Anexo nota “Efecto neutro. UTE Premia, la Inflación y los salarios” (Por Fernando Esponda)

El presente artículo complementa el artículo publicado en Brecha el 22 de enero de 2016, que intenta clarificar el efecto de UTE Premia sobre la inflación, planteando que sólo tiene efecto en el primer y último año de aplicación del programa, y no en los años intermedios. Sin embargo, podría de todas formas plantearse las virtudes que implicaría en los ingresos de los trabajadores la eliminación de “UTE premia”, o el corrimiento del programa para otro mes del año, como se intenta explicar a continuación.[1]

Vayamos por partes. Supongamos una economía con una inflación de 10% anual, y con ajustes salariales iguales a la inflación (no hay aumentos salariales reales). En esa economía, los índices de inflación y de salario se mueven así:

precios y salarios en escenario base.png

Si en esa economía se incorpora “UTE Premia” en el año 2012, entonces las series tienen esta forma:

precios y salarios con UTE premia.jpg

Allí se ven pequeños “valles” en el IPC, que son producidos por “UTE Premia” (si uno visualiza el IPC de la economía uruguaya, encuentra los mismos valles). La comparación entre la inflación anual en ambas situaciones es la siguiente:

INFLACIÓN ANUAL
AÑO SIN UTE PREMIA CON UTE PREMIA
2011 10% 10%
2012 10% 8%
2013 10% 10%
2014 10% 10%
2015 10% 10%
2016 10% 10%
2017 10% 10%
2018 10% 10%

 

La inflación anual es afectada solamente el año de inicio del programa, en este caso 2012.

Si se retirara el programa por ejemplo en 2016, desaparecen los “valles” del IPC, y el gráfico sería el siguiente:

precios y salarios con UTE premia 2012-2015.jpg

Siendo la inflación de cada año la siguiente:

INFLACIÓN ANUAL
AÑO SIN UTE PREMIA CON UTE PREMIA
2011 10% 10%
2012 10% 8%
2013 10% 10%
2014 10% 10%
2015 10% 10%
2016 10% 12%
2017 10% 10%
2018 10% 10%

La inflación de los años intermedios no es afectada, sólo la del año inicial (2012) y la del año final (2016).

Un análisis más detallado permite visualizar algunas cosas interesantes. Para esto debemos ver el gráfico de salario real en los dos escenarios:

salario real con UTE premia.jpg

El salario real del escenario base se muestra en verde. Allí se ve cómo cada vez que hay ajuste salarial los salarios vuelven a 100, y luego la inflación va deteriorando al salario mes a mes durante el año, hasta que vuelve a recuperarse en enero.

En rojo se muestra el salario real en el escenario de “UTE Premia”. Podría decirse que la “pérdida” de salario real de los trabajadores a lo largo del tiempo por la aplicación del programa “UTE Premia” equivale al área entre las dos curvas.

Desde esta óptica, la eliminación del programa “UTE Premia” eliminaría esta área de pérdida para los trabajadores, como muestra el siguiente gráfico, en donde “UTE Premia” comienza en el 2012 y termina en el 2016:

salario real con UTE premia 2012-2015.jpg

La curva roja es empujada nuevamente hacia arriba al finalizar “UTE Premia”, y ya no aparece más el área del gráfico anterior. El área entre las dos curvas, que muestra la diferencia de la evolución del salario real entre un escenario base y un escenario con “UTE Premia”, sería la pérdida del trabajador por acción del programa.

Sin embargo, esto no es una particularidad del programa “UTE Premia”, y entiendo que no tiene que ver con su impacto en la inflación anual, sino que se relaciona más bien con el orden temporal de ajuste entre salarios y precios. Para ver esto analicemos un ejercicio adicional que produce un resultado similar: una economía que tiene una “inflación base” de 10%, a la que se le adiciona un aumento de tarifas de 3% adicional en enero de cada año. El gráfico de IPC y salario sería este:

Precios y salarios en escenario Tarifas (base).jpg

Ahora supongamos que el ajuste de tarifas se corre un mes para atrás, de enero a diciembre. El gráfico sufre un cambio apenas perceptible:

Precios y salarios con corrimiento de tarifas.jpg

La inflación anual en este caso sufre un cambio el año que se corren el ajuste de tarifas:

 

