¿Qué hacemos desde INJU y cómo sumarte? Cortito y al grano

Antes y ahora

Tradicionalmente, el Instituto Nacional de Juventud (INJU) estuvo asociado a una fuerte fragilidad institucional, con un largo itinerario entre varios ministerios y con dos pilares básicos de contacto con los jóvenes: la Tarjeta Joven y la Casa INJU en Montevideo. Durante los gobiernos del Frente Amplio, se avanzó en: (i) la construcción de un nuevo modelo de políticas de juventud basado en la coordinación interinstitucional y la generación de información y conocimiento, (ii) la lucha cultural por reposicionar el lugar simbólico de los jóvenes en la sociedad uruguaya y (iii) un amplio diálogo y consulta territorial con las organizaciones sociales y políticas de carácter nacional.

Construir un modelo de políticas públicas de izquierda hacia la juventud sustentado en la coordinación interinstitucional, el posicionamiento de los jóvenes como protagonistas y la cercanía territorial no resulta un objetivo sencillo. En el marco de dichos objetivos se elaboró el primer Plan Nacional de Juventudes 2011-2015 de carácter quinquenal que resulta el primer esfuerzo sistemático por ordenar y priorizar políticas de cara a las juventudes en Uruguay. A su vez, en el primer semestre de 2014 se presentó un Plan de Acción de Juventudes 2015-2025 basado en un amplio proceso participativo y que tiene como objetivo oficiar de repertorio de políticas públicas destinadas a los jóvenes que puedan ser plasmadas en futuros planes quinquenales de juventud.

Somos lo que hacemos

El INJU tiene 3 objetivos con sus correspondientes instrumentos concretos:

1. Contribuir al cambio cultural posicionando positivamente a los jóvenes en una sociedad envejecida. En esta línea desarrollamos acciones de participación y promoción de los y las jóvenes: financiamos proyectos de jóvenes a través de los Fondos de Iniciativas juveniles, promovemos el debate de la estigmatización juvenil a través de la carrera “5K Ser joven no es delito”, apoyamos a jóvenes artistas a través del Encuentro de Arte y Juventud, desarrollamos prácticas solidarias y apoyamos el voluntariado juvenil, generamos información y conocimiento sobre la realidad de los y las jóvenes, sensibilizamos y actuamos sobre juventud y discapacidad, promovemos el arte y la cultura juvenil a través de Casa INJU, impulsamos a los grupos de jóvenes del interior a través de INJU/IMPULSA, financiamos grupos de jóvenes en el medio rural, entre otras cosas.

 

2. Articular las políticas de juventud para mejorar la llegada de las políticas del Estado a los jóvenes. Es nuestro corazón menos visible pero más estratégico. No tendría sentido, por ejemplo, que el INJU desarrollara sus policlínicas y centros educativos, hay otras instituciones del Estado encargadas de esas materias. Sin embargo, un instituto de juventud debe trabajar en generar un nuevo Estado para los y las jóvenes y lo hace a través del Plan Nacional de Juventudes que elabora en el marco del Consejo Nacional de Políticas Sociales donde están presentes las instituciones del estado que brindan protección y bienestar social (Educación, Trabajo, etc.). Ejemplos de esta línea puede ser desde el apoyo al Fondo de Solidaridad para que cambie su mecanismo de selección de becarios como hicimos en 2013, la Ley de Empleo Juvenil o la creación de un programa con la educación que incluya el protagonismo juvenil como Compromiso Educativo.

 

3. Combatir la exclusión social de adolescentes y jóvenes. En particular ejecutamos el programa Jóvenes en Red para jóvenes que están lejos del estudio y el mercado laboral y se encuentran en situación de vulneración de derechos. El programa funciona en la zona metropolitana y en el Norte del país. Los educadores trabajan grupal e individualmente con los jóvenes sobre un proyecto individual de inclusión social a través de la educación o el trabajo, restituyendo también el derecho a la circulación por los espacios sociales y culturales de la ciudad. También ejecutamos un programa de apoyo a los jóvenes luego de que egresan de SIRPA, brindando acompañamiento y financiamiento de un proyecto individual de egreso de la situación de privación de libertad.

 

¿Cómo me sumo?

Sumate como voluntario aquí.

Inscribite a la 5K Ser joven no es delito y encendé tus derechos aquí.
Proponé como será #MiNuevaTarjetaJoven aquí.
Conocé dónde y cómo trabaja el programa Jóvenes en Red de INJU para incluir a los y las jóvenes aquí.
Vichá qué proyectos financiamos con el Fondo de Iniciativas pasado en tu departamento aquí y en el fondo Somo de Acá para apoyar jóvenes del medio rural aquí.
Sumate a los talleres de Juventudes y Discapacidad aquí.
Inscribite a nuestros talleres de Casa INJU si vivís en la zona metropolitana aquí.
Sumate a las propuestas de INJU/IMPULSA Canelones aquí.
Sumate a las propuestas de INJU/IMPULSA Colonia aquí
Sumate a las propuestas de INJU/IMPULSA Soriano aquí.
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Enterate dónde hay Referentes Pares de Compromiso Educativo aquí.
Consultá todo lo que quieras saber sobre la situación de los jóvenes en el informe de la tercera Encuesta Nacional de Adolescencia y Juventud aquí.
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La interna del PS: Contamíname mézclate conmigo (Cap 3)

Esta columna es la tercera de una saga dedicada a la interna del Partido Socialistas (PS) en el marco de la discusión de reforma de estatutos y sistema electoral que está procesando en la actualidad. En la primera, Pa’ entrar en calor, describimos el sistema actual y vimos que reposa en supuestos y mecanismos razonables. Sin embargo, en la segunda, Houston we have a problem, vimos que el sistema electoral genera algunos incentivos que en el marco de la polarización política actual, refuerzan la fractura y la lógica bipolar al producir resultados del tipo “el ganador se lleva todo”. En esta tercera columna se problematizarán virtudes y defectos de algunas propuestas alternativas de reforma.

