Falta mucho pero falta menos

Prólogo del libro: “NOALABAJA. Un triunfo de la juventud uruguaya”

Recuerdo la primera vez que vi escrito sobre un muro de Montevideo la frase “Ser joven no es delito”. Todavía no era ni joven, pero la frase ya lucía desgastada en la pared del barrio. Es una afirmación que llega como un golpe en la cara: ¿por qué los jóvenes de un país sienten la necesidad de escribir algo así en un muro? ¿Sucedería en todos los países?

Pero este prólogo no trata de mis impresiones de una frase, sino sobre una batalla particular por los derechos de los y las jóvenes que marcó a una generación política entera. Uruguay es un país pequeño en población, de algo más de tres millones de habitantes que viven al sur del Sur. En el Uruguay contemporáneo somos aproximadamente 780 mil jóvenes de entre 14 y 29 años de edad, casi un 24% del total de la población del país. A diferencia de otros países de la región, el momento de “transición demográfica” donde la población joven es relativamente abundante y puede hablarse de la existencia de un “bono demográfico” ya es cosa del pasado.

Sin embargo, en ese mismo país envejecido, cuando todas las encuestas de opinión pública marcaban una opinión ampliamente favorable y transversal del electorado de todos los partidos políticos a favor de una propuesta de reforma constitucional para bajar la edad de imputabilidad penal a los 16 años, un puñado de jóvenes emprendieron un camino de resistencia que los llevó a derrotar dicha propuesta en las urnas en octubre de 2014.

Sin lugar a dudas uno de los factores fundamentales de dicha derrota fue la formación de la “Comisión Nacional No a la Baja”, que generó una campaña fresca, profesional, de fuertes contenidos y con una capacidad de tracción sobre el conjunto del Uruguay organizado como pocas veces se ha visto. Ninguna organización social que se haya tomado en serio la discusión de la temática se pronunció a favor de la reforma constitucional: juventudes de todos los partidos políticos, organizaciones de la sociedad civil, gremios estudiantiles, sindicatos, movimientos religiosos, asociaciones profesionales, entre muchos otros.

Volvamos a la frase del muro del barrio. De joven me encontré dos veces más con esas palabras tan simbólicas: la primera, cuando escuché la “marchita” de la organización política en la cual empecé a militar; y la otra, trabajando para el Instituto Nacional de la Juventud (INJU). Pero, ¿qué tiene que ver un instituto de la juventud con esto?

Como se plantea desde el INJU, los jóvenes históricamente han sido puestos “en el banquillo de los acusados”. Por sus ideas, por sus modas, por sus prácticas sexuales, por su relación con el uso de sustancias psicoactivas, por cuestiones vinculadas al delito, entre otras. Una institucionalidad en juventud en un país envejecido debe ser capaz de poner arriba de la mesa estas cuestiones de modo de batallar culturalmente por posicionar a los jóvenes como lo que son, sujetos de derechos, actores centrales en un proyecto político de desarrollo.

Acabamos de salir de una intensa batalla por quitar a los jóvenes del lugar del peligro y la criminalidad. Los organismos especializados en juventud no pueden nunca, bajo ninguna circunstancia, mirar hacia el costado en la promoción y defensa de los derechos humanos en toda su extensión. Si bien existe una amplia gama de actividades donde los jóvenes construyen y promueven ciudadanía, por ejemplo desde lo cultural, persisten aún ámbitos donde se dificulta su participación como actores protagónicos en los procesos de toma de decisiones de políticas.

Uruguay cuenta en la actualidad con un Plan de Acción de Juventudes 2015-2025 que tiene como objetivo oficiar de repertorio de políticas públicas destinadas a los jóvenes, construido participativamente desde una perspectiva de derechos. En este marco, se está trabajando para lograr una inclusión de los y las jóvenes, a través de la construcción y articulación de políticas públicas de calidad que se combinen con espacios de participación reales. Ahí se encuentra parte importante de los desafíos del Uruguay que viene.

A los y las adolescentes y jóvenes que dedicaron todo lo que tenían a su disposición y más para defender sus derechos, pueblo a pueblo, barrio a barrio y familia a familia, y lograron convencer a un país hasta hacerlo cambiar de opinión, nuestro más profundo reconocimiento. Falta mucho, pero falta menos.