INFLACIÓN ANUAL
AÑO AJUSTE TARIFARIO EN ENERO AJUSTE TARIFARIO EN ENERO HASTA 2016, Y EN DICIEMBRE A PARTIR DE 2017
2011 13% 13%
2012 13% 13%
2013 13% 13%
2014 13% 13%
2015 13% 13%
2016 13% 17%
2017 13% 13%
2018 13% 13%

 

Esto implicaría un aumento en la inflación de dicho año, que estaría asociado a un aumento mayor del salario nominal en el año siguiente. Dicho movimiento puede verse en el gráfico de salario real:

slario real con corrimiento de tarifas.jpg

El ajuste de salario de esta economía en 2017 ahora “toma en cuenta” de antemano el efecto de las tarifas, provocando un aumento mayor de salario nominal. Esto corre la curva roja hacia arriba, el mismo fenómeno que provocaría la desaparición de UTE Premia. El proceso que genera este aumento es el cambio en el orden temporal de ajuste entre precios y salarios.

Finalmente, un efecto similar provocaría la imposición de un hipotético y paradójico programa “UTE Castiga”, un programa que imponga un sobreprecio en diciembre sobre la mayoría de los clientes. Esto generaría picos en el IPC de diciembre, haciendo cerrar la inflación un poco más arriba el primer año de aplicación de la política, lo que implicaría aumentos salariales un poco más altos. Los gráficos asociados a esta política serían los siguientes:

Precios y salarios con UTE castiga.jpg

Salario real con UTE castiga.jpg

De esta forma, el programa “UTE Castiga” actuaría sobre la inflación en un año sólo, pero su mantenimiento en el tiempo “prolongaría” dicha ganancia salarial.

Si el programa “UTE castiga” continúa y se profundiza año a año (el primer año $300, luego $500, luego $1000…), se podría incluso lograr un aumento sistemático del salario real:

Salario real con UTE castiga incremental.jpg

De esta forma, el maravilloso y osado programa “UTE Castiga” permitiría cumplir el doble objetivo de mejorar las cuentas públicas y aumentar el salario de la clase trabajadora, importantísimos en esta coyuntura de mayor déficit fiscal y menor crecimiento salarial.

[1] Agradezco a Adriana Vierci, Hugo Dufrechou, Bruno Giometti y Pablo Messina por ayudarme a pensar estos aspectos.

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La interna del PS: Contamíname mézclate conmigo (Cap 3)

Esta columna es la tercera de una saga dedicada a la interna del Partido Socialistas (PS) en el marco de la discusión de reforma de estatutos y sistema electoral que está procesando en la actualidad. En la primera, Pa’ entrar en calor, describimos el sistema actual y vimos que reposa en supuestos y mecanismos razonables. Sin embargo, en la segunda, Houston we have a problem, vimos que el sistema electoral genera algunos incentivos que en el marco de la polarización política actual, refuerzan la fractura y la lógica bipolar al producir resultados del tipo “el ganador se lleva todo”. En esta tercera columna se problematizarán virtudes y defectos de algunas propuestas alternativas de reforma.

Dados los problemas de subrepresentación extrema de las minorías en el sistema electoral actual, la mayor parte del PS ha avanzado sobre la idea de la necesidad de consolidar un sistema electoral que incorpore la representación proporcional como parte del mecanismo de asignación cargos. Si el sistema vigente, en la cultura política actual del PS, terminó convergiendo hacia un sistema en el cual cada militante vota disciplinadamente una “plancha”, que no es muy distinta de una lista, ¿por qué no transparentar este sistema e ir a uno de listas cerradas con representación proporcional? En este nuevo sistema cada lista, que antes era “plancha”, obtendrá su correspondiente representación en la conducción partidaria y en el armado de listas de diputados y senadores. Pero como todo en la vida, esto no es tan lineal.

¿Cómo funciona la representación proporcional? (Si te embola podés pasar sin mayores problemas a la próxima sección)

Existen muchas formas de estructurar votaciones bajo la premisa de la representación proporcional. En Uruguay existe una amplia tradición ligada a la utilización de listas cerradas (“hojas de votación”) y reparto de cargos a través del mecanismo conocido como D’Hondt.

Existen muchas formas de calcular mediante reglas de representación cómo pasar desde los votos que realizan los individuos a la asignación de cargos. Si la asamblea de militantes tuviera exactamente la misma cantidad de votos que la dirección que elige, el tema sería muy sencillo, aunque un poco ridículo: a cada militante le corresponde un dirigente por su voto emitido. Sin embargo, este no es el caso habitual, sino que existen muchos más electores que cargos (por esa razón se necesitan representantes) por lo que debe generarse un mecanismo para “pasar” la proporcionalidad desde un número grande de votantes a un número finito de cargos (¿cuántos delegados le corresponden a la lista que obtuvo 5,3% de los votos?). Esta es la idea de los sistemas de asignación tales como el D’Hondt.

