Homenaje a Allende 11 de setiembre 2016

Estimados vecinos, amigos, militantes de organizaciones sociales, compañeros y compañeras y amigos:

En primer lugar quisiera agradecer a la organización del evento por invitarme a compartir estas palabras en este evento de tanta trascendencia y tan sentido para la izquierda, para los socialistas y para todos los ciudadanos y ciudadanas en el mundo entero. En este día uno se siente como una pieza más de un puzzle inmenso que –sumando piezas similares a lo largo y ancho de América Latina y de todo el mundo– proyectan la imagen de Allende a la humanidad y nos convocan a rememorar y reflexionar. Es un inmenso honor y una gran responsabilidad poder dirigirles aquí estas palabras, honor al que intentaré estar medianamente a la altura.

El 11 de setiembre es un grito de dolor que nos llama a reflexionar sobre el presente. Allende llevó hasta las últimas consecuencias la premisa de que socialismo y democracia deben ser las dos caras de la misma moneda. Como siempre nos instó a pensar en nuestro país el compañero Emilio Frugoni, el socialismo debe concebirse como un proceso democratización, que se afianza en lo político para avanzar en la democratización del mercado y la sociedad. La experiencia de gobierno arrebatada a la Unidad Popular fue una puñalada que tomó por asalto los sueños democráticos de un pueblo, de un Presidente que siempre respetó hasta las últimas consecuencias la Constitución y las leyes.

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Homenaje con el Srio General de la JSU Gustavo Beloqui y la Senadora Daisy Tourné

Vivimos momentos difíciles para las democracias en la región. Resulta inevitable no traer el pasado al presente para hacerlo dialogar en este sentido. Y aquí, entre amigos y compañeros, no me sentiría sincero sólo desde la posición de decirles que la derecha, afianzada a sus privilegios y resortes de poder –que los tiene– está avanzando por todos los medios en la región y el mundo ­–cosa que está haciendo­­– pero sino también señalar en estos procesos nuestros propios defectos y problemas. Desde la izquierda, la democracia debe ser fortalecida por prácticas que resalten el verdadero carácter finalista de la misma, avanzando en derechos y evitando la burocratización y la mimetización con los vicios de las viejas estructuras de dominio y control político de las sociedades tradicionales. Afianzarnos en nuestros valores de transparencia, solidaridad y respeto a las leyes serán las únicas garantías para poder seguir avanzando en derechos.

En esto también Allende nos brinda una lección. La construcción de un nuevo sentido común, una contrahegemonía a los valores de mercado, resulta una pieza clave para garantizar el avance de las transformaciones progresistas, para lo cual se requiere no sólo de una alianza amplia de sectores populares e intelectuales sino también de la vigilancia de estos nuevos valores por parte de los mismos.

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Acto homenaje a Allende, 11 de setiembre de 2016

En segundo lugar, quiero aprovechar mi condición de joven (ya que me encuentro próximo a la jubilación al cumplir 30 en octubre) para hacer algunas reflexiones respecto al significado de esta fecha para nosotros. Cuando en ese último mensaje al pueblo de Chile, Allende se dirigía directamente a los jóvenes de Chile, les decía “Me dirijo a la juventud, a aquellos que cantaron y entregaron su alegría y su espíritu de lucha”. A aquellos jóvenes a los que había introducido la diferenciación entre jóvenes viejos y viejos jóvenes. Los primeros, jóvenes que simplemente transitaban las instituciones educativas en busca de un beneficio personal. Y los segundos entre los cuales se colocaba a sí mismo y de los cuales veo muchos entre el público.

Este mensaje resulta de una trascendencia especial. Porque es un mensaje que depositó en una generación, que joven en ese momento, tuvo que vivir la larga noche de las dictaduras latinoamericanas. Pero es un mensaje también intemporal, que recobra su significado para los jóvenes de cada tiempo. Para nuestra generación, el mensaje de Allende a los jóvenes representa una voz de entereza moral, de esperanza y de lucha.

Por último, quisiera hace una reflexión final que es un agradecimiento. Gracias Allende por tu entrega, tu compromiso y tu ejemplo hasta el final. Tus banderas no quedaron tiradas en la historia, sino que fuera recogidas por los miles y miles de jóvenes, que a lo largo y ancho del mundo hoy reivindican tu figura.

Hoy te entregamos una flor para seguir soñando en un mundo donde “la capacidad creadora de cada hombre y de cada mujer encuentre cómo florecer, no en contra de los demás, sino a favor de una vida mejor para todos.”