¿Qué hacemos desde INJU y cómo sumarte? Cortito y al grano

Antes y ahora

Tradicionalmente, el Instituto Nacional de Juventud (INJU) estuvo asociado a una fuerte fragilidad institucional, con un largo itinerario entre varios ministerios y con dos pilares básicos de contacto con los jóvenes: la Tarjeta Joven y la Casa INJU en Montevideo. Durante los gobiernos del Frente Amplio, se avanzó en: (i) la construcción de un nuevo modelo de políticas de juventud basado en la coordinación interinstitucional y la generación de información y conocimiento, (ii) la lucha cultural por reposicionar el lugar simbólico de los jóvenes en la sociedad uruguaya y (iii) un amplio diálogo y consulta territorial con las organizaciones sociales y políticas de carácter nacional.

Construir un modelo de políticas públicas de izquierda hacia la juventud sustentado en la coordinación interinstitucional, el posicionamiento de los jóvenes como protagonistas y la cercanía territorial no resulta un objetivo sencillo. En el marco de dichos objetivos se elaboró el primer Plan Nacional de Juventudes 2011-2015 de carácter quinquenal que resulta el primer esfuerzo sistemático por ordenar y priorizar políticas de cara a las juventudes en Uruguay. A su vez, en el primer semestre de 2014 se presentó un Plan de Acción de Juventudes 2015-2025 basado en un amplio proceso participativo y que tiene como objetivo oficiar de repertorio de políticas públicas destinadas a los jóvenes que puedan ser plasmadas en futuros planes quinquenales de juventud.

Somos lo que hacemos

El INJU tiene 3 objetivos con sus correspondientes instrumentos concretos:

1. Contribuir al cambio cultural posicionando positivamente a los jóvenes en una sociedad envejecida. En esta línea desarrollamos acciones de participación y promoción de los y las jóvenes: financiamos proyectos de jóvenes a través de los Fondos de Iniciativas juveniles, promovemos el debate de la estigmatización juvenil a través de la carrera “5K Ser joven no es delito”, apoyamos a jóvenes artistas a través del Encuentro de Arte y Juventud, desarrollamos prácticas solidarias y apoyamos el voluntariado juvenil, generamos información y conocimiento sobre la realidad de los y las jóvenes, sensibilizamos y actuamos sobre juventud y discapacidad, promovemos el arte y la cultura juvenil a través de Casa INJU, impulsamos a los grupos de jóvenes del interior a través de INJU/IMPULSA, financiamos grupos de jóvenes en el medio rural, entre otras cosas.

 

2. Articular las políticas de juventud para mejorar la llegada de las políticas del Estado a los jóvenes. Es nuestro corazón menos visible pero más estratégico. No tendría sentido, por ejemplo, que el INJU desarrollara sus policlínicas y centros educativos, hay otras instituciones del Estado encargadas de esas materias. Sin embargo, un instituto de juventud debe trabajar en generar un nuevo Estado para los y las jóvenes y lo hace a través del Plan Nacional de Juventudes que elabora en el marco del Consejo Nacional de Políticas Sociales donde están presentes las instituciones del estado que brindan protección y bienestar social (Educación, Trabajo, etc.). Ejemplos de esta línea puede ser desde el apoyo al Fondo de Solidaridad para que cambie su mecanismo de selección de becarios como hicimos en 2013, la Ley de Empleo Juvenil o la creación de un programa con la educación que incluya el protagonismo juvenil como Compromiso Educativo.

 

3. Combatir la exclusión social de adolescentes y jóvenes. En particular ejecutamos el programa Jóvenes en Red para jóvenes que están lejos del estudio y el mercado laboral y se encuentran en situación de vulneración de derechos. El programa funciona en la zona metropolitana y en el Norte del país. Los educadores trabajan grupal e individualmente con los jóvenes sobre un proyecto individual de inclusión social a través de la educación o el trabajo, restituyendo también el derecho a la circulación por los espacios sociales y culturales de la ciudad. También ejecutamos un programa de apoyo a los jóvenes luego de que egresan de SIRPA, brindando acompañamiento y financiamiento de un proyecto individual de egreso de la situación de privación de libertad.

 

¿Cómo me sumo?

Sumate como voluntario aquí.