En la columna Falta y restos: ¿cómo funciona el sistema electoral el domingo?, hicimos una detallada explicación del sistema de asignación de bancas utilizado a nivel nacional a través del sistema D’Hondt. ¿Cómo funcionaría si se aplica esto tal cual al PS y sus instancias electorales?

Operativamente, la idea es la siguiente. La primera banca le corresponde obviamente al partido que obtuvo mayor número de votos. Sin embargo, la segunda banca, le corresponde a quien tuvo mayor número de votos… pero por esa segunda banca. O sea, el partido que ya ganó una banca, no “juega” con todos sus votos, sino que juega con la mitad. La segunda banca la compiten todos los partidos contra los votos del partido que ganó la primera banca, divididos entre dos. La tercera banca es un poco más compleja de entender, pero la idea sigue siendo que la gana el partido que tiene mayor número de votos por esa tercera banca. Si por ejemplo, la segunda banca también la ganó el partido que ganó la primera, para ganar la tercera banca deberá ganarle a los restantes partidos dividiendo su voto entre tres. De ahí surge la idea de los “restos” que le van quedando a cada partido, que no son otra cosa que la cantidad de votos que disponen para pelear por una banca adicional.

Volviendo al ejemplo de la columna anterior, en esta nueva votación se cambió el sistema electoral introduciendo el sistema de listas. En este caso, se crearon dos listas (“Lista 1” y “Lista 2”) con las mismas preferencias de los tres votantes hacia quienes habían votado en la elección anterior. En este caso, la “Lista 1” obtuvo 2 votos y la “Lista 2” únicamente 1 voto. Con representación proporcional con sistema D’Hondt, el primer cargo corresponde a la lista más votada. Pero el segundo le corresponde a la lista más votado para ese segundo cargo, por lo que el total de votos de la lista que ya obtuvo el primer cargo únicamente compite con un “resto” de 1 (2/2=1). Mientras que la Lista 2 compite con el total de sus votos porque no obtuvo todavía ningún cargo. En este caso particular, el puesto 2 y 3 de la dirección le corresponde indistintamente a cualquiera de las dos listas.  Esto puede verse en la columna “Resultados” abajo a la derecha.

Cuando coordinaron votantes por plancha y cuando se incorporó representación proporcional

Cuando coordinaron votantes por plancha y cuando se incorporó representación proporcional

¿Qué cambios genera la introducción de listas y representación proporcional?

Lo descrito anteriormente es solamente una parte del debate, la operativa de cómo funciona. Si te embolaste con las cuentas y la matemática, existen al menos dos cuestiones interesantes para resaltar de la introducción de la representación proporcional y las listas: (i) asigna un ordenamiento a los candidatos que obtienen las bancas (ya está incluida la cuestión de quién queda primero, segundo, tercero, etc.) y esto “mezclando” de acuerdo a la cantidad de votos de cada lista, y (ii) intenta reflejar en la asignación final la proporcionalidad (que es la diversidad) presente en los votantes.

En la situación que presentamos anteriormente, los votantes pasaron de marcar sus preferencias en planchas a integrar dos listas y como consecuencia de este movimiento, la fracción mayoritaria pasó de quedarse con todos los cargos de dirección a compartir la dirección con la lista minoritaria. Sin embargo, este resultado no tiene por qué ser de esta forma. Así como mostrábamos que el sistema vigente actualmente genera grandes incentivos a agruparse hasta tener dos macro fracciones donde una termina excluyendo a la otra incluso por pequeños márgenes de votos, en este sistema de representación y listas no existen mayores incentivos a agruparse ya que “lo que tienes, es lo que vales”… al menos en términos de votos y cargos de dirección.