Dados los problemas de subrepresentación extrema de las minorías en el sistema electoral actual, la mayor parte del PS ha avanzado sobre la idea de la necesidad de consolidar un sistema electoral que incorpore la representación proporcional como parte del mecanismo de asignación cargos. Si el sistema vigente, en la cultura política actual del PS, terminó convergiendo hacia un sistema en el cual cada militante vota disciplinadamente una “plancha”, que no es muy distinta de una lista, ¿por qué no transparentar este sistema e ir a uno de listas cerradas con representación proporcional? En este nuevo sistema cada lista, que antes era “plancha”, obtendrá su correspondiente representación en la conducción partidaria y en el armado de listas de diputados y senadores. Pero como todo en la vida, esto no es tan lineal.

¿Cómo funciona la representación proporcional? (Si te embola podés pasar sin mayores problemas a la próxima sección)

Existen muchas formas de estructurar votaciones bajo la premisa de la representación proporcional. En Uruguay existe una amplia tradición ligada a la utilización de listas cerradas (“hojas de votación”) y reparto de cargos a través del mecanismo conocido como D’Hondt.

Existen muchas formas de calcular mediante reglas de representación cómo pasar desde los votos que realizan los individuos a la asignación de cargos. Si la asamblea de militantes tuviera exactamente la misma cantidad de votos que la dirección que elige, el tema sería muy sencillo, aunque un poco ridículo: a cada militante le corresponde un dirigente por su voto emitido. Sin embargo, este no es el caso habitual, sino que existen muchos más electores que cargos (por esa razón se necesitan representantes) por lo que debe generarse un mecanismo para “pasar” la proporcionalidad desde un número grande de votantes a un número finito de cargos (¿cuántos delegados le corresponden a la lista que obtuvo 5,3% de los votos?). Esta es la idea de los sistemas de asignación tales como el D’Hondt.

En la columna Falta y restos: ¿cómo funciona el sistema electoral el domingo?, hicimos una detallada explicación del sistema de asignación de bancas utilizado a nivel nacional a través del sistema D’Hondt. ¿Cómo funcionaría si se aplica esto tal cual al PS y sus instancias electorales?

Operativamente, la idea es la siguiente. La primera banca le corresponde obviamente al partido que obtuvo mayor número de votos. Sin embargo, la segunda banca, le corresponde a quien tuvo mayor número de votos… pero por esa segunda banca. O sea, el partido que ya ganó una banca, no “juega” con todos sus votos, sino que juega con la mitad. La segunda banca la compiten todos los partidos contra los votos del partido que ganó la primera banca, divididos entre dos. La tercera banca es un poco más compleja de entender, pero la idea sigue siendo que la gana el partido que tiene mayor número de votos por esa tercera banca. Si por ejemplo, la segunda banca también la ganó el partido que ganó la primera, para ganar la tercera banca deberá ganarle a los restantes partidos dividiendo su voto entre tres. De ahí surge la idea de los “restos” que le van quedando a cada partido, que no son otra cosa que la cantidad de votos que disponen para pelear por una banca adicional.

Volviendo al ejemplo de la columna anterior, en esta nueva votación se cambió el sistema electoral introduciendo el sistema de listas. En este caso, se crearon dos listas (“Lista 1” y “Lista 2”) con las mismas preferencias de los tres votantes hacia quienes habían votado en la elección anterior. En este caso, la “Lista 1” obtuvo 2 votos y la “Lista 2” únicamente 1 voto. Con representación proporcional con sistema D’Hondt, el primer cargo corresponde a la lista más votada. Pero el segundo le corresponde a la lista más votado para ese segundo cargo, por lo que el total de votos de la lista que ya obtuvo el primer cargo únicamente compite con un “resto” de 1 (2/2=1). Mientras que la Lista 2 compite con el total de sus votos porque no obtuvo todavía ningún cargo. En este caso particular, el puesto 2 y 3 de la dirección le corresponde indistintamente a cualquiera de las dos listas.  Esto puede verse en la columna “Resultados” abajo a la derecha.

Cuando coordinaron votantes por plancha y cuando se incorporó representación proporcional

Cuando coordinaron votantes por plancha y cuando se incorporó representación proporcional

¿Qué cambios genera la introducción de listas y representación proporcional?

Lo descrito anteriormente es solamente una parte del debate, la operativa de cómo funciona. Si te embolaste con las cuentas y la matemática, existen al menos dos cuestiones interesantes para resaltar de la introducción de la representación proporcional y las listas: (i) asigna un ordenamiento a los candidatos que obtienen las bancas (ya está incluida la cuestión de quién queda primero, segundo, tercero, etc.) y esto “mezclando” de acuerdo a la cantidad de votos de cada lista, y (ii) intenta reflejar en la asignación final la proporcionalidad (que es la diversidad) presente en los votantes.

En la situación que presentamos anteriormente, los votantes pasaron de marcar sus preferencias en planchas a integrar dos listas y como consecuencia de este movimiento, la fracción mayoritaria pasó de quedarse con todos los cargos de dirección a compartir la dirección con la lista minoritaria. Sin embargo, este resultado no tiene por qué ser de esta forma. Así como mostrábamos que el sistema vigente actualmente genera grandes incentivos a agruparse hasta tener dos macro fracciones donde una termina excluyendo a la otra incluso por pequeños márgenes de votos, en este sistema de representación y listas no existen mayores incentivos a agruparse ya que “lo que tienes, es lo que vales”… al menos en términos de votos y cargos de dirección.