Inscribite a la 5K Ser joven no es delito y encendé tus derechos aquí.
Proponé como será #MiNuevaTarjetaJoven aquí.
Conocé dónde y cómo trabaja el programa Jóvenes en Red de INJU para incluir a los y las jóvenes aquí.
Vichá qué proyectos financiamos con el Fondo de Iniciativas pasado en tu departamento aquí y en el fondo Somo de Acá para apoyar jóvenes del medio rural aquí.
Sumate a los talleres de Juventudes y Discapacidad aquí.
Inscribite a nuestros talleres de Casa INJU si vivís en la zona metropolitana aquí.
Sumate a las propuestas de INJU/IMPULSA Canelones aquí.
Sumate a las propuestas de INJU/IMPULSA Colonia aquí
Sumate a las propuestas de INJU/IMPULSA Soriano aquí.
Sumate a las propuestas de INJU/IMPULSA Artigas aquí.
Sumate a las propuestas de INJU/IMPULSA Rivera aquí.
Sumate a las propuestas de INJU/IMPULSA Tacuarembó aquí.
Sumate a las propuestas de INJU/IMPULSA Río Negro aquí.
Sumate a las propuestas de INJU/IMPULSA Florida aquí.
Sumate a las propuestas de INJU/IMPULSA Flores aquí.
Sumate a las propuestas de INJU/IMPULSA Rocha aquí.
Sumate a las propuestas de INJU/IMPULSA Salto aquí.
Sumate a las propuestas de INJU/IMPULSA Paysandú aquí.
Sumate a las propuestas de INJU/IMPULSA Young aquí.
Sumate a las propuestas de INJU/IMPULSA Maldonado aquí.
Participá de la Expo Educa de tu región o departamento aquí.
Enterate dónde hay Referentes Pares de Compromiso Educativo aquí.
Consultá todo lo que quieras saber sobre la situación de los jóvenes en el informe de la tercera Encuesta Nacional de Adolescencia y Juventud aquí.
Enterate de todas nuestras novedades en Facebook y Twitter de INJU, así como en la web.

La interna del PS: Houston we have a problem (Cap 2)

En el primer capítulo de esta saga, Pa’ entrar en calor, describimos básicamente cómo funciona el sistema electoral sobre el que reposa la democracia interna del Partido Socialista (PS) y mostramos que se basa en mecanismos razonables y transparentes que incluyen amplia participación de los militantes en las decisiones partidarias. En este segundo capítulo, veremos las dificultades que genera el actual sistema electoral en un contexto político de polarización extrema que a su vez se retroalimenta. Por último, en la próxima columna analizaremos ejemplos de sistemas electorales y sus ventajas y desventajas en el contexto de la cultura política del actual PS.

Toma 1:

En el viejo PS, al igual que hoy, existían fuertes y estructuradas agrupaciones ideológicas divididas por cuestiones de política internacional, política de alianzas y formas de hacer política, pero estaban explícitamente prohibidas las fracciones y por tanto ejercían un control fuerte pero no total de los delegados de las instancias electorales. De hecho, las “planchas” (papeles de las agrupaciones que indican a quiénes deben votar los delegados) se circulaban fuera de la vista pública.

Toma 2:

Como veremos más adelante, debido a los fuertes incentivos del sistema electoral para alinear los votos de los delegados para maximizar el poder, el disciplinamiento de los delegados fue aumentando, acrecentando el poder de las fracciones.*

Toma 3:

La apelación a una cultura política más transparente y menos hipócrita, llevó a legalizar de hecho las “planchas” repartidas en las instancias electorales, al punto que incluso empezaron a circular como volantes con detalles de los candidatos. Este proceso se terminó de consolidar al universalizarse los celulares que permitieron difundir rápidamente las “planchas” de candidatos que acordaba cada fracción y por tanto terminaron de disciplinar los delegados en dos barras.

¿Cómo se llama la película? 

Una historia simplificada –y como toda simplificación un poco falsa– de la situación electoral actual del PS.

Vale la pena señalar que en esta película no se dice que los problemas internos del PS, que existen al igual que en todas las organizaciones políticas del mundo, sean producto del sistema electoral. Lo que se intenta mostrar es que este sistema electoral garantiza que efectivamente suceda dicho agrupamiento en una organización que por su cultura política puede agruparse en dos polos.

