en función del porcentaje de votos obtenidos por cada partido en cada uno de los circuitos. Para realizar esto se utiliza una regresión lineal de porcentaje de voto al Sí por circuito en función del porcentaje de voto obtenido por cada partido.

¿Qué quiero? Tener una estimación gruesa de cuántos votos de cada partido apoyaron el Sí a la baja.

¿Qué no tengo? No tengo porque no existe, el registro informatizado de cada lista acompañada o no por la papeleta del Sí. Las mesas de recepción de votos registran en una planilla auxiliar cada uno de los votos, pero esta información no es sistematizada centralmente en una base de datos.

¿Qué tengo? Tengo una base de datos con los más de 7000 circuitos de todo el país y la cantidad de votos al Sí y a cada partido en cada circuito (ejemplo: 100 votos para el FA, 30 para el PN, etc… y 150 papeletas por el Sí).

Variable dependiente: % de votos al Sí (más de 7000 observaciones, una por circuito).

Regresores: % de votos por partido, más % votos en blanco y anulados (total 100%)

Problema: multicolinealidad exacta en los regresores (no permite cómputo de la varianza).

Solución planteada: omitir el regresor asociado a los blancos y los anulados, sesga al alza los betas del aporte de cada partido al Sí. De hecho si se sustituye el coeficiente de blancos y anulados que despejo de la restricción resultante de que las sumas de los coeficientes en cada caso es 100% en la regresión, el sesgo es igual a la resta del coeficiente del aporte de blancos y anulados.

Formalmente:

Captura

Probando varias especificaciones del modelo se obtiene que el aporte de los votos en blanco y anulados al Sí a la baja es menor al 2%. Por tanto, se concluye que el sesgo producido por la omisión de la variable porcentaje de votos en blanco y anulado debe ser muy pequeño.

Se adjunta la base de datos y el resultado de la regresión según la cual se obtienen los ponderadores del artículo.

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A continuación se muestra ajuste entre porcentaje al Sí predicho por circuito con los parámetros estimados a partir del porcentaje de voto por circuito (fitted values) y verdaderos valores de la Corte Electoral (porcSI).

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*Este trabajo fue realizado en forma conjunta con Fernando Esponda a quien le agradezco el tiempo para pensar este tema. Cualquier error detectado o sugerencia, por favor enviarlo a ss.santiagosoto@gmail.com. Agradezco especialmente a Sebastián Fleitas y Martina Querejeta por sus comentarios.

Round 2: La cuadratura del círculo

El día 30 de octubre se lanzó formalmente la segunda etapa de la campaña de la fórmula blanca de cara al balotaje de noviembre. Sin embargo, la campaña real comenzó la misma noche de la derrota electoral del 26 de octubre con lafrase agresiva de Bordaberry hacia Vázquez que tiró por la borda nueve meses de prédica lacallista bajo la consigna “por la positiva”. Volviendo al inicio de la campaña formal, dadas las intervenciones de la fórmula y de sus diversos asesores en los medios de comunicación, esta nueva etapa parecería concentrarse en los siguientes puntos argumentales: (i) hay una “mayoría social” que quiso cambiar y que está representada por el 52% “policromático” que no votó al Frente Amplio (FA), (ii) el tercer gobierno del FA será regenteado por una correlación de “sectores radicales” que le marcará la agenda a Vázquez, y (iii) la fórmula del Partido Nacional encarna una propuesta de gobierno por “convicción y no por imposición” en el que se plantea que el senador 31 (el Vicepresidente) es la clave del equilibrio parlamentario.

Dado el estilo de campaña “moderno” de Lacalle, parece evidente que desde los principales voceros repetirán estas frases simples y armadas hasta el cansancio durante estas próximas semanas, por lo que vale la pena concentrarse en ellas. En primer lugar, respecto a la proclamación de representantes del 52% que no votó al FA, resulta inverosímil imaginar que todo votante, incluyendo quienes votaron en blanco y anulado, pueda sentirse identificado con el proyecto que encarna la fórmula blanca con el beneplácito de Pedro Bordaberry. No parece razonable que los más de cien mil votantes que se inclinaron por opciones distintas al bloque opositor Lacalle-Bordaberry ahora vayan a apoyarlos. Justamente, una de las grandes lecciones que deja esta elección es la visibilización del desgaste sufrido por el eje opositor tradicional frente a terceras opciones más pequeñas como el Partido Independiente o la Unidad Popular. Resulta evidente que las “mayorías sociales”, y fundamentalmente las mayorías electorales, están del lado del Frente Amplio.