 

Santiago Soto

“Prefiero el salto que esperar, a decidirme” (Del blog CCEE 2012)

Frontera de Nepal con el Tibet. Los Himalayas decoran el fondo y dos montañas abren paso a un rápido y estruendoso río. Un puente de metro y medio de ancho tejido con varillas de metal por las que se pueden entrever claramente los 160 metros hasta el río empedrado comunica las dos montañas. La cámara mira desde la izquierda. Doblar el cuello, saludar, abrir los brazos en forma de avión y vaciar de aire el paisaje preparando un suspiro. “Tres, dos, uno”, dice quien sostiene la espalda mientras los pies se balancean mitad dentro y mitad fuera de la plataforma de un metro que sobresale al costado del puente. “Prefiero el salto que esperar, a decidirme.” (La trampa, escuchar).

El lugar

El lugar

Nepal fue un destino extraordinario desde el punto de vista social, cultural y paisajístico. Pero Nepal también fue para nosotros la oportunidad para hacer algunas actividades “extremas”. Por sus nombres en inglés y en orden cronológico: rafting, que es navegar remando un bote de goma de a seis personas por un río con mucha corriente y rápidos; paragliding, que es tirarse desde la cima de una montaña con un paracaídas y un instructor y utilizar las corrientes de aire caliente para subir cientos de metros; trecking, simplemente caminata por la montaña; bungy jumping, saltar de cabeza en un puente agarrado de los pies; y swing, caída libre en péndulo desde un puente.

Las últimas dos actividades están ambientadas en el paisaje descrito en el primer párrafo y claramente fueron las más impresionantes. El día que llegamos a Katmandú en el bondi los guías pasaron una listita para enrolarse en el bungy jumping de la frontera con Tibet, el tercero más alto del mundo. No tenía pensado hacerlo, pero algo me motivó a anotarme en la lista y claramente no me arrepiento.

Partimos a las 5 de la mañana en una camioneta junto a Mauri, Nando, Maira y el Marrano. El camino duraba tres horas desde Katmandú ya que el puente para practicar bungy quedaba sobre la frontera de este país con el Tibet. Pocos kilómetros en Nepal implican muchas horas, ya que las carreteras están en muy malas condiciones, el tránsito es muy entreverado y todas las rutas serpentean entre montañas. Ahora que lo escribo, creo que esto también debería anotarlo como una actividad extrema.

Mirando hacia abajo

Mirando hacia abajo

Llegamos a “Last Resort” (en español “el último Resort”), un lugar que se encuentra a pocos metros del puente colgante y que sirvió de base para prepararse. No creo que sea muy necesario explicitarlo, pero por las dudas lo digo: estamos de acuerdo que es un nombre muy malo para un lugar que sirve de base para esperar para hacer un deporte extremo ¿no? Bueno, sea como sea, llegamos con mucho movimiento en nuestros estómagos porque para llegar al resort tuvimos que cruzar el puente que estaba infinitamente más alto de lo que imaginamos nunca. Tampoco imaginamos un puentecito colgante de esas características, pero ya estábamos ahí. Todos fuimos al baño y luego a la capacitación que consistía básicamente en mirar videos de gente saltando. Aunque no parezca, esta actividad resultaba muy tranquilizadora, algo así como que naturalizaba el salto. Nos pesaron, nos ordenaron por peso y enfilamos hacia el puente.

El primero de nuestro grupo fue el Marrano que se vio muy nervioso al dirigirse hacia la rampa. Sin embargo, un segundo antes del salto algo cambió, estiró los brazos y realizó el salto estéticamente más armónico que vimos en todo el día. Luego fue el turno de Mauri y luego el mío. La preparación había sido exitosa y no estaba tan nervioso como pensaba, aunque por alguna razón irracional para mi cuerpo, el miedo no está dado tanto por la probabilidad de ocurrencia de un suceso negativo, sino por la probabilidad de supervivencia dado que éste sucede (léase que si se rompe la cuerda, marchaste, no importa tanto que pase una vez en mil millones). No es muy racional, pero creo que es lo que hace que siga sintiendo tanto miedo al volar en avión.

El salto

El salto

Tras la cuenta regresiva me impulsé con los dos pies hacia adelante y los brazos extendidos. El río se acercó demasiado rápido a mi cara, llegué a pensar en el camino “pa, estoy cayendo de cabeza”. La sensación es imposible de contar en palabras, son unos pocos segundos eternos. Pero entonces, al terminar de darte cuenta que estás cayendo de cabeza, la cuerda te tira hacia arriba nuevamente (por suerte). ¡Y ahí vas de nuevo hacia arriba y hacia abajo nuevamente! Tras los rebotes, se tensa la cuerda y comienza a bajarte lentamente hacia el río. La presión sobre la cabeza se hace insoportable, al punto que al bajar se hinchan los ojos. Para volver a tierra, uno tiene que agarrar una caña de bambú que arriman dos personas que se encuentran sobre la orilla y te impulsan con ésta hasta lograr una posición que sirva para bajarte sobre una camilla. Luego de mi caída vino Maira y finalmente Nando, verlos caer desde abajo impresionaba todavía más. Las caras de disfrute al bajar también eran espectaculares.