¿Por qué este sistema electoral favorece el disciplinamiento de los delegados y el bifraccionalismo?

Volvamos a los ejemplos. Como se describió en la columna anterior, el PS asiste a asambleas de delegados para elegir direcciones colegiadas y para ordenar candidatos en listas. Para el primer conjunto de elecciones los votantes eligen entre los candidatos un subconjunto de su interés sin importar el orden. Mientras que en el segundo tipo de votaciones realiza lo mismo pero indicando a qué lugar de la lista lo está votando.

En el primer caso, cuando se eligen órganos colegiados, la votación se resuelve fácilmente contando quiénes son los candidatos/as que obtienen mayor número de votos individuales. En el viejo PS, si es que alguna vez existió, el de fracciones prohibidas e individuos atomizados, cada elector marcaba sus preferencias en cada hoja de votación y el resultado es una dirección que refleja más o menos bien las preferencias de los individuos que los delegados quieren en la dirección nacional.

Sin embargo, existen incentivos para que pequeños grupos de compañeros empiecen a coordinar votar unificadamente a un subconjunto de nombres, concentrando sus votos y levantando simultáneamente a un grupo de personas. Cuanta mayor capacidad de coordinación, más posibilidades de incluir al grupo en la dirección. Imaginemos que dos fracciones controlan 100 votos alineados cada una. Todos los candidatos de cada “plancha” van a tener 100 votos de piso, pero los votantes independientes terminarán definiendo que se mezclen en la dirección final personas de una y otra plancha. También sucede esto cuando una subfracción opera para “bajar” (no votar) algunos nombres de la “plancha” de la fracción, dando lugar a que se mezclen los resultados. Si el número de votos “independientes” o “rebeldes” es suficientemente alto, éstos garantizan que se mezclen en la dirección personas de varias “planchas”.

¿Hasta cuándo me conviene seguir incluyendo gente en la “plancha” a cambio de alinear más votos en el congreso? Hasta que obtengo la mitad de los delegados alineados con mi “plancha”. En ese punto todos los nombres tendrán mayor cantidad de votos que cualquier otro candidato que voten el resto de los delegados. Visto desde la lista minoritaria, los incentivos a unir todos los subgrupos opositores es tan importante que es la única forma de competir con la lista mayoritaria e incluso controlando un número muy cercano a la mitad de los delegados puede quedar completamente afuera de la dirección.

Cuando las “planchas” se transparentan y el número de votantes desalineados pasa a ser muy pequeño, el número de fracciones competitivas “tiende” a dos. El riesgo: si todos los votantes están alineados, el ganador se lleva toda la dirección, todos y cada uno de los candidatos promovidos por la fracción que controla apenas la mitad de los votos se incluyen en la dirección y ningún candidato de la otra fracción es incluido.

En el mismo ejemplo de la columna anterior, en el siguiente cuadro puede verse que alcanza con que dos votantes acuerden entre ellos dos para que el tercero sea irrelevante y además no logre obtener ninguna representación en la dirección a pesar de representar un 33% de los votantes congreso.**

Antes y después de coordinar

En el segundo caso, cuando sí importa el orden de la votación, la cuestión es similar pero los incentivos a respetar el orden de las planchas son todavía más intensos porque un cambio mínimo en una plancha implica riesgos enormes de cederle el lugar a una lista incluso muy minoritaria. ¿Por qué?

El sistema por el cual se vota en el congreso implica que los votantes ordenen sus preferencias respecto al lugar de la lista que piensa que sería mejor que ocupe cada compañero. En el caso extremo de que en el partido existieran dos grandes tendencias de opinión que se agrupan en dos planchas de las que nadie se desalinee, el ordenamiento final reflejará el ordenamiento de todos los cargos de la plancha que obtiene mayor número de votos (ya que le ganará en todos los lugares puesto a puesto).
¿Qué pasa si la tendencia mayoritaria no logra ponerse de acuerdo en el ordenamiento de dos personas y, por ejemplo, una parte la vota en un orden y la otra parte en el otro? El resultado es perder uno de los cargos frente a la lista minoritaria. Se pasa de ganar los dos lugares a competir por quién se queda con el último de los dos lugares al tiempo que arriesgan fácilmente el mejor de los dos lugares frente a la lista minoritaria.***
¿Entonces?