El segundo argumento es sin lugar a dudas el más interesante. La oposición vuelve a errar en insistir sobre una estrategia de agitar fantasmas y miedos a la opinión pública frente a un partido y un candidato que le es conocido y sobre todo confiable. Pero el error de la estrategia es todavía más profundo. Aunque la ciudadanía compartiera que existe mayor peso parlamentario de “sectores radicales” en el FA, es poco probable que piensen que un gobierno liderado por Tabaré Vázquez sea llevado de las narices por un parlamento supuestamente fuera de control (es difícil que alguien se imagine a Tabaré llevado de la nariz por nadie). La gradualidad del proceso de cambios es una característica del FA y es reconocido por el electorado que ha sobrevivido a la transición entre fracciones mayoritarias dentro del mismo. Dentro de esta lógica, también cabe preguntarse cómo puede argumentarse que Lacalle Pou será capaz de controlar un Parlamento opositor si ni siquiera sería capaz de controlarlo uno de los líderes políticos más fuertes del FA.

Por último, la inconsistencia del argumento de restablecimiento de “equilibrios” con el voto de un Vicepresidente blanco en el Senado resulta también poco creíble. En primer lugar, adelanta una coalición mayoritaria estable en el Senado con el Partido Independiente, que no parece muy viable en el escenario actual. Además, recordemos que aunque se realizara dicha alianza, para contar con mayorías parlamentarias deberían conseguir además de sus votos, el voto adicional de Unión Popular en la Asamblea General para terminar de aprobar proyectos de dos cámaras divididas, lo cual tampoco parece muy creíble.

Desde la antigüedad siempre ha existido el deseo de poder transformar diversas figuras geométricas en cuadrados de igual área a través de simples pasos que requieran, dicho mal y pronto, únicamente la utilización de regla y compás. Sin lugar a dudas el problema más famoso al respecto es el intento irresoluble de demostrar la cuadratura del círculo. Con sus principales líneas argumentales para este balotaje, el comando de campaña de Lacalle Pou parece empeñarse en demostrar a la ciudadanía que esto es todavía posible. La respuesta se conocerá el último fin de semana de noviembre.

Lo que sube, baja

Hace apenas unas semanas parecía que la campaña opositora liderada por Lacalle Pou era una obra maestra montada a la perfección: unidad de discurso, buena estética, simplicidad y potencia del mensaje. Hace apenas unas semanas, incluso, se atribuía dicho éxito a virtudes del propio candidato, un “político de raza” al decir de Tabaré, que con muchos recursos y haciéndose rodear de buenos equipos publicitarios había logrado montar la mejor estrategia de campaña de todos los partidos durante las internas… Y que seguiría.

Pero no. Durante las últimas semanas el techo y desmoronamiento de la estrategia es evidente. Tras malos resultados en la nueva ola de encuestas, que refleja la salida a la cancha del Frente Amplio con una fuerte idea de campaña y el fin de la transferencia de intención de voto desde la derecha del Partido Colorado al Partido Nacional, la campaña #Porlapositiva comenzó a hacer agua básicamente por tres lados. En primer lugar, desdefiguras clave del Partido Nacional se desataron fuertes ataques frontales al Frente Amplio y al gobierno por cuestiones varias, lo cual debilitó fuertemente el mensaje e idea fuerza de campaña frente a la opinión pública.

En segundo lugar, la desesperación del Partido Colorado por lograr un poco de protagonismo al retornar a la intención de voto de su piso histórico de 2004, llevó a ataques frontales entre Lacalle y Bordaberry. El drama (o comedia) comienza con duras críticas respecto al tema seguridad, donde Bordaberry se colocó en la posición de querer “descongestionar las calles de delincuentes” y arrinconó a Lacalle en querer “descongestionar las cárceles” y se saldó tras elepisodio de “extorsión” donde Lacalle supuestamente negoció la paz a partir de rescatar la fundida Intendencia colorada de Salto con votos de ediles blancos.

Por último, el mayor indicador del desbarranque brutal de la estrategia de campaña ocurrió esta misma semana, en la que blancos presentaron su “Agenda de gobierno” bajo la idea fuerza de “un gobierno de equipos”. Un buen indicador de fracaso es que la noticia más leídade la semana en uno de los principales portales informativos de perfil opositor tiene el siguiente título: “Luis Lacalle se vio obligado a contradecir públicamente a dos asesores”.

Los límites del discurso sin contenido sustantivo, plagado de respuestas ambiguas sobre tender puentes y derribar muros, mejorar lo bueno y sacar lo malo, quedan al desnudo en un escenario donde la campaña exige realizar consideraciones sobre temáticas específicas del país. Como el esfuerzo por no exhibir las opiniones de fondo en políticas específicas es tan grande, a los asesores y al propio candidato le resulta muy sencillo salirse del libreto positivo y opinar sobre lo bien que estaba el país en 2004, los idiotas informáticos que genera el Plan Ceibal, la Ley de 8 horas del trabajo rural, entre otros.

Sobran ejemplos indicativos del ahora pasado pico de la campaña de Lacalle. Tiene razón Chasquetti, la campaña cambió. Cambió porque se desfiguró la idea de campaña opositora en su propia autocensura respecto a lo que piensan, y porque el Frente Amplio despertó a su estructura, sumando a la consigna “Uruguay no se detiene” una estética alegre y un mensaje potente que prioriza el futuro y las propuestas por sobre lo hecho.

 

@elsantisoto

Politólogo

Economista

 

El pibe atrás de Emma Watson en una foto