Pero el día se podía poner mejor. ¿Cómo? Comimos muy bien en el resort y me dormí una siestita para recuperarme de la emoción que había pasado. Al rato me despierto y el Marrano me dice que por unos pocos pesos más nos podíamos tirar en otro dispositivo que se llama Swing. Y no pude decir que no, también se sumaron Nando y Maira.

Patas pa arriba

Patas pa arriba

Así que estábamos nuevamente en el puente. Esta vez sin mucha preparación psicológica, recién levantados de una siestita y haciendo la digestión. Con Nando coincidimos que nunca pasamos tanto miedo en nuestra vida, obviamente culpamos y puteamos al chileno (¡estábamos tan satisfechos con el bungy!) El salto del Swing parecía un poco más sencillo porque no implicaba tirarse de cabeza, pero la caída se veía mucho más profunda. Esta vez no nos ordenaron por peso y quedé para el final. El primero nuevamente fue el Marrano. Agarró con las dos manos la cuerda que aseguraron de su cintura, se acercó a la plataforma y dio el salto que acompañó por tres largos gritos entrecortados que sonaban bien de adentro, desde un miedo natural. Y ahí fueron Maira y luego Nando. 

Llegó mi turno. Me pasaron la cuerda y sentí el tirón hacia adelante que se combinó con el vientito que corría en la montaña. Avancé tres pasos con la adrenalina y el corazón a full. Nuevamente ahí en el borde, nuevamente el “tres, dos, uno” y nuevamente la gravedad. Si la caída del bungy había sido larga, mientras caigo hacia el río noto que esta caída es infinitamente superior. Objetivamente es el doble de tiempo (más de seis segundos) y a diferencia del bungy acá sí se siente plenamente el estomago en la garganta como uno se imagina. Cien metros de caída libre, ciento cincuenta kilómetros por hora de velocidad y a partir de ahí un tirón hacia adelante mientras se bajan otros cincuenta metros más. Es complicado, pero uno debe imaginarse lo siguiente: ¡es equivalente a saltar desde el piso 50 de un edificio!

No creo que vuelva a hacer esto en la vida, pero sin lugar a dudas lo recomiendo.

900 noches o Réquiem por Leningrado (del Blog CCEE)

900 días y 900 noches

En la mañana de hoy abandonamos el camping de Helsinski y junto con él las camionetas que nos acompañaron en el norte de Europa y que nos esperarán ahí para emprender dentro de diez días la vuelta hacia París. Tras unas horas de viaje arribamos a la ciudad de San Petersburgo, al norte de Rusia. Desde mi infancia siempre escuché con profunda devoción las apasionadas historias de mi abuelo acerca de la verdadera contribución del glorioso Ejército Rojo (los soviéticos) a la derrota del nazismo en la Gran Guerra Patriótica (lo que nosotros conocemos como la Segunda Guerra Mundial). Claro, en las historias el nombre de la ciudad siempre había sido Leningrado.

¿Quién no pensó alguna vez que la Segunda Guerra Mundial la ganaron los aliados cuando las tropas básicamente yankees desembarcaron en la costa francesa de Normandía? Desde nuestra visita a Berlín, en la recorrida de sus excelentes e históricamente justos museos, ya habíamos tomado contacto con la rigurosa documentación de la despiadada política de guerra nazi hacia los países del oeste de Europa. El Frente Oriental no era cualquier frente para Hitler, en el él se libró una verdadera guerra de exterminio, donde algunos planes nazis contemplaban, entre otras cosas, la eliminación de estos pueblos y su sustitución progresiva por colonos alemanes.