La presente columna quiere transmitir la siguiente idea fuerza: el problema de este sistema electoral para producir direcciones plurales es que requiere la prohibición expresa de las fracciones o acuerdos políticos unitarios muy excepcionales y sólidos. Visto desde el punto de vista de los incentivos, existen grandes motivaciones para prefigurar las diferencias políticas en torno a dos bloques antagónicos. Una vez que se institucionalizaron las “planchas”, resultado bastante inevitable en una cultura política de mayor transparencia, el mayor alineamiento de votantes genera la sobrerepresentación de la lista mayoritaria y la subrepresentación (e incluso exclusión) de la lista minoritaria. La cultura política de las tradiciones ortodoxa y renovadora del socialismo sin lugar a dudas operan independientemente del sistema electoral, pero se refuerzan con éste.

El presente análisis sugiere que aunque el corte divisorio del PS no fuera entre esos dos bloques, con este sistema electoral tendríamos a dos fracciones (probablemente peleadas a muerte). En ciencia política esto está directamente vinculado a lo que se conoce como Leyes de Duverger: el sistema de mayoría simple lleva al bipartidismo o bifraccionalismo. Pero eso lo veremos en la próxima columna: Contamíname, mézclate conmigo.

 

* Una anécdota: en esta etapa un altísimo dirigente del PS fue a una Dirección Nacional de la Juventud Socialista y planteó que no existían las “planchas” y que si el día del Congreso veía alguna, iba a ser el primero en denunciarlo frente a todos los delegados. Este servidor, un poco manijeado porque no se le mintiera en la cara a la Dirección de la Juventud, le llevó a ese alto dirigente una colección de las “planchas” en circulación el día del Congreso, sin mucho éxito.

** Esta vez Luis sí se re quemó y abandonó el barco… una pena.
*** Pensemos un ejemplo de una mayoría muy cómoda en la que la lista mayoritaria duplica en votos a la minoritaria pero no se pone de acuerdo en un nombre y lo vota en orden inverso. Si Hugo y Paco son de la misma tendencia pero una fracción de la lista mayoritaria decide dividir votos, incluso duplicando a la lista minoritaria de Luis, la lista mayoritaria pierde el segundo lugar frente a la lista extremadamente minoritaria (¡tiene la mitad de votos en el congreso que la lista mayoritaria!)

Resultados en una votación donde hay alineamiento:
Imágenes integradas 1
Gana el segundo lugar Hugo con 90 votos y el tercer lugar Paco con 90+5 votos frente a Luis que tiene 51 votos. En este caso solamente 5 despistados cortaron la plancha y no generaron ningún cambio.
Resultados si una fracción divide votos
Imágenes integradas 2
Gana el segundo lugar Luis con 51 votos y en tercer lugar gana hugo con 96 votos (46+50) frente a paco que obtiene 95 (50+45). En este caso la corriente de Hugo y Paco controla más de 90 votos de 140 del congreso y sin embargo pierde el mejor de los dos lugares frente a la lista de Luis que apenas tiene 51 de 140 delegados.

La interna del PS: Pa’ entrar en calor (Cap 1)

Esta columna pretende ser la primera de tres dedicadas al debate del cambio del sistema electoral del Partido Socialista de Uruguay (PS). Si sos de los que le siguen la pista al PS, el sentido de estas columnas es claro. Si no es el caso, te recomiendo seguir solamente si te interesan las cuestiones vinculadas a los sistemas electorales en general. En esta primera columna contaremos un poco cómo funciona la democracia interna del PS. En la segunda hablaremos de cómo llegamos hasta aquí y el principal problema del sistema electoral actual dada la cultura política del PS. En la tercera analizaremos virtudes y defectos de los sistemas electorales con un ojo puesto en las propuestas de cambio estatutario existentes.

¿Cómo es el sistema electoral actual del Partido Socialista?

Los afiliados y afiliadas al Partido Socialista con determinada antigüedad concurren cada cierto tiempo a asambleas de militantes (llamadas Congresos o Convenciones) donde cada participante tiene derecho a voto secreto. La democracia electoral interna del PS reposa fundamentalmente sobre la elección de afiliados en dos momentos claves: (i) en las elecciones de su dirección nacional (Comité Central) y direcciones departamentales, y (ii) en la conformación del orden de las listas que se presentan en las elecciones nacionales y departamentales.