Si las macro fracciones en el sistema anterior incluyen matices suficientemente importantes, al pasar al sistema de listas ya no será necesario convivir en una misma “plancha” para acceder a la dirección. El “riesgo” presente en este razonamiento reposa en que en este sistema de representación proporcional, en una cultura política no polarizada, se puede tender fácilmente al fraccionalismo y fomentar la aparición de demasiadas fracciones. Aunque no resulte intuitivo, un sistema que fomente el fraccionalismo (visto del lado positivo, la diversidad) no necesariamente es una propiedad deseable de los sistemas electorales, ya que pueden corromper la estabilidad del sistema (en este caso la gobernabilidad del PS y su poder de incidencia política).*

Pasando raya, la introducción de la representación proporcional en un sistema antes dominado por una regla de mayoría simple podría fomentar la creación de nuevas fracciones, si la unión interna de las dos macro fracciones no es suficientemente robusta. Esto, aunque parezca contrario a la intuición, no necesariamente es una propiedad deseable dese el punto de vista del deber ser: mayor incentivo a la agrupación de fracciones puede ser una condición de estabilidad (y gobernabilidad) del sistema. En el caso concreto de un partido relativamente pequeño dentro de un gran partido como es el Frente Amplio, la institucionalización de un número grande de tendencias o fracciones podría no ser necesariamente una virtud, ya que podría atentar contra la unidad de acción (aunque obviamente lo contrario tampoco lo garantiza).

¿Sistema híbrido?

El sistema de listas, quita al elector la posibilidad de individualizar sus preferencias ya que debe optar por un “paquete” de personas (lista) in totum. Una opción en discusión en el PS en la actualidad y presente en varios países en las elecciones parlamentarias, tiene que ver con la posibilidad de darle al elector la potestad de incidir sobre votación a personas y no únicamente a grupos de personas (listas). Una opción, puede ser que la dirección se integre por dos formas: (i) una parte por representación proporcional vía listas, y (ii) otra parte por candidatos votados individualmente. Este sistema tiene la fuerte desventaja de que el resultado de qué fracción o fracciones gobiernan es incierto. Se puede obtener la mayoría en el sistema de listas, pero que esa fracción pierda el control frente a pocos individuos que entran por el otro sistema sin saber al final del día a qué matiz ideológico responde la mayoría de la dirección.**

Otra opción utilizada en algunos países para elecciones parlamentarias tiene que ver con la posibilidad de que los electores puedan “romper” el ordenamiento que presentan las direcciones de los partidos (en nuestro caso fracciones). En este caso si bien la asignación de bancas es por representación proporcional de acuerdo a los votos obtenidos por las listas, se le permite a los electores cambiar dentro de una lista el orden fijado por anterioridad por los partidos. Por ejemplo, en Holanda se utiliza un sistema de lista abierta para la elección parlamentaria. En este sistema, los votantes en vez de ensobrar únicamente una hoja de votación impresa por los partidos, pueden seleccionar de la misma con una cruz qué candidatos prefieren. Esta cantidad de votos a la interna de la lista, puede alterar el orden propuesto por las direcciones partidarias para lo cual un candidato individual requiere superar un umbral de 25% de los votos de su partido. Este sistema permite agrupar fracciones, al descomprimir en los ciudadanos problemas internos de las cúpulas partidarias sin alterar el sistema de asignación final vía representación proporcional.

¿Asambleas o elección abierta de ciudadanos desde las bases?

En general no hemos reparado mayormente en quiénes son los electores en cada sistema. Como explicamos en la primera columna, tradicionalmente el PS ha definido electores de sus direcciones y listas a diputados y senadores, a los militantes que cumpliendo ciertos requisitos participan en asambleas (congresos, convenciones) donde allí ejercen el voto. Sin embargo, esto también es un tema de debate actual en el PS, ya que se propone definir como electores al conjunto de los afiliados al partido y no únicamente a los militantes. Esto es un factor democratizante de la vida política del partido, que el PS también impulsó en la interna del FA, y que fomenta direcciones políticas que representen, además de a los militantes, a los ciudadanos dispersos que se sienten identificados con el proyecto socialista. Aunque esto último, obviamente, también es materia opinable.

Un último debate: ¿el cargo de mayor jerarquía debe ser votado directa o indirectamente?

Una última discusión a plantear tiene que ver con la posibilidad de que el cargo de mayor jerarquía del PS sea electo directamente por los votantes o indirectamente por la dirección. En la actualidad la Secretaría General es electa indirectamente por la dirección del partido (Comité Central). Esta configuración garantiza que el/la Secretario/a General tenga a priori legitimidad mayoritaria en la conducción partidaria. Sin embargo, este es también un tema en discusión.