Si las macro fracciones en el sistema anterior incluyen matices suficientemente importantes, al pasar al sistema de listas ya no será necesario convivir en una misma “plancha” para acceder a la dirección. El “riesgo” presente en este razonamiento reposa en que en este sistema de representación proporcional, en una cultura política no polarizada, se puede tender fácilmente al fraccionalismo y fomentar la aparición de demasiadas fracciones. Aunque no resulte intuitivo, un sistema que fomente el fraccionalismo (visto del lado positivo, la diversidad) no necesariamente es una propiedad deseable de los sistemas electorales, ya que pueden corromper la estabilidad del sistema (en este caso la gobernabilidad del PS y su poder de incidencia política).*

Pasando raya, la introducción de la representación proporcional en un sistema antes dominado por una regla de mayoría simple podría fomentar la creación de nuevas fracciones, si la unión interna de las dos macro fracciones no es suficientemente robusta. Esto, aunque parezca contrario a la intuición, no necesariamente es una propiedad deseable dese el punto de vista del deber ser: mayor incentivo a la agrupación de fracciones puede ser una condición de estabilidad (y gobernabilidad) del sistema. En el caso concreto de un partido relativamente pequeño dentro de un gran partido como es el Frente Amplio, la institucionalización de un número grande de tendencias o fracciones podría no ser necesariamente una virtud, ya que podría atentar contra la unidad de acción (aunque obviamente lo contrario tampoco lo garantiza).

¿Sistema híbrido?

El sistema de listas, quita al elector la posibilidad de individualizar sus preferencias ya que debe optar por un “paquete” de personas (lista) in totum. Una opción en discusión en el PS en la actualidad y presente en varios países en las elecciones parlamentarias, tiene que ver con la posibilidad de darle al elector la potestad de incidir sobre votación a personas y no únicamente a grupos de personas (listas). Una opción, puede ser que la dirección se integre por dos formas: (i) una parte por representación proporcional vía listas, y (ii) otra parte por candidatos votados individualmente. Este sistema tiene la fuerte desventaja de que el resultado de qué fracción o fracciones gobiernan es incierto. Se puede obtener la mayoría en el sistema de listas, pero que esa fracción pierda el control frente a pocos individuos que entran por el otro sistema sin saber al final del día a qué matiz ideológico responde la mayoría de la dirección.**

Otra opción utilizada en algunos países para elecciones parlamentarias tiene que ver con la posibilidad de que los electores puedan “romper” el ordenamiento que presentan las direcciones de los partidos (en nuestro caso fracciones). En este caso si bien la asignación de bancas es por representación proporcional de acuerdo a los votos obtenidos por las listas, se le permite a los electores cambiar dentro de una lista el orden fijado por anterioridad por los partidos. Por ejemplo, en Holanda se utiliza un sistema de lista abierta para la elección parlamentaria. En este sistema, los votantes en vez de ensobrar únicamente una hoja de votación impresa por los partidos, pueden seleccionar de la misma con una cruz qué candidatos prefieren. Esta cantidad de votos a la interna de la lista, puede alterar el orden propuesto por las direcciones partidarias para lo cual un candidato individual requiere superar un umbral de 25% de los votos de su partido. Este sistema permite agrupar fracciones, al descomprimir en los ciudadanos problemas internos de las cúpulas partidarias sin alterar el sistema de asignación final vía representación proporcional.

¿Asambleas o elección abierta de ciudadanos desde las bases?

En general no hemos reparado mayormente en quiénes son los electores en cada sistema. Como explicamos en la primera columna, tradicionalmente el PS ha definido electores de sus direcciones y listas a diputados y senadores, a los militantes que cumpliendo ciertos requisitos participan en asambleas (congresos, convenciones) donde allí ejercen el voto. Sin embargo, esto también es un tema de debate actual en el PS, ya que se propone definir como electores al conjunto de los afiliados al partido y no únicamente a los militantes. Esto es un factor democratizante de la vida política del partido, que el PS también impulsó en la interna del FA, y que fomenta direcciones políticas que representen, además de a los militantes, a los ciudadanos dispersos que se sienten identificados con el proyecto socialista. Aunque esto último, obviamente, también es materia opinable.

Un último debate: ¿el cargo de mayor jerarquía debe ser votado directa o indirectamente?

Una última discusión a plantear tiene que ver con la posibilidad de que el cargo de mayor jerarquía del PS sea electo directamente por los votantes o indirectamente por la dirección. En la actualidad la Secretaría General es electa indirectamente por la dirección del partido (Comité Central). Esta configuración garantiza que el/la Secretario/a General tenga a priori legitimidad mayoritaria en la conducción partidaria. Sin embargo, este es también un tema en discusión.

Una opción puede ser que la secretaría general (o como se llame el cargo de mayor jerarquía) sea electo directamente por los afiliados, lo cual podría instrumentarse: (i) en una votación aparte de la dirección donde se pueda escoger una candidatura a secretaría general, o (ii) que la persona que encabece la lista más votada sea automáticamente quien conduzca al partido. Ambas tienen la debilidad de que la persona electa no necesariamente contará con mayoría en la conducción partidaria. Sin embargo, la segunda opción coloca un incentivo a agrupar fracciones para competir en mejores condiciones por la secretaría general. En definitiva, una macro fracción que se divide en dos se aleja de la posibilidad de acceder a la secretaría general del partido. Otra opción arriba de la mesa es generar dos figuras de representación, una electa directamente y otra indirectamente.

Conclusiones (?)

  1. Los problemas que tienen los partidos no se resuelven con sistemas electorales, ya que no existe sistema electoral perfecto y las diferencias y cultura política terminan siendo el factor determinante de la acción colectiva.
  2. Los sistemas electorales generan incentivos a la agrupación/fraccionalización.
  3. En el viejo PS (si alguna vez existió), la prohibición de fracciones y la presencia de independientes garantizaba la pluralidad en la conducción. La transparentación de las “planchas”, en el sistema electoral vigente, reforzó un sistema de dos macro fracciones en el que “el ganador se lleva todo” por más mínima que sea la diferencia de votos entre las dos macro fracciones.
  4. Es imprescindible avanzar hacia un sistema que incluya la representación proporcional para incluir a las minorías y representar correctamente a las mayorías.
  5. La introducción de la representación proporcional puede constituir un “riesgo” al fomentar el fraccionalismo, ya que este puede erosionar la capacidad de acción conjunta de un partido relativamente pequeño.
  6. El sistema de listas quita a los electores poder de decisión sobre individuos particulares ya que agrupa a los candidatos. Existen sistemas que combinan representación proporcional y poder de electores para seleccionar individuos en concreto. Los sistemas no son muy transparentes al ser de compleja explicación en un partido pequeño en un país no federado.
  7. Para que el partido se parezca más a sus bases en sentido amplio, es importante dar mayor poder de decisión a los afiliados mediante la elección directa de sus representantes.
  8. La designación de la figura máxima del partido de forma directa puede ser utilizada como factor aglutinador, ya que obliga a unirse a las fracciones en al menos ese punto. Una posibilidad es que la secretaría general corresponda al candidato de la fracción más votada. Otra, que cada hoja de votación necesariamente esté identificada con un candidato a la secretaría general y que se acumulen votos a este desde varias hojas de votación. La proporcionalidad de la dirección puede ser establecida en primera instancia con los cocientes de la asignación de candidaturas a la secretaría general (inventivo a agruparse) y luego a las hojas de votación (al estilo sublemas).