En el primer tipo de votaciones, se eligen órganos colegiados por lo que no importa en términos generales el orden de prelación, sino quién obtiene la mayoría de esos órganos y por tanto quién obtiene la posibilidad de conducirlos. Sin embargo, en el caso de la conformación de las listas, es lógico pensar que no interesa tanto quién obtiene la mayoría sino quién queda en qué lugar. No es lo mismo votar a alguien para primer lugar en la lista de ediles, diputados o senadores que para tercero o quinto.

¿Cómo funciona esto actualmente?

Cuando el orden de lo que se vota no es relevante, existe una lista de candidatos y candidatas a integrar el órgano y la votación consiste en seleccionar de esa lista a aquellas personas que cada elector considera que debería integrarlo. Por ejemplo, en el Comité Central se pueden marcar en una hoja con una lista de candidatos que se distribuye, hasta el número máximo de integrantes del órgano. Debido a la existencia de cuota de representación de género, debe guardarse una proporción entre cantidad de hombres y mujeres votadas a cada órgano.

¿Cómo se cuentan los votos y quiénes quedan seleccionados? Fácilmente, se le computa un voto a cada candidato por cada votante que seleccionó su nombre en la hoja con la lista de candidatos que se repartió. Se ordenan las personas desde quien tuvo más votos a quien tuvo menos y los primeros candidatos (dependiendo el tamaño del órgano que se esté votando) son los integrantes del órgano.

A continuación presentamos una votación basada en un caso real (?) donde solamente tres personas votaron y hubo seis candidaturas. Se presentan las tres hojas de votación correspondientes a tres votantes anónimos y el resultado de la votación que surge de sumar los votos individuales de cada candidatura.

Hojas de votación de tres votantes y resultado final de la elección en caso donde no importa orden de resultado final.

Hojas de votación de tres votantes y resultado final de la elección en caso donde no importa orden de resultado final.

En este caso, solamente había espacio para Paco, Burbuja y Bellota en este ámbito de dirección del PS*. Paco obtuvo 3 votos, Burbuja y Bellota 2 cada una. Los otros tres candidatos obtuvieron un número menor de votos.

Cuando el orden de lo que se vota es relevante, la cuestión se pone un poco más interesante. Por ejemplo, en otra elección posterior, cuando estaban armando las listas, al “Votante 1” no le daba lo mismo Burbuja que Paco (a los que había marcado con una idéntica cruz en la elección anterior). En este caso, quería que Burbuja fuera la primera de la lista a diputados, Paco el segundo y Hugo el tercero.

En el caso de conformación de las listas, en el PS se permite numerar el voto de forma que se puede indicar a qué puesto se vota a cada persona que el elector vota en el Congreso o asamblea militante correspondiente. En este caso, se permite numerar desde el 1 hasta el número máximo de orden relevante.

¿Cómo se cuentan los votos y quiénes quedan seleccionados? Para indicar quién es primero, la cuenta es muy sencilla: quien tiene mayor cantidad de votos para ocupar el primer lugar será el primero de la lista. ¿Pero el segundo? Para saber quién queda en segundo lugar no tendría sentido ubicar en segundo lugar a quien tenga mayor cantidad de votos para ese lugar sin tomar en cuenta que hubo gente que lo votó también para primero. Se supone que si alguien vota a alguien para primero y este no obtiene ese lugar, ese voto también “vale” para segundo. Por tanto, el segundo lugar le corresponde a quien tiene más votos para el primer lugar y para el segundo (sin ser quien quedó seleccionado primero). ¿Y el tercero? Quien tuvo más votos para primero, segundo y tercero sin ser quien quedó ni primero ni segundo. ¿Y el cuarto? Con la misma lógica.

En el caso de la votación que comentábamos, resultó de la siguiente forma:

Hojas de votación de tres votantes y resultado final de la elección en caso donde sí importa orden de resultado final.

Hojas de votación de tres votantes y resultado final de la elección en caso donde sí importa orden de resultado final.

Si bien los tres votantes eligieron a las mismas personas que en la elección anterior, al introducir la numeración (algo así como la “intensidad” de la preferencia), cambia incluso el orden final de la votación. En este caso, Burbuja es quien tuvo más votos para ser primera (dos votos), luego Paco obtuvo tres votos para segundo (uno que tenía para primero pero que le suma porque no salió primero, y dos para segundo) y tercera Bellota (tiene dos votos para tercera y nadie suma más votos para uno, dos o tres sin ser los dos anteriores).