Una opción puede ser que la secretaría general (o como se llame el cargo de mayor jerarquía) sea electo directamente por los afiliados, lo cual podría instrumentarse: (i) en una votación aparte de la dirección donde se pueda escoger una candidatura a secretaría general, o (ii) que la persona que encabece la lista más votada sea automáticamente quien conduzca al partido. Ambas tienen la debilidad de que la persona electa no necesariamente contará con mayoría en la conducción partidaria. Sin embargo, la segunda opción coloca un incentivo a agrupar fracciones para competir en mejores condiciones por la secretaría general. En definitiva, una macro fracción que se divide en dos se aleja de la posibilidad de acceder a la secretaría general del partido. Otra opción arriba de la mesa es generar dos figuras de representación, una electa directamente y otra indirectamente.

Conclusiones (?)

  1. Los problemas que tienen los partidos no se resuelven con sistemas electorales, ya que no existe sistema electoral perfecto y las diferencias y cultura política terminan siendo el factor determinante de la acción colectiva.
  2. Los sistemas electorales generan incentivos a la agrupación/fraccionalización.
  3. En el viejo PS (si alguna vez existió), la prohibición de fracciones y la presencia de independientes garantizaba la pluralidad en la conducción. La transparentación de las “planchas”, en el sistema electoral vigente, reforzó un sistema de dos macro fracciones en el que “el ganador se lleva todo” por más mínima que sea la diferencia de votos entre las dos macro fracciones.
  4. Es imprescindible avanzar hacia un sistema que incluya la representación proporcional para incluir a las minorías y representar correctamente a las mayorías.
  5. La introducción de la representación proporcional puede constituir un “riesgo” al fomentar el fraccionalismo, ya que este puede erosionar la capacidad de acción conjunta de un partido relativamente pequeño.
  6. El sistema de listas quita a los electores poder de decisión sobre individuos particulares ya que agrupa a los candidatos. Existen sistemas que combinan representación proporcional y poder de electores para seleccionar individuos en concreto. Los sistemas no son muy transparentes al ser de compleja explicación en un partido pequeño en un país no federado.
  7. Para que el partido se parezca más a sus bases en sentido amplio, es importante dar mayor poder de decisión a los afiliados mediante la elección directa de sus representantes.
  8. La designación de la figura máxima del partido de forma directa puede ser utilizada como factor aglutinador, ya que obliga a unirse a las fracciones en al menos ese punto. Una posibilidad es que la secretaría general corresponda al candidato de la fracción más votada. Otra, que cada hoja de votación necesariamente esté identificada con un candidato a la secretaría general y que se acumulen votos a este desde varias hojas de votación. La proporcionalidad de la dirección puede ser establecida en primera instancia con los cocientes de la asignación de candidaturas a la secretaría general (inventivo a agruparse) y luego a las hojas de votación (al estilo sublemas).

Si como dicen el partido socialista debe prefigurar la sociedad socialista, esta sociedad será una sociedad democrática, plural, de dialéctica cooperación/competencia, fraternidad, unidad y discusión permanente de las reglas de juego en la que los individuos organizan la acción colectiva para lograr objetivos comunes.

* Atendiendo a esta razón, algunos sistemas de representación proporcional exigen al menos un porcentaje mínimo de votos para obtener representación parlamentaria. En el debate actual del PS se incluye un umbral de al menos 5% de los votos. Algunos sistemas también asignan mayoría absoluta de representantes a la fracción que obtiene la mayoría simple de los votos, como en el caso de las Juntas Departamentales en Uruguay. También el sistema de sublemas a nivel del Senado opera como un aglutinador ya que la unión permite disputar en mejores condiciones los restos en una asignación de relativamente pocas bancas a cada lema.

** El sistema electoral del Bundestag alemán intenta superar este problema. Se emiten en simultáneo dos votos a listas (partidos) e individuos (de cada barrio o localidad), pero los individuos deben adscribirse a un partido. La representación final del parlamento responde al porcentaje obtenido por los partidos en el sistema de listas, obteniéndose luego una integración mixta entre delegados obtenidos vía directa y vía listas pero sin alterar la proporción de la votación de listas. Este sistema parece razonable cuando se combina una jurisdicción nacional (partidaria) y local (individualizada), aunque para un partido como el PS no parece un sistema ni sensato ni muy transparente para los electores debido a su complejidad.

La interna del PS: Houston we have a problem (Cap 2)

En el primer capítulo de esta saga, Pa’ entrar en calor, describimos básicamente cómo funciona el sistema electoral sobre el que reposa la democracia interna del Partido Socialista (PS) y mostramos que se basa en mecanismos razonables y transparentes que incluyen amplia participación de los militantes en las decisiones partidarias. En este segundo capítulo, veremos las dificultades que genera el actual sistema electoral en un contexto político de polarización extrema que a su vez se retroalimenta. Por último, en la próxima columna analizaremos ejemplos de sistemas electorales y sus ventajas y desventajas en el contexto de la cultura política del actual PS.