Duración del sitio

Duración del sitio

Irónicamente, los comunistas y nazis habían pactado hacia el año 1939 la no agresión en un pacto conocido como Ribbentrop-Molotov (que implicó la repartija de buena parte de Europa del Este). El pacto brindaba tranquilidad a la Alemania de Hitler en el lado oriental mientras ocupaba e instauraba regímenes títeres al occidente de Europa y asediaba por mar y aire al gobierno británico. Mientras tanto, del otro lado, Stalin ganaba tiempo para fortalecer el músculo bélico de la Unión Soviética para poder enfrentar en mejores condiciones a las tropas nazis. En 1941 este peculiar acuerdo explotó y los nazis avanzaron rápidamente hacia el lado oriental penetrando punzantemente en tres direcciones hacia la Unión Soviética: Leningrado, Moscú y los pozos de petróleo del Cáucaso. Se iniciaba el contador de 27 millones de héroes rojos muertos bajo los nazis (pensemos que murieron 6 millones de alemanes). No se confunda, no fueron soldados, todo el país actuó como un gran ejército en defensa de la madre patria. Las víctimas fueron campesinos, obreros, estudiantes, veteranos, todos y todas fueron potenciales víctimas. El freno de mano militar de la ofensiva nazi lo constituyó la ciudad de Stalingrado brillantemente defendida por el Ejército Rojo bajo la supervisión directa del propio Stalin.
Entrada al memorial. A la derecha dice Leningrado

Entrada al memorial. A la derecha dice Leningrado

Pero estamos al norte. Esta ciudad fue fundada artificialmente en el siglo XVIII por un Zar muy importante para la historia rusa: Pedro el Grande. No repararemos en esta historia, salvo por el hecho que de ahí proviene su nombre original y, mientras duró, su carácter de capital del Imperio Ruso. Tras la llegada al poder de los bolcheviques en octubre de 1917, y a pesar que la ciudad había sido el corazón mismo de la revolución, Lenin traslada la capital a Moscú. Tras su muerte, la ciudad de San Petersburgo es rebautizada como Leningrado (la ciudad de Lenin).

Llegamos al hotel. Es un hotel enorme, como lo que uno se imagina cuando piensa en algo soviético. Marcel, quien organiza el tour de Rusia para el Grupo de Viaje, nos explica que es todo un complejo de edificios realizado en los años 60s para conmemorar el sitio de Leningrado. Desde la puerta del hotel pueden verse las enormes edificaciones rodeando una gran plaza con un obelisco con la inscripción “1941-1945”. Tras acomodarnos en las habitaciones, nos encontramos todos en el lobby para hacer una recorrida guiada por el memorial.

Centro del memorial, ruptura. 900 noches en ruso

Centro del memorial, ruptura. 900 noches en ruso

Cruzamos la calle por un túnel subterráneo y subimos directamente al memorial. Nos recibió una inscripción inmensa en ruso de la cual solamente pudimos leer Leningrado. El acceso al memorial es bajando una escalera que conduce al interior del inmenso círculo de concreto y granito. Aquella plaza enorme que vimos desde el hotel y desde la cual afloraba un obelisco y algunas construcciones de cemento lucía distinto desde allí. Las llamas en las paredes iluminan consignas en ruso y estrellas revolucionarias. En el medio, una escultura con claveles rojos a sus pies mezcla personajes del sitio de la ciudad formando una composición trágica que conmueve (ver foto). Más adelante se logra ver que el enorme círculo de concreto parece romperse y abre paso a otras escaleras que permiten avanzar hacia la explanada con el obelisco rodeado de otros personajes representativos del sitio. A la izquierda y la derecha, al comienzo de cada extremo de la ruptura, dos inscripciones: “900 días´” y “900 noches”. Eso fue lo que duró el sitio de Leningrado durante la ocupación alemana a la Unión Soviética.

Ya dijimos que el “Frente Oriental” no era cualquier frente para los alemanes, sino un plan premeditado destinado al exterminio. Como los soviéticos habían logrado construir un gran sistema de defensa de la ciudad que contaba con una población y tropas muy motivadas (Leningrado había sido el bastión revolucionario donde se perpetró el Golpe de Estado bolchevique), los generales alemanes concluyeron que la forma más económica de vencerlos era sitiar a la ciudad hasta exterminar a su población de frío y hambre (y no tener que mantenerla). Aproximadamente 1,5 millones de habitantes murieron de un total cercano a 3 millones. ¡900 noches! Entre ellas, las noches de uno de los inviernos más fríos de la historia de la ciudad (se dice que cerca de 50 grados bajo cero). ¿Se imaginan una ciudad muerta, sin suministros, con hambre y frío? Tuvieron que quemar los libros de la biblioteca de siglos de antigüedad para calentarse e incluso hubo casos de canibalismo que tuvieron que ser perseguidos por las autoridades de la ciudad. Cuenta la historia que un día las tropas alemanas que sitiaban la ciudad vieron que una ola de ratas huía masivamente desde Leningrado hacia ellos.