Si como dicen el partido socialista debe prefigurar la sociedad socialista, esta sociedad será una sociedad democrática, plural, de dialéctica cooperación/competencia, fraternidad, unidad y discusión permanente de las reglas de juego en la que los individuos organizan la acción colectiva para lograr objetivos comunes.

* Atendiendo a esta razón, algunos sistemas de representación proporcional exigen al menos un porcentaje mínimo de votos para obtener representación parlamentaria. En el debate actual del PS se incluye un umbral de al menos 5% de los votos. Algunos sistemas también asignan mayoría absoluta de representantes a la fracción que obtiene la mayoría simple de los votos, como en el caso de las Juntas Departamentales en Uruguay. También el sistema de sublemas a nivel del Senado opera como un aglutinador ya que la unión permite disputar en mejores condiciones los restos en una asignación de relativamente pocas bancas a cada lema.

** El sistema electoral del Bundestag alemán intenta superar este problema. Se emiten en simultáneo dos votos a listas (partidos) e individuos (de cada barrio o localidad), pero los individuos deben adscribirse a un partido. La representación final del parlamento responde al porcentaje obtenido por los partidos en el sistema de listas, obteniéndose luego una integración mixta entre delegados obtenidos vía directa y vía listas pero sin alterar la proporción de la votación de listas. Este sistema parece razonable cuando se combina una jurisdicción nacional (partidaria) y local (individualizada), aunque para un partido como el PS no parece un sistema ni sensato ni muy transparente para los electores debido a su complejidad.

La interna del PS: Houston we have a problem (Cap 2)

En el primer capítulo de esta saga, Pa’ entrar en calor, describimos básicamente cómo funciona el sistema electoral sobre el que reposa la democracia interna del Partido Socialista (PS) y mostramos que se basa en mecanismos razonables y transparentes que incluyen amplia participación de los militantes en las decisiones partidarias. En este segundo capítulo, veremos las dificultades que genera el actual sistema electoral en un contexto político de polarización extrema que a su vez se retroalimenta. Por último, en la próxima columna analizaremos ejemplos de sistemas electorales y sus ventajas y desventajas en el contexto de la cultura política del actual PS.

Toma 1:

En el viejo PS, al igual que hoy, existían fuertes y estructuradas agrupaciones ideológicas divididas por cuestiones de política internacional, política de alianzas y formas de hacer política, pero estaban explícitamente prohibidas las fracciones y por tanto ejercían un control fuerte pero no total de los delegados de las instancias electorales. De hecho, las “planchas” (papeles de las agrupaciones que indican a quiénes deben votar los delegados) se circulaban fuera de la vista pública.

Toma 2:

Como veremos más adelante, debido a los fuertes incentivos del sistema electoral para alinear los votos de los delegados para maximizar el poder, el disciplinamiento de los delegados fue aumentando, acrecentando el poder de las fracciones.*

Toma 3:

La apelación a una cultura política más transparente y menos hipócrita, llevó a legalizar de hecho las “planchas” repartidas en las instancias electorales, al punto que incluso empezaron a circular como volantes con detalles de los candidatos. Este proceso se terminó de consolidar al universalizarse los celulares que permitieron difundir rápidamente las “planchas” de candidatos que acordaba cada fracción y por tanto terminaron de disciplinar los delegados en dos barras.

¿Cómo se llama la película? 

Una historia simplificada –y como toda simplificación un poco falsa– de la situación electoral actual del PS.

Vale la pena señalar que en esta película no se dice que los problemas internos del PS, que existen al igual que en todas las organizaciones políticas del mundo, sean producto del sistema electoral. Lo que se intenta mostrar es que este sistema electoral garantiza que efectivamente suceda dicho agrupamiento en una organización que por su cultura política puede agruparse en dos polos.

¿Por qué este sistema electoral favorece el disciplinamiento de los delegados y el bifraccionalismo?

Volvamos a los ejemplos. Como se describió en la columna anterior, el PS asiste a asambleas de delegados para elegir direcciones colegiadas y para ordenar candidatos en listas. Para el primer conjunto de elecciones los votantes eligen entre los candidatos un subconjunto de su interés sin importar el orden. Mientras que en el segundo tipo de votaciones realiza lo mismo pero indicando a qué lugar de la lista lo está votando.

En el primer caso, cuando se eligen órganos colegiados, la votación se resuelve fácilmente contando quiénes son los candidatos/as que obtienen mayor número de votos individuales. En el viejo PS, si es que alguna vez existió, el de fracciones prohibidas e individuos atomizados, cada elector marcaba sus preferencias en cada hoja de votación y el resultado es una dirección que refleja más o menos bien las preferencias de los individuos que los delegados quieren en la dirección nacional.