Toma 1:

En el viejo PS, al igual que hoy, existían fuertes y estructuradas agrupaciones ideológicas divididas por cuestiones de política internacional, política de alianzas y formas de hacer política, pero estaban explícitamente prohibidas las fracciones y por tanto ejercían un control fuerte pero no total de los delegados de las instancias electorales. De hecho, las “planchas” (papeles de las agrupaciones que indican a quiénes deben votar los delegados) se circulaban fuera de la vista pública.

Toma 2:

Como veremos más adelante, debido a los fuertes incentivos del sistema electoral para alinear los votos de los delegados para maximizar el poder, el disciplinamiento de los delegados fue aumentando, acrecentando el poder de las fracciones.*

Toma 3:

La apelación a una cultura política más transparente y menos hipócrita, llevó a legalizar de hecho las “planchas” repartidas en las instancias electorales, al punto que incluso empezaron a circular como volantes con detalles de los candidatos. Este proceso se terminó de consolidar al universalizarse los celulares que permitieron difundir rápidamente las “planchas” de candidatos que acordaba cada fracción y por tanto terminaron de disciplinar los delegados en dos barras.

¿Cómo se llama la película? 

Una historia simplificada –y como toda simplificación un poco falsa– de la situación electoral actual del PS.

Vale la pena señalar que en esta película no se dice que los problemas internos del PS, que existen al igual que en todas las organizaciones políticas del mundo, sean producto del sistema electoral. Lo que se intenta mostrar es que este sistema electoral garantiza que efectivamente suceda dicho agrupamiento en una organización que por su cultura política puede agruparse en dos polos.

¿Por qué este sistema electoral favorece el disciplinamiento de los delegados y el bifraccionalismo?

Volvamos a los ejemplos. Como se describió en la columna anterior, el PS asiste a asambleas de delegados para elegir direcciones colegiadas y para ordenar candidatos en listas. Para el primer conjunto de elecciones los votantes eligen entre los candidatos un subconjunto de su interés sin importar el orden. Mientras que en el segundo tipo de votaciones realiza lo mismo pero indicando a qué lugar de la lista lo está votando.

En el primer caso, cuando se eligen órganos colegiados, la votación se resuelve fácilmente contando quiénes son los candidatos/as que obtienen mayor número de votos individuales. En el viejo PS, si es que alguna vez existió, el de fracciones prohibidas e individuos atomizados, cada elector marcaba sus preferencias en cada hoja de votación y el resultado es una dirección que refleja más o menos bien las preferencias de los individuos que los delegados quieren en la dirección nacional.

Sin embargo, existen incentivos para que pequeños grupos de compañeros empiecen a coordinar votar unificadamente a un subconjunto de nombres, concentrando sus votos y levantando simultáneamente a un grupo de personas. Cuanta mayor capacidad de coordinación, más posibilidades de incluir al grupo en la dirección. Imaginemos que dos fracciones controlan 100 votos alineados cada una. Todos los candidatos de cada “plancha” van a tener 100 votos de piso, pero los votantes independientes terminarán definiendo que se mezclen en la dirección final personas de una y otra plancha. También sucede esto cuando una subfracción opera para “bajar” (no votar) algunos nombres de la “plancha” de la fracción, dando lugar a que se mezclen los resultados. Si el número de votos “independientes” o “rebeldes” es suficientemente alto, éstos garantizan que se mezclen en la dirección personas de varias “planchas”.

¿Hasta cuándo me conviene seguir incluyendo gente en la “plancha” a cambio de alinear más votos en el congreso? Hasta que obtengo la mitad de los delegados alineados con mi “plancha”. En ese punto todos los nombres tendrán mayor cantidad de votos que cualquier otro candidato que voten el resto de los delegados. Visto desde la lista minoritaria, los incentivos a unir todos los subgrupos opositores es tan importante que es la única forma de competir con la lista mayoritaria e incluso controlando un número muy cercano a la mitad de los delegados puede quedar completamente afuera de la dirección.