¿Entonces?

El PS utiliza criterios democráticos razonables a priori para conformar sus espacios de conducción y para la elaboración de sus listas. Esto sin lugar a dudas parece una gran fortaleza del partido más antiguo de la izquierda uruguaya. Sin embargo, como veremos en columnas siguientes, estos sistemas electorales que resultan razonables en sí mismos, generan algunos incentivos perversos en el marco de una cultura política de polarización interna. Pero eso es algo que veremos en la siguiente columna de la saga: Houston we have a problem.

* Afortunadamente Luis sigue militando activamente por el PS a pesar de no haber obtenido ningún voto en esa triste elección.

Ocho intuiciones de cara a mayo en Montevideo

Hace aproximadamente un mes presentamos las siguientes ocho intuiciones de cara a las elecciones departamentales y municipales de mayo en Montevideo. A la luz de los nuevos estudios de opinión pública divulgados, estas intuiciones parecen afianzarse:

1. El Frente Amplio tendrá una intención de voto significativamente menor que la que obtiene cuando los electores se enfrentan al menú de candidatos. Puede llegar a ser votación histórica del Frente Amplio en Montevideo en cantidad absoluta de votos.

2. Como contracara, la oposición pone sobre la mesa un menú de opciones de bajo conocimiento para la ciudadanía y por eso marcarán peor que la intención de voto de sus partidos (además del “experimento Novick“).

3. Es una elección abierta que puede ganar tanto Daniel Martínez como Lucía Topolanski, el resultado depende la performance de cada uno durante una corta campaña (y el incierto efecto Mujica).

4. En cuanto a perfiles de edad, sexo y nivel socio económico, en general Martínez consigue mayores apoyos en sectores de edades medianas y más veteranos y de mejor nivel socioeconómico/educativo (o sea que va a votar mejor en la “ciudad central” que en la “periferia”, lo cual es bastante intuitivo dada la estructura de votos de los sectores que apoyan cada candidatura).

—5. La propensión a votar candidato cruzado dentro del FA respecto a voto en la elección anterior es relativamente baja. Sin embargo, a Daniel Martínez le aportan más intención de voto que a Topolanski.

6. Capacidad de gestión es la principal virtud percibida por el electorado respecto a Daniel y cercanía respecto Lucía.

7. Para la población en general Martínez sería mejor intendente que Topolanski, la gente que votó PC y PN prefiere a Martínez frente a Lucía. Esto puede generar flujo de “voto útil” hacia Martínez dado que la verdadera opción es entre candidatos del FA y no entre partidos.

8. Puede volver a existir un fenómeno de alto voto en blanco pero no asociado a pérdida de electores por parte del Frente Amplio sino de votantes de partidos tradicionales descontentos con el menú de opciones de la concertación pero no dispuestos a “cruzarse” hacia el FA.

8 bis. Los frenteamplistas han alineado sus valoraciones sobre Ana a su valoración sobre el FA y ha mejorado la visión de su gestión. La cantera de “voto protesta” dentro del FA no parece tan grande. Pero puede cambiar a medida que se alejen las elecciones nacionales.

El experimento Novick

La creación del Partido de la Concertación y la competencia interna en el Frente Amplio sin lugar a dudas son las mayores novedades en la contienda electoral departamental en Montevideo en el mes de mayo. Sin embargo, no debe olvidarse una tercera novedad política de esta campaña: el intento de ingreso de un empresario sin divisa tradicional a la actividad política.

Al igual que Mauricio Macri en Argentina u Horacio Cartes en Paraguay en esta ocasión en Uruguay se presenta un candidato que viene exclusivamente del mundo empresarial e intentará hacer su desembarco en la política a partir de una campaña electoral bajo su financiamiento. A riesgo de que la realidad me desmienta, voy a argumentar que este camino debería ser infructuoso en base a dos preguntas que considero centrales para el elector uruguayo. Por tanto, creo que Novick debería obtener un nivel de votación muy bajo.

¿Quién es?