Sin embargo, existen incentivos para que pequeños grupos de compañeros empiecen a coordinar votar unificadamente a un subconjunto de nombres, concentrando sus votos y levantando simultáneamente a un grupo de personas. Cuanta mayor capacidad de coordinación, más posibilidades de incluir al grupo en la dirección. Imaginemos que dos fracciones controlan 100 votos alineados cada una. Todos los candidatos de cada “plancha” van a tener 100 votos de piso, pero los votantes independientes terminarán definiendo que se mezclen en la dirección final personas de una y otra plancha. También sucede esto cuando una subfracción opera para “bajar” (no votar) algunos nombres de la “plancha” de la fracción, dando lugar a que se mezclen los resultados. Si el número de votos “independientes” o “rebeldes” es suficientemente alto, éstos garantizan que se mezclen en la dirección personas de varias “planchas”.

¿Hasta cuándo me conviene seguir incluyendo gente en la “plancha” a cambio de alinear más votos en el congreso? Hasta que obtengo la mitad de los delegados alineados con mi “plancha”. En ese punto todos los nombres tendrán mayor cantidad de votos que cualquier otro candidato que voten el resto de los delegados. Visto desde la lista minoritaria, los incentivos a unir todos los subgrupos opositores es tan importante que es la única forma de competir con la lista mayoritaria e incluso controlando un número muy cercano a la mitad de los delegados puede quedar completamente afuera de la dirección.

Cuando las “planchas” se transparentan y el número de votantes desalineados pasa a ser muy pequeño, el número de fracciones competitivas “tiende” a dos. El riesgo: si todos los votantes están alineados, el ganador se lleva toda la dirección, todos y cada uno de los candidatos promovidos por la fracción que controla apenas la mitad de los votos se incluyen en la dirección y ningún candidato de la otra fracción es incluido.

En el mismo ejemplo de la columna anterior, en el siguiente cuadro puede verse que alcanza con que dos votantes acuerden entre ellos dos para que el tercero sea irrelevante y además no logre obtener ninguna representación en la dirección a pesar de representar un 33% de los votantes congreso.**

Antes y después de coordinar

En el segundo caso, cuando sí importa el orden de la votación, la cuestión es similar pero los incentivos a respetar el orden de las planchas son todavía más intensos porque un cambio mínimo en una plancha implica riesgos enormes de cederle el lugar a una lista incluso muy minoritaria. ¿Por qué?

El sistema por el cual se vota en el congreso implica que los votantes ordenen sus preferencias respecto al lugar de la lista que piensa que sería mejor que ocupe cada compañero. En el caso extremo de que en el partido existieran dos grandes tendencias de opinión que se agrupan en dos planchas de las que nadie se desalinee, el ordenamiento final reflejará el ordenamiento de todos los cargos de la plancha que obtiene mayor número de votos (ya que le ganará en todos los lugares puesto a puesto).
¿Qué pasa si la tendencia mayoritaria no logra ponerse de acuerdo en el ordenamiento de dos personas y, por ejemplo, una parte la vota en un orden y la otra parte en el otro? El resultado es perder uno de los cargos frente a la lista minoritaria. Se pasa de ganar los dos lugares a competir por quién se queda con el último de los dos lugares al tiempo que arriesgan fácilmente el mejor de los dos lugares frente a la lista minoritaria.***
¿Entonces?

La presente columna quiere transmitir la siguiente idea fuerza: el problema de este sistema electoral para producir direcciones plurales es que requiere la prohibición expresa de las fracciones o acuerdos políticos unitarios muy excepcionales y sólidos. Visto desde el punto de vista de los incentivos, existen grandes motivaciones para prefigurar las diferencias políticas en torno a dos bloques antagónicos. Una vez que se institucionalizaron las “planchas”, resultado bastante inevitable en una cultura política de mayor transparencia, el mayor alineamiento de votantes genera la sobrerepresentación de la lista mayoritaria y la subrepresentación (e incluso exclusión) de la lista minoritaria. La cultura política de las tradiciones ortodoxa y renovadora del socialismo sin lugar a dudas operan independientemente del sistema electoral, pero se refuerzan con éste.

El presente análisis sugiere que aunque el corte divisorio del PS no fuera entre esos dos bloques, con este sistema electoral tendríamos a dos fracciones (probablemente peleadas a muerte). En ciencia política esto está directamente vinculado a lo que se conoce como Leyes de Duverger: el sistema de mayoría simple lleva al bipartidismo o bifraccionalismo. Pero eso lo veremos en la próxima columna: Contamíname, mézclate conmigo.

 

* Una anécdota: en esta etapa un altísimo dirigente del PS fue a una Dirección Nacional de la Juventud Socialista y planteó que no existían las “planchas” y que si el día del Congreso veía alguna, iba a ser el primero en denunciarlo frente a todos los delegados. Este servidor, un poco manijeado porque no se le mintiera en la cara a la Dirección de la Juventud, le llevó a ese alto dirigente una colección de las “planchas” en circulación el día del Congreso, sin mucho éxito.

** Esta vez Luis sí se re quemó y abandonó el barco… una pena.
*** Pensemos un ejemplo de una mayoría muy cómoda en la que la lista mayoritaria duplica en votos a la minoritaria pero no se pone de acuerdo en un nombre y lo vota en orden inverso. Si Hugo y Paco son de la misma tendencia pero una fracción de la lista mayoritaria decide dividir votos, incluso duplicando a la lista minoritaria de Luis, la lista mayoritaria pierde el segundo lugar frente a la lista extremadamente minoritaria (¡tiene la mitad de votos en el congreso que la lista mayoritaria!)

Resultados en una votación donde hay alineamiento:
Imágenes integradas 1
Gana el segundo lugar Hugo con 90 votos y el tercer lugar Paco con 90+5 votos frente a Luis que tiene 51 votos. En este caso solamente 5 despistados cortaron la plancha y no generaron ningún cambio.
Resultados si una fracción divide votos
Imágenes integradas 2
Gana el segundo lugar Luis con 51 votos y en tercer lugar gana hugo con 96 votos (46+50) frente a paco que obtiene 95 (50+45). En este caso la corriente de Hugo y Paco controla más de 90 votos de 140 del congreso y sin embargo pierde el mejor de los dos lugares frente a la lista de Luis que apenas tiene 51 de 140 delegados.