Cuando las “planchas” se transparentan y el número de votantes desalineados pasa a ser muy pequeño, el número de fracciones competitivas “tiende” a dos. El riesgo: si todos los votantes están alineados, el ganador se lleva toda la dirección, todos y cada uno de los candidatos promovidos por la fracción que controla apenas la mitad de los votos se incluyen en la dirección y ningún candidato de la otra fracción es incluido.

En el mismo ejemplo de la columna anterior, en el siguiente cuadro puede verse que alcanza con que dos votantes acuerden entre ellos dos para que el tercero sea irrelevante y además no logre obtener ninguna representación en la dirección a pesar de representar un 33% de los votantes congreso.**

Antes y después de coordinar

En el segundo caso, cuando sí importa el orden de la votación, la cuestión es similar pero los incentivos a respetar el orden de las planchas son todavía más intensos porque un cambio mínimo en una plancha implica riesgos enormes de cederle el lugar a una lista incluso muy minoritaria. ¿Por qué?

El sistema por el cual se vota en el congreso implica que los votantes ordenen sus preferencias respecto al lugar de la lista que piensa que sería mejor que ocupe cada compañero. En el caso extremo de que en el partido existieran dos grandes tendencias de opinión que se agrupan en dos planchas de las que nadie se desalinee, el ordenamiento final reflejará el ordenamiento de todos los cargos de la plancha que obtiene mayor número de votos (ya que le ganará en todos los lugares puesto a puesto).
¿Qué pasa si la tendencia mayoritaria no logra ponerse de acuerdo en el ordenamiento de dos personas y, por ejemplo, una parte la vota en un orden y la otra parte en el otro? El resultado es perder uno de los cargos frente a la lista minoritaria. Se pasa de ganar los dos lugares a competir por quién se queda con el último de los dos lugares al tiempo que arriesgan fácilmente el mejor de los dos lugares frente a la lista minoritaria.***
¿Entonces?

La presente columna quiere transmitir la siguiente idea fuerza: el problema de este sistema electoral para producir direcciones plurales es que requiere la prohibición expresa de las fracciones o acuerdos políticos unitarios muy excepcionales y sólidos. Visto desde el punto de vista de los incentivos, existen grandes motivaciones para prefigurar las diferencias políticas en torno a dos bloques antagónicos. Una vez que se institucionalizaron las “planchas”, resultado bastante inevitable en una cultura política de mayor transparencia, el mayor alineamiento de votantes genera la sobrerepresentación de la lista mayoritaria y la subrepresentación (e incluso exclusión) de la lista minoritaria. La cultura política de las tradiciones ortodoxa y renovadora del socialismo sin lugar a dudas operan independientemente del sistema electoral, pero se refuerzan con éste.

El presente análisis sugiere que aunque el corte divisorio del PS no fuera entre esos dos bloques, con este sistema electoral tendríamos a dos fracciones (probablemente peleadas a muerte). En ciencia política esto está directamente vinculado a lo que se conoce como Leyes de Duverger: el sistema de mayoría simple lleva al bipartidismo o bifraccionalismo. Pero eso lo veremos en la próxima columna: Contamíname, mézclate conmigo.

 

* Una anécdota: en esta etapa un altísimo dirigente del PS fue a una Dirección Nacional de la Juventud Socialista y planteó que no existían las “planchas” y que si el día del Congreso veía alguna, iba a ser el primero en denunciarlo frente a todos los delegados. Este servidor, un poco manijeado porque no se le mintiera en la cara a la Dirección de la Juventud, le llevó a ese alto dirigente una colección de las “planchas” en circulación el día del Congreso, sin mucho éxito.

** Esta vez Luis sí se re quemó y abandonó el barco… una pena.
*** Pensemos un ejemplo de una mayoría muy cómoda en la que la lista mayoritaria duplica en votos a la minoritaria pero no se pone de acuerdo en un nombre y lo vota en orden inverso. Si Hugo y Paco son de la misma tendencia pero una fracción de la lista mayoritaria decide dividir votos, incluso duplicando a la lista minoritaria de Luis, la lista mayoritaria pierde el segundo lugar frente a la lista extremadamente minoritaria (¡tiene la mitad de votos en el congreso que la lista mayoritaria!)

Resultados en una votación donde hay alineamiento:
Imágenes integradas 1
Gana el segundo lugar Hugo con 90 votos y el tercer lugar Paco con 90+5 votos frente a Luis que tiene 51 votos. En este caso solamente 5 despistados cortaron la plancha y no generaron ningún cambio.
Resultados si una fracción divide votos
Imágenes integradas 2
Gana el segundo lugar Luis con 51 votos y en tercer lugar gana hugo con 96 votos (46+50) frente a paco que obtiene 95 (50+45). En este caso la corriente de Hugo y Paco controla más de 90 votos de 140 del congreso y sin embargo pierde el mejor de los dos lugares frente a la lista de Luis que apenas tiene 51 de 140 delegados.