Obelisco

Obelisco

Lamentablemente no puedo decir que el sitio de Leningrado es uno de los mayores crímenes de la humanidad, en este recorrido relativamente pequeño del mundo que hemos hecho hemos escuchado tantos… Una niña relató en su diario de la forma más simple lo que significaban estos acontecimientos en la mesa familiar: “Hoy murió papá”, “Hoy murió mi hermana”, etc. Ella también se encuentra entre las víctimas del fascismo y no sobrevivió al sitio. Imagino en medio de este Apocalipsis las luchas internas de cada ciudadano, cuántos momentos de héroes y villanos habrán vivido sus personajes. Pero por sobre todo, ¡qué heroísmo colectivo! El mundo hubiera sido otro. Gracias Leningrado.

“Troya cayó, Roma cayó, Leningrado no”
(Dicho popular ruso)

Dioses en Nepal (del Blog CCEE 2012)

Ya estamos en Nepal, al norte de la India y al sur de Tíbet (o China). El paisaje geográfico y humano cambió totalmente desde que pusimos un pie acá. Nepal es un país grande, de cerca de 30 millones de habitantes y muy influenciado por las culturas de sus vecinos gigantes, pero con una fuerte identidad propia que le permitió mantenerse al margen de la dominación colonial de las potencias europeas y locales (es el primer país asiático que pisamos en el que los japoneses no intervinieron directamente).

Nuestro guía es un tipo muy entretenido que habla muy bien español, tiene una actitud muy fresca y se preocupa por explicar al máximo de detalle posible cada uno de los puntos interesantes de la cultura de Nepal. Pero vamos a los dioses y dejemos para luego otros detalles de este país.

Shiva

Shiva

El hinduismo es una religión muy fuerte por aquí y se combina fuertemente con el budismo. Recordemos que Nepal es la cuna de Siddharta Gautama, mejor conocido como Buda. Aunque son dos religiones distintas y aunque sea difícil de entender para nuestros parámetros, la convivencia entre estas religiones es muy armónica, ya que el hinduismo no sólo no niega a Buda sino que lo incorpora como última reencarnación del Dios Vishnu. ¿Quién es Vishnu y quiénes son los dioses hindúes?

Si bien es una religión que tiene varias interpretaciones (incluso monoteístas), las manifestaciones principales de lo divino en el hinduismo son: Brahma, Vishnu y Shiva. Se puede entender de forma simplificada a cada uno de ellos como: Brahma, el creador absoluto, la idea del dios más abstracto; Vishnu es el preservador y conservador del mundo; y Shiva, el Dios más importante y venerado, es el destructor, aunque el sentido de la destrucción tiene implícito abrir paso a lo nuevo (Chiste para economistas: como decía Mauri, es el principio de destrucción creadora de Shumpeter).

Sudan, el guía de quien ya hablé y que olvidé mencionar que tenía un tatuaje de Shiva en su antebrazo derecho, nos relató una de las leyendas más famosas de los dioses del hinduismo. Cuenta la historia que un día Shiva se dirigió a la casa de una de sus consortes. Cuando llegó, golpeo la puerta y un niño preguntó quién era, el niño se llamaba Ganesha. La mujer se encontraba en el baño, por lo cual el niño no permitió la entrada del Dios. Éste volvió a insistir señalando que era ridículo que no lo dejaran pasar a él, a lo que el niño volvió a negarle la entrada. Enfurecido por la impertinencia de Ganesha, el tercer ojo de Shiva salió, comenzando además la danza de la destrucción que terminó decapitando al niño ¿Se imagina el final? Cuando la madre ve a niño en el piso con lágrimas en los ojos increpa al dios “¿Qué has hecho? Has matado a tu propio hijo”.

Ganesha

Ganesha

Shiva, que desconocía que era su hijo, se arrepintió tanto de la situación que acudió a Brama para que reviviera a Ganesha (recordemos que sólo Brahma tiene el poder de crear, Shiva es el destructor). Reunidos con Brahma ante otros dioses menores, Shiva planteó la situación. La respuesta del Dios creador fue que Shiva enviara a todos sus guardias a la selva y que cuando encontraran a un elefante que estuviera sólo y alejado de sus padres, lo tomaran y le llevaran su cabeza ante él. Los guardias buscaron mucho, pero fue realmente difícil cumplir con la petición de Brahma ya que los elefantes se mantenían juntos. Finalmente encontraron un elefante jugando cerca de sus padres que dormían y decidieron cortarle su cabeza, ya que fue lo más parecido que encontraron a la petición de los dioses. Brama tomó su cabeza del elefante y la juntó al cuerpo del niño muerto para revivir a Ganesha. Este Dios es una de las imágenes más famosas del hinduismo y es una mezcla de elefante y humano.
Osoooo