La interna del PS: Pa’ entrar en calor (Cap 1)

Esta columna pretende ser la primera de tres dedicadas al debate del cambio del sistema electoral del Partido Socialista de Uruguay (PS). Si sos de los que le siguen la pista al PS, el sentido de estas columnas es claro. Si no es el caso, te recomiendo seguir solamente si te interesan las cuestiones vinculadas a los sistemas electorales en general. En esta primera columna contaremos un poco cómo funciona la democracia interna del PS. En la segunda hablaremos de cómo llegamos hasta aquí y el principal problema del sistema electoral actual dada la cultura política del PS. En la tercera analizaremos virtudes y defectos de los sistemas electorales con un ojo puesto en las propuestas de cambio estatutario existentes.

¿Cómo es el sistema electoral actual del Partido Socialista?

Los afiliados y afiliadas al Partido Socialista con determinada antigüedad concurren cada cierto tiempo a asambleas de militantes (llamadas Congresos o Convenciones) donde cada participante tiene derecho a voto secreto. La democracia electoral interna del PS reposa fundamentalmente sobre la elección de afiliados en dos momentos claves: (i) en las elecciones de su dirección nacional (Comité Central) y direcciones departamentales, y (ii) en la conformación del orden de las listas que se presentan en las elecciones nacionales y departamentales.

En el primer tipo de votaciones, se eligen órganos colegiados por lo que no importa en términos generales el orden de prelación, sino quién obtiene la mayoría de esos órganos y por tanto quién obtiene la posibilidad de conducirlos. Sin embargo, en el caso de la conformación de las listas, es lógico pensar que no interesa tanto quién obtiene la mayoría sino quién queda en qué lugar. No es lo mismo votar a alguien para primer lugar en la lista de ediles, diputados o senadores que para tercero o quinto.

¿Cómo funciona esto actualmente?

Cuando el orden de lo que se vota no es relevante, existe una lista de candidatos y candidatas a integrar el órgano y la votación consiste en seleccionar de esa lista a aquellas personas que cada elector considera que debería integrarlo. Por ejemplo, en el Comité Central se pueden marcar en una hoja con una lista de candidatos que se distribuye, hasta el número máximo de integrantes del órgano. Debido a la existencia de cuota de representación de género, debe guardarse una proporción entre cantidad de hombres y mujeres votadas a cada órgano.

¿Cómo se cuentan los votos y quiénes quedan seleccionados? Fácilmente, se le computa un voto a cada candidato por cada votante que seleccionó su nombre en la hoja con la lista de candidatos que se repartió. Se ordenan las personas desde quien tuvo más votos a quien tuvo menos y los primeros candidatos (dependiendo el tamaño del órgano que se esté votando) son los integrantes del órgano.

A continuación presentamos una votación basada en un caso real (?) donde solamente tres personas votaron y hubo seis candidaturas. Se presentan las tres hojas de votación correspondientes a tres votantes anónimos y el resultado de la votación que surge de sumar los votos individuales de cada candidatura.

Hojas de votación de tres votantes y resultado final de la elección en caso donde no importa orden de resultado final.

Hojas de votación de tres votantes y resultado final de la elección en caso donde no importa orden de resultado final.

En este caso, solamente había espacio para Paco, Burbuja y Bellota en este ámbito de dirección del PS*. Paco obtuvo 3 votos, Burbuja y Bellota 2 cada una. Los otros tres candidatos obtuvieron un número menor de votos.

Cuando el orden de lo que se vota es relevante, la cuestión se pone un poco más interesante. Por ejemplo, en otra elección posterior, cuando estaban armando las listas, al “Votante 1” no le daba lo mismo Burbuja que Paco (a los que había marcado con una idéntica cruz en la elección anterior). En este caso, quería que Burbuja fuera la primera de la lista a diputados, Paco el segundo y Hugo el tercero.

En el caso de conformación de las listas, en el PS se permite numerar el voto de forma que se puede indicar a qué puesto se vota a cada persona que el elector vota en el Congreso o asamblea militante correspondiente. En este caso, se permite numerar desde el 1 hasta el número máximo de orden relevante.

¿Cómo se cuentan los votos y quiénes quedan seleccionados? Para indicar quién es primero, la cuenta es muy sencilla: quien tiene mayor cantidad de votos para ocupar el primer lugar será el primero de la lista. ¿Pero el segundo? Para saber quién queda en segundo lugar no tendría sentido ubicar en segundo lugar a quien tenga mayor cantidad de votos para ese lugar sin tomar en cuenta que hubo gente que lo votó también para primero. Se supone que si alguien vota a alguien para primero y este no obtiene ese lugar, ese voto también “vale” para segundo. Por tanto, el segundo lugar le corresponde a quien tiene más votos para el primer lugar y para el segundo (sin ser quien quedó seleccionado primero). ¿Y el tercero? Quien tuvo más votos para primero, segundo y tercero sin ser quien quedó ni primero ni segundo. ¿Y el cuarto? Con la misma lógica.

En el caso de la votación que comentábamos, resultó de la siguiente forma:

Hojas de votación de tres votantes y resultado final de la elección en caso donde sí importa orden de resultado final.

Hojas de votación de tres votantes y resultado final de la elección en caso donde sí importa orden de resultado final.

Si bien los tres votantes eligieron a las mismas personas que en la elección anterior, al introducir la numeración (algo así como la “intensidad” de la preferencia), cambia incluso el orden final de la votación. En este caso, Burbuja es quien tuvo más votos para ser primera (dos votos), luego Paco obtuvo tres votos para segundo (uno que tenía para primero pero que le suma porque no salió primero, y dos para segundo) y tercera Bellota (tiene dos votos para tercera y nadie suma más votos para uno, dos o tres sin ser los dos anteriores).

¿Entonces?