Según estimaciones realizada por Opción Consultores, solamente uno de cada tres montevideanos conocía a Novick en el mes de diciembre. En un país donde los liderazgos políticos llevan décadas para construirse, incluso en escenarios de herencia política como el caso de Lacalle o Sendic, en el marco de una campaña electoral muy corta, aunque se utilicen grandes cantidades de dinero en difusión, resulta poco probable que el gran electorado montevideano logre identificar al candidato en el espectro político. Cierto, el conocimiento de sus hijos en el mundo del fútbol lo ayuda.

¿De qué partido es?

Uruguay tiene una fuerte tradición partidaria donde a diferencia de otros países de América Latina, como por ejemplo Ecuador, la emergencia de liderazgos fuera de los partidos políticos no ha tenido cabida. Si bien la candidatura de Novick viene asociada a uno de los bloques tradicionales, queda fuera de su discurso la apelación a la identificación partidaria, elemento hasta ahora clave de la cultura política uruguaya.

Es una argumentación minimalista, pero en base a las respuestas a esas dos preguntas básicas, parece difícil que funcione en Uruguay la presentación de un candidato como “un empresario que se hizo a sí mismo que quiere ser intendente de Montevideo y se presenta con los blancos y colorados pero sin ser de ninguno de esos partidos”. Es verdad, a veces la realidad muestra rupturas en los comportamientos electorales del pasado… pero ese tipo de cosas en Uruguay, en términos generales, han llevado más que dos meses y medio de campaña electoral. Veremos.

Montevideo: línea de base*

El 10 de mayo se realizarán las cuartas elecciones departamentales separadas de las elecciones nacionales y las segundas elecciones municipales de la historia de Uruguay. La mayor novedad de estas elecciones, por su trascendencia nacional, se presenta sin lugar a dudas por el lado de las estrategias políticas adoptadas por los partidos mayoritarios del sistema en Montevideo: la creación del Partido de la Concertación y la habilitación de candidaturas múltiples dentro del Frente Amplio (FA).

¿Cuál es la “línea base” de esta elección? El Voto al FA en Montevideo en octubre de 2014 fue de aproximadamente 55% de los votos obtenidos por todos los partidos. El lema FA obtuvo aproximadamente 485 mil votos. A su vez, el Partido Nacional obtuvo 234 mil votos, el Partido Colorado 97 mil, el Partido Independiente 37 mil y los restantes partidos 25 mil votos.

Si bien los resultados electorales de octubre representan una fuente muy importante de información, resulta interesante observar la evolución del electorado montevideano en las últimas elecciones departamentales. En el gráfico que se presenta a continuación puede observarse dicha evolución en términos de cantidad absoluta de votos.

Votación absoluta elecciones Departamentales de Montevideo (2010 incluye blanco parcial)

Votación absoluta elecciones Departamentales de Montevideo (2010 incluye blanco parcial)

Del gráfico pueden desprenderse tres observaciones genéricas: (i) 1994 fue la última elección en la que el FA no superó la suma del Partido Nacional y el Partido Colorado, (ii) el FA comienza la serie con 400 mil votos, sube a cerca de 500 mil durante 2000 y 2005, para luego volver al nivel de 1994 en el año 2010 (perdiendo casi 100 mil votos de una elección a la otra), y (iii) existe una clara anomalía en la serie asociada al salto ocurrido en el voto en blanco y anulado en las elecciones del año 2010.

A la luz de estos datos, la ampliación de las opciones electorales dentro del FA para captar electores perdidos a nivel departamental, así como la creación del Partido de la Concertación para hacer competitiva la oferta opositora mediante la acumulación de votos entre los partidos de la oposición parecen estrategias más que razonables. El aumento considerable de los votos en blanco y anulados en el año 2010 puede interpretarse como una clara señal del electorado al partido mayoritario, pero más aún como una señal para la oposición que no logró mostrarse como alternativa electoral.

Para esta próxima elección de mayo en Montevideo, dada la elección competitiva dentro del FA y el amplio desconocimiento de los candidatos de la Concertación por parte del electorado, se puede apostar más que una hamburguesa, con bajo riesgo, a que el FA volverá a la barrera de los 500 mil votos. Este aluvión de votos también podría modificar el mapa interno frenteamplista… Pero eso queda para otra columna.

*Agradezco a Fernando Esponda quien recopiló los datos electorales.