Osoooo

Más allá de que esta historia tiene distintas versiones (por ejemplo en la Lonely Planet dice que Ganesha estaba en la cama con su madre), es impresionante tomar contacto con una religión como la que leímos en los libros. El parecido en esencia con la mitología griega es impresionante, y también es impresionante que uno se haya hecho la cabeza con que en realidad eso es algo primitivo que evolucionó naturalmente hacia una superación monoteísta. En realidad esa evolución solamente es un cuento de la evolución de la religiosidad mayoritaria de Occidente (también los musulmanes), pero no es cierta para enormes porciones de la humanidad. Además, dicho sea de paso, si uno se abstrae un poco, la Divina Trinidad no es mucho más fácil de explicar y tampoco mucho más verosímil que la historia de Ganesha u otra de Zeus ¿No?

Grecia: La pesca y la luz al final del túnel (Del Blog CCEE 2012)

Llegamos cerca de la hora 22 desde el puerto de Pireaus en Atenas a Ermoupolis, la ciudad puerto de la isla de Syros en el Mar Egeo en Grecia, al Sur de Europa (interprétese la ubicuidad griega como mejor le parezca). El islote es un pequeño pedazo de tierra que no supera los 12 o 15 km en su máxima extensión. Sin embargo, por su ubicación estratégica ha sido tradicionalmente un punto neurálgico de la región de modo que actualmente oficia de capital administrativa de la zona.

En un país claramente marcado por la Iglesia Ortodoxa Griega, que es religión oficial, esta isla es un ejemplo de convivencia de los ortodoxos con los “francos”, denominación que le dan los griegos a los católicos apostólicos romanos (los del Papa) y que proviene del tiempo en que los cruzados franceses hicieron estragos en su camino a tomar la ciudad de Constantinopla que es la actual Estambul (sí, antes de la toma de Constantinopla por los islamistas hubo un saqueo de cristianos contra cristianos).

Callecita camino al hostel

Callecita camino al hostel

Todo esto para contar que acá, a diferencia de todo el país, la mayoría de la población es católica romana aunque se mezclaron mucho durante la Guerra de Independencia en el siglo XIX cuando muchos refugiados de las manos turcas terminaron en Syros (por más, leer wikipedia).

Pero estábamos bajando del barco en Ermoupolis. El paisaje de la ciudad promete. No habíamos podido reservar hostel de antemano, parte porque nos dijeron que era mejor negociar ahí y otra parte porque no nos dio el tiempo. Vimos una larga fila de “vendedores” de hostels y posadas a la salida del puerto. Hablamos con varios y finalmente Martu logró negociar lo que parecía un buen precio dada la calidad que nos ofrecían con una gurisa que en el medio de la negociación nos aclaró que podía entender español mientras tratábamos de bajarle algún mango más. Ella cumplía el estereotipo que uno imagina de las griegas: pelo enrulado, tez clara pero bronceada y ojos fuertes. Después nos enteraríamos que tenía 30 años.

Tomamos el equipaje y fuimos cuesta arriba hacia nuestra temporal morada. El apartamentito estaba buenísimo y además rodeado de callejoncitos y varias Santa Rita de distintos colores. Le bajamos el martillo rápidamente, por lo que a partir de ahí pudimos conversar más desestresadamente con la griega. Nos ofreció llevarnos a dar una recorrida por el pueblo y aceptamos. Dejamos el equipaje pesado y bajamos hacia la “rambla” frente el puerto. En un kiosco en el camino nos presentó a Gregory, un amigo de ella, y seguimos caminando hacia una zona con bolichitos.

Tomando una. Mythos, cerveza griega.

Tomando una. Mythos, cerveza griega.

Nos invitaron a tomar una y nos quedamos. Ella había estudiado economía y trabajaba dando clases de eso durante el invierno, aunque ayudaba al padre a “pescar” turistas en el puerto durante el verano ya que él estaba atravesando una enfermedad complicada (y cara) y estaban con muy poca plata. Gregory trabajaba en una compañía de barcos que lo había enviado a China por 18 meses hace poco tiempo y hace un par de días le habían dicho que se iba por dos años más a partir de mañana. Ambos tenían una cultura general bastante amplia, él un poco más.