El PS utiliza criterios democráticos razonables a priori para conformar sus espacios de conducción y para la elaboración de sus listas. Esto sin lugar a dudas parece una gran fortaleza del partido más antiguo de la izquierda uruguaya. Sin embargo, como veremos en columnas siguientes, estos sistemas electorales que resultan razonables en sí mismos, generan algunos incentivos perversos en el marco de una cultura política de polarización interna. Pero eso es algo que veremos en la siguiente columna de la saga: Houston we have a problem.

* Afortunadamente Luis sigue militando activamente por el PS a pesar de no haber obtenido ningún voto en esa triste elección.

“Prefiero el salto que esperar, a decidirme” (Del blog CCEE 2012)

Frontera de Nepal con el Tibet. Los Himalayas decoran el fondo y dos montañas abren paso a un rápido y estruendoso río. Un puente de metro y medio de ancho tejido con varillas de metal por las que se pueden entrever claramente los 160 metros hasta el río empedrado comunica las dos montañas. La cámara mira desde la izquierda. Doblar el cuello, saludar, abrir los brazos en forma de avión y vaciar de aire el paisaje preparando un suspiro. “Tres, dos, uno”, dice quien sostiene la espalda mientras los pies se balancean mitad dentro y mitad fuera de la plataforma de un metro que sobresale al costado del puente. “Prefiero el salto que esperar, a decidirme.” (La trampa, escuchar).

El lugar

El lugar

Nepal fue un destino extraordinario desde el punto de vista social, cultural y paisajístico. Pero Nepal también fue para nosotros la oportunidad para hacer algunas actividades “extremas”. Por sus nombres en inglés y en orden cronológico: rafting, que es navegar remando un bote de goma de a seis personas por un río con mucha corriente y rápidos; paragliding, que es tirarse desde la cima de una montaña con un paracaídas y un instructor y utilizar las corrientes de aire caliente para subir cientos de metros; trecking, simplemente caminata por la montaña; bungy jumping, saltar de cabeza en un puente agarrado de los pies; y swing, caída libre en péndulo desde un puente.

Las últimas dos actividades están ambientadas en el paisaje descrito en el primer párrafo y claramente fueron las más impresionantes. El día que llegamos a Katmandú en el bondi los guías pasaron una listita para enrolarse en el bungy jumping de la frontera con Tibet, el tercero más alto del mundo. No tenía pensado hacerlo, pero algo me motivó a anotarme en la lista y claramente no me arrepiento.

Partimos a las 5 de la mañana en una camioneta junto a Mauri, Nando, Maira y el Marrano. El camino duraba tres horas desde Katmandú ya que el puente para practicar bungy quedaba sobre la frontera de este país con el Tibet. Pocos kilómetros en Nepal implican muchas horas, ya que las carreteras están en muy malas condiciones, el tránsito es muy entreverado y todas las rutas serpentean entre montañas. Ahora que lo escribo, creo que esto también debería anotarlo como una actividad extrema.

Mirando hacia abajo

Mirando hacia abajo

Llegamos a “Last Resort” (en español “el último Resort”), un lugar que se encuentra a pocos metros del puente colgante y que sirvió de base para prepararse. No creo que sea muy necesario explicitarlo, pero por las dudas lo digo: estamos de acuerdo que es un nombre muy malo para un lugar que sirve de base para esperar para hacer un deporte extremo ¿no? Bueno, sea como sea, llegamos con mucho movimiento en nuestros estómagos porque para llegar al resort tuvimos que cruzar el puente que estaba infinitamente más alto de lo que imaginamos nunca. Tampoco imaginamos un puentecito colgante de esas características, pero ya estábamos ahí. Todos fuimos al baño y luego a la capacitación que consistía básicamente en mirar videos de gente saltando. Aunque no parezca, esta actividad resultaba muy tranquilizadora, algo así como que naturalizaba el salto. Nos pesaron, nos ordenaron por peso y enfilamos hacia el puente.

El primero de nuestro grupo fue el Marrano que se vio muy nervioso al dirigirse hacia la rampa. Sin embargo, un segundo antes del salto algo cambió, estiró los brazos y realizó el salto estéticamente más armónico que vimos en todo el día. Luego fue el turno de Mauri y luego el mío. La preparación había sido exitosa y no estaba tan nervioso como pensaba, aunque por alguna razón irracional para mi cuerpo, el miedo no está dado tanto por la probabilidad de ocurrencia de un suceso negativo, sino por la probabilidad de supervivencia dado que éste sucede (léase que si se rompe la cuerda, marchaste, no importa tanto que pase una vez en mil millones). No es muy racional, pero creo que es lo que hace que siga sintiendo tanto miedo al volar en avión.

El salto

El salto

Tras la cuenta regresiva me impulsé con los dos pies hacia adelante y los brazos extendidos. El río se acercó demasiado rápido a mi cara, llegué a pensar en el camino “pa, estoy cayendo de cabeza”. La sensación es imposible de contar en palabras, son unos pocos segundos eternos. Pero entonces, al terminar de darte cuenta que estás cayendo de cabeza, la cuerda te tira hacia arriba nuevamente (por suerte). ¡Y ahí vas de nuevo hacia arriba y hacia abajo nuevamente! Tras los rebotes, se tensa la cuerda y comienza a bajarte lentamente hacia el río. La presión sobre la cabeza se hace insoportable, al punto que al bajar se hinchan los ojos. Para volver a tierra, uno tiene que agarrar una caña de bambú que arriman dos personas que se encuentran sobre la orilla y te impulsan con ésta hasta lograr una posición que sirva para bajarte sobre una camilla. Luego de mi caída vino Maira y finalmente Nando, verlos caer desde abajo impresionaba todavía más. Las caras de disfrute al bajar también eran espectaculares.

Pero el día se podía poner mejor. ¿Cómo? Comimos muy bien en el resort y me dormí una siestita para recuperarme de la emoción que había pasado. Al rato me despierto y el Marrano me dice que por unos pocos pesos más nos podíamos tirar en otro dispositivo que se llama Swing. Y no pude decir que no, también se sumaron Nando y Maira.

Patas pa arriba

Patas pa arriba

Así que estábamos nuevamente en el puente. Esta vez sin mucha preparación psicológica, recién levantados de una siestita y haciendo la digestión. Con Nando coincidimos que nunca pasamos tanto miedo en nuestra vida, obviamente culpamos y puteamos al chileno (¡estábamos tan satisfechos con el bungy!) El salto del Swing parecía un poco más sencillo porque no implicaba tirarse de cabeza, pero la caída se veía mucho más profunda. Esta vez no nos ordenaron por peso y quedé para el final. El primero nuevamente fue el Marrano. Agarró con las dos manos la cuerda que aseguraron de su cintura, se acercó a la plataforma y dio el salto que acompañó por tres largos gritos entrecortados que sonaban bien de adentro, desde un miedo natural. Y ahí fueron Maira y luego Nando. 

Llegó mi turno. Me pasaron la cuerda y sentí el tirón hacia adelante que se combinó con el vientito que corría en la montaña. Avancé tres pasos con la adrenalina y el corazón a full. Nuevamente ahí en el borde, nuevamente el “tres, dos, uno” y nuevamente la gravedad. Si la caída del bungy había sido larga, mientras caigo hacia el río noto que esta caída es infinitamente superior. Objetivamente es el doble de tiempo (más de seis segundos) y a diferencia del bungy acá sí se siente plenamente el estomago en la garganta como uno se imagina. Cien metros de caída libre, ciento cincuenta kilómetros por hora de velocidad y a partir de ahí un tirón hacia adelante mientras se bajan otros cincuenta metros más. Es complicado, pero uno debe imaginarse lo siguiente: ¡es equivalente a saltar desde el piso 50 de un edificio!

No creo que vuelva a hacer esto en la vida, pero sin lugar a dudas lo recomiendo.

Días que inspiran: día del voluntariado juvenil

Un día de integración es un día, pero también inspira: Jóvenes en Red, Plan Juntos, Scouts, liceos públicos, colegios privados, organizaciones de la sociedad civil… muy emocionante la movida del día mundial del voluntariado juvenil en todo el país. Gran empuje la barra de INJU!! Orgulloso.

Villa Española

Villa Española

Treinta y tres

Treinta y tres

Treinta y tres

Treinta y tres

Soriano

Soriano

San José

San José

Rocha

Rocha

Río Negro

Río Negro

Río Branco, acondicionamiento de plaza pública

Río Branco, acondicionamiento de plaza pública

Nueva Helvecia

Nueva Helvecia

Plaza Liber Sergni, Montevideo

Plaza Liber Sergni, Montevideo

Río Negro, Rehabilitación ambiental

Río Negro, Rehabilitación ambiental

Las Acacias Coppola, Montevideo, Jóvenes en Red

Las Acacias Coppola, Montevideo, Jóvenes en Red

Escuela espacial Nº200

Escuela espacial Nº200

Escuela Especial Nº200

Escuela Especial Nº200

Covisocial en Cruz de Carrasco, Plan Juntos

Covisocial en Cruz de Carrasco, Plan Juntos

 

Resultado premio “Siga el baile” (MVD) de la #PencaElectoral

Nombre y apellido o pseudónimo Edad Distancia
Joaquín Toledo 22 67,6613406
y obes 45 82,2645135
Agustín Iturralde 27 96,8183019
Nico14 16 112,150693
Federico Adamoli 20 113,025129
inca 30 118,336959
Coco 56 122,575021
Guille Mezquita 19 125,649524
Santiago Muñiz 24 128,041627
Franco Sena 20 136,976635
Sergio Pintado 27 139,289802
juan jung 32 139,505399
Juan Lezama 27 140,390741
Leonel Groisman 45 146,429502
EMMANUEL 25 148,095801
Guillermo Lezama 24 153,687804
juan pablo cabezas 35 154,607544
Pablo 29 156,13593
Facundo Ibargoyen 32 157,049389
Andrés Por 31 159,149494
Martu 25 161,032305
daniel daners 49 161,261071
daniel daners 49 161,261071
daniel daners 49 161,261071
daniel daners 49 161,261071
Rodrigo Surraco 19 167,201178
vivipiro 33 170,860136
Pablo Méndez 35 173,63243
Cecilia Escuder 38 177,680231
Jerónimo Pardiñas 32 180,033942
Eric Alvez 31 182,246531
ana paula correa 12 191,848036
Nano 26 193,657668
Juanfer 30 194,093461
Pablo García de Castro 25 195,418239
Agustín Pérez 21 197,202973
Ana Ines 41 200,820161
Ezequiel Severo 34 202,167695
gaby 26 208,333229
martin 43 209,642165
Pablo Colam 20 209,878281
Martín Couto 25 213,312622
Santiago S. 21 214,641965
El Tuerca 27 216,102246
Ricardo Figueroa 64 221,007271
Fernández Galeano 62 228,280582
Hernán Dos Santos 21 231,87127
caro villalba 35 241,185959
rulo 36 244,004567
Fer 33 259,119168
Alvaro 47 259,301079
El brujo del cerro norte. 19 259,677971
Gaston Correa 19 261,751574
guayma 50 262,398717
Momia 28 263,137496
Diego Pieri 38 263,49986
franciscoadb 25 263,608383
leo machado 42 266,315855
Adriana Chiazzaro 47 272,271665
Flavia 24 274,811183
Serginho 21 277,794629
os macaquitos 26 278,516071
Nicolas Mederos (Apu) 19 278,947755
Camilo Rossi 29 285,120644
Germán Hernández Magallanes 21 285,738644
lucas gargallo 19 298,754021
Richard 35 300,957374
Damián 27 315,694512
Anita Castro 27 323,915885
maría 25 324,891991
Alicia 53 346,374198
Murga 20 353,925367
Gabriel Minetti 50 389,369964
Aiminé Miranda 20 409,279267
Marian 40 427,254945
isabel 55 435,175895
beto 31 511,943141
Paco 58 534,356254
Juan Castellanos 31 877,843498
arbondus 28 1044,86899
@aguaterosiempre 48 1392,83849