Nos pusimos a hablar de la situación de Grecia. Lo primero que salió fue “nosotros odiamos a los alemanes”. Obvio, la presión que les han puesto es insostenible (irónico dado que saben que las presiones que les pusieron a ellos luego de la guerra favorecieron el ascenso del nazismo). Las preguntas de ella apuntaban a los recuerdos que teníamos nosotros de la crisis y cómo había sido la salida, había como una esperanza en saber desde nuestra perspectiva cómo era la luz al final del túnel. Ellos no la veían, están el quinto año de recesión. La desesperanza y la desconfianza en encontrar una salida en un tiempo razonable es desalentadora. Recuerdo lo mismo en Uruguay, hace no tanto (¡apenas 10 años!)

Una de las vistas más lindas de la ciudad

Una de las vistas más lindas de la ciudad

Él nos dio su impresión del panorama político y cómo los habían embaucado en las elecciones en las que los alemanes prometieron a los griegos que si elegían un gobierno pro-europeo (que unió a tirios y troyanos, al partido de centro derecha e izquierda) iban a renegociar las condiciones de la deuda y luego de las elecciones los alemanes no habían cedido ni en un punto (cosa parcialmente cierta). También nos contó lo que era su plataforma, salir del Euro, reorientar la producción a cosas que ya no hacían más por culpa de lo caro del Euro (incluso decía lo irónico que era que Grecia fuera importador de pescado), poner límites a la banca, etc. Le pregunté por su impresión sobre el partido nazi “Amanecer Dorado”. Me dijo que hace unos años no existía y ni llegaba al 1% y hoy es más del 7%, incluso algunos amigos de él lo habían votado. Ellos no se dicen nazis, sino Nacionalistas Socialistas (se reía porque es lo que implica la sigla en alemán). También destacó la ironía que la plataforma económica, fuera de los puntos de la inmigración, eran totalmente coincidentes con el partido de izquierda que desplazó al PASOK y que tuvo cerca del 20% de los votos, Syrisa.

Católicos y ortodoxos, un folleto de una iglesia

Católicos y ortodoxos, un folleto de una iglesia

No nos dejaron pagar la bebida que tomamos y nos fuimos a recorrer un ratito más el pueblo. Con Martu nos quedamos comentando cómo puede cambiar tanto el estado de ánimo de una sociedad durante una crisis (y olvidarse después) y cómo nadie es inmune, ni siquiera dentro de la Unión Europea. Además, una vez en crisis, tampoco hay aprendizaje de las malas políticas que se tomaron, por ejemplo en América Latina, y nuevamente el FMI y los conservadores proponen salir de las crisis económicas con políticas procíclicas que acentúan la caída solamente para imponer su agenda de políticas. No vi muchos manuales de economía que recomienden recortar gastos y subir impuestos para salir de una crisis económica sin ningún proceso inflacionario en curso ni nada que se le parezca. Ahora suena la música en nuestro continente, pero hay que mantenerse alerta.

A propósito de Guantánamo: En nombre de la libertad (Del blog CCEE 2012)*

Camino al sur, el paisaje de Vietnam va cambiando, no solamente geográficamente sino también humana y culturalmente. Luego de recorrer Ha Noi, la capital del país ubicada bien al Norte y una ciudad espectacular (ver fotos), fuimos “bajando” en un ómnibus tipo cama que los vietnamitas armaron para el turismo y que llaman “open bus”. Pasamos por Hue, la antigua capital imperial, con una historia riquísima y muy marcada por la proximidad con la zona demilitarizada, límite geográfico entre el Norte y el Sur del país cuando estuvo dividido. También por Hoi An, pueblo más pequeño y antiguo, famoso por la cantidad de sastrerías y lugares de venta de ropa, aparte de su pintoresca apariencia colonial del siglo XVIII cuando fue un lugar relevante en el comercio del sudeste asiático, lugar que perdió rápidamente y nunca volvió a recuperar. Luego seguimos camino al sur hasta llegar a Ho Chi Min, antigua Saigón.

La retórica militar yankee

La retórica militar yankee

En la época en que el país se encontró dividido en Norte y Sur, el nombre de la ciudad era conocido como Saigón y aquellos que hayan vivido los años 70s probablemente se acuerden de “la caída de Saigón”, un hito en la historia de la Guerra Fría y de todo el siglo XX. Más allá de sus nombres, la ciudad es muy linda, la primera realmente grande que vimos en Vietnam, con rascacielos y todo. Las manzanas nos recordaron a Japón en el sentido que estaban completamente agujereadas por callejoncitos, en uno de éstos se encontraba el Hostel adonde nos alojamos. Sin embargo, la diferencia fundamental con Japón era el hacinamiento total de los habitantes que dormían en la calle o en el piso de habitaciones que daban abiertamente a la calle.

Ho Chi Min es un lugar cargadísimo de historia. A los cuatro meses de terminada la guerra de Vietnam, el gobierno nacional definió construir un museo de la guerra a que llamó “Museo de crímenes de guerra americanos” (sobre este tema también volveremos en otra entrada). Al segundo día de estadía nos dirigimos hacia el museo. Está muy buen organizado en secciones con carteles traducidos en un buen inglés.

Masacre

Masacre

Comenzamos por la planta baja donde se encontraban dos secciones: un campeonato de dibujos de niños vietnamitas sobre la guerra y la paz y otro de muestras de solidaridad con Vietnam durante la guerra alrededor de todo el mundo, incluyendo los Estados Unidos y Uruguay.

Subiendo al primer piso comenzaba lo complicado. Primero una sección de historia de la guerra: fotos de los crímenes brutales que cometieron los yankees durante su intervención que llegó a concentrar medio millón de soldados y lanzar explosivos equivalentes a varias bombas de Hiroshima y que fueron tirados en mayor cantidad que durante toda la segunda guerra mundial en Europa. Las imágenes eran realmente conmovedoras e impactantes, la guerra es siempre algo terrible que me genera una repulsión importante, pero la asimetría de esta guerra y la desproporcionalidad del bando yankee sobre todo en su potencia de bombardeo aéreo resulta repugnante. Y sin embargo, los vietnamitas los echaron de su tierra y lograron reunificar el país… a costa de cinco millones de muertos. Otro punto espantoso de la galería que estoy mencionando fue la matanza protagonizada por un grupo de soldados norteamericanos que masacraron y violaron casi una villa completa. El señor que había comandado el ataque de joven es ahora senador de los Estados Unidos, un tal Kerry: un criminal de guerra que debería estar preso.

La mano visible del tío Sam

La mano visible del tío Sam

Pero lo peor estaba por llegar. La siguiente sala era sin dudas la más fuerte de todas y estaba dedicada a los efectos de la guerra química sucia de los EEUU y en particular al “agente naranja”. Este químico fue rociado sobre el país en numerosas oportunidades con el fin de defoliar la selva donde se ubicaban los patriotas vietnamitas que luchaban contra una dictadura en el sur soportada por una invasión norteamericana. Las fotos de los efectos de este químico son impresionantes y los relatos más. Es algo tan terrible que es comparable a una bomba atómica. La exposición a dicho químico genera malformaciones congénitas que se transmiten de generación en generación durante un número de años que todavía se desconoce (cosa que pasa solamente una generación hacia adelante con la radiación nuclear). No se me ocurre miseria peor que condenar a un niño o niña a vivir de forma absolutamente limitada por una guerra que pelearon otras generaciones hace décadas. Sinceramente es una historia muy triste y un verdadero crimen de guerra que exige una reparación por parte del país que infringió el daño. Y también justicia ¿Quién dio la orden de tirar ese químico? ¿Qué dijo la empresa que lo fabricó al respecto de los efectos que generaba con la población? ¿Quiénes fueron los químicos que participaron en el diseño? Al menos todos ellos deberían recibir un juicio justo que inevitablemente los condenaría a la cárcel por crímenes contra la humanidad y crímenes de guerra. En la rutina, en casa, con nuestras cosas, solemos olvidarnos que vivimos en un mundo muy injusto y desigual.

El tercer piso estaba dedicado a una exposición fotográfica fantástica. Dos periodistas tuvieron la buena idea de recopilar fotos de la guerra tomadas por fotógrafos de los dos bandos. La exposición generaba mucho respeto hacia estos profesionales que pusieron su vida en juego (y que muchos la perdieron) para mostrar al mundo las miserias de la guerra en Vietnam, tarea que logró temer amplio impacto político en los movimientos pacifistas a escala planetaria y que consiguió presionar políticamente a los gobiernos de los países centrales para terminar la guerra. Una de las fotos que más me impactó fue una donde aparecía un fotógrafo en posición de reptar apuntando con su cámara cual arma mientras se divisaban detrás varios soldados con sus metralletas en igual posición. Por otro lado, impactaba también la juventud de los soldados de ambos bandos y sobre todo los americanos que nunca debieron estar ahí, nunca debieron morir ni matar ahí como peones en el partido de ajedrez planetario que fue la Guerra Fría. Pero en nombre de la libertad había que frenar al comunismo y Vietnam quiso ser un ejemplo. ¿Cómo se pueden pervertir en pocas generaciones ideales tan grandes como los de los Padres Fundadores de los Estados Unidos en su verdadera lucha por la libertad?

* Esta historia forma parte de una trilogía escrita durante el viaje de CCEE en 2012 “En nombre de…” Disponible aquí.