La interna del PS: Pa’ entrar en calor (Cap 1)

Esta columna pretende ser la primera de tres dedicadas al debate del cambio del sistema electoral del Partido Socialista de Uruguay (PS). Si sos de los que le siguen la pista al PS, el sentido de estas columnas es claro. Si no es el caso, te recomiendo seguir solamente si te interesan las cuestiones vinculadas a los sistemas electorales en general. En esta primera columna contaremos un poco cómo funciona la democracia interna del PS. En la segunda hablaremos de cómo llegamos hasta aquí y el principal problema del sistema electoral actual dada la cultura política del PS. En la tercera analizaremos virtudes y defectos de los sistemas electorales con un ojo puesto en las propuestas de cambio estatutario existentes.

¿Cómo es el sistema electoral actual del Partido Socialista?

Los afiliados y afiliadas al Partido Socialista con determinada antigüedad concurren cada cierto tiempo a asambleas de militantes (llamadas Congresos o Convenciones) donde cada participante tiene derecho a voto secreto. La democracia electoral interna del PS reposa fundamentalmente sobre la elección de afiliados en dos momentos claves: (i) en las elecciones de su dirección nacional (Comité Central) y direcciones departamentales, y (ii) en la conformación del orden de las listas que se presentan en las elecciones nacionales y departamentales.

En el primer tipo de votaciones, se eligen órganos colegiados por lo que no importa en términos generales el orden de prelación, sino quién obtiene la mayoría de esos órganos y por tanto quién obtiene la posibilidad de conducirlos. Sin embargo, en el caso de la conformación de las listas, es lógico pensar que no interesa tanto quién obtiene la mayoría sino quién queda en qué lugar. No es lo mismo votar a alguien para primer lugar en la lista de ediles, diputados o senadores que para tercero o quinto.

¿Cómo funciona esto actualmente?

Cuando el orden de lo que se vota no es relevante, existe una lista de candidatos y candidatas a integrar el órgano y la votación consiste en seleccionar de esa lista a aquellas personas que cada elector considera que debería integrarlo. Por ejemplo, en el Comité Central se pueden marcar en una hoja con una lista de candidatos que se distribuye, hasta el número máximo de integrantes del órgano. Debido a la existencia de cuota de representación de género, debe guardarse una proporción entre cantidad de hombres y mujeres votadas a cada órgano.

¿Cómo se cuentan los votos y quiénes quedan seleccionados? Fácilmente, se le computa un voto a cada candidato por cada votante que seleccionó su nombre en la hoja con la lista de candidatos que se repartió. Se ordenan las personas desde quien tuvo más votos a quien tuvo menos y los primeros candidatos (dependiendo el tamaño del órgano que se esté votando) son los integrantes del órgano.

A continuación presentamos una votación basada en un caso real (?) donde solamente tres personas votaron y hubo seis candidaturas. Se presentan las tres hojas de votación correspondientes a tres votantes anónimos y el resultado de la votación que surge de sumar los votos individuales de cada candidatura.

Hojas de votación de tres votantes y resultado final de la elección en caso donde no importa orden de resultado final.

Hojas de votación de tres votantes y resultado final de la elección en caso donde no importa orden de resultado final.

En este caso, solamente había espacio para Paco, Burbuja y Bellota en este ámbito de dirección del PS*. Paco obtuvo 3 votos, Burbuja y Bellota 2 cada una. Los otros tres candidatos obtuvieron un número menor de votos.

Cuando el orden de lo que se vota es relevante, la cuestión se pone un poco más interesante. Por ejemplo, en otra elección posterior, cuando estaban armando las listas, al “Votante 1” no le daba lo mismo Burbuja que Paco (a los que había marcado con una idéntica cruz en la elección anterior). En este caso, quería que Burbuja fuera la primera de la lista a diputados, Paco el segundo y Hugo el tercero.

En el caso de conformación de las listas, en el PS se permite numerar el voto de forma que se puede indicar a qué puesto se vota a cada persona que el elector vota en el Congreso o asamblea militante correspondiente. En este caso, se permite numerar desde el 1 hasta el número máximo de orden relevante.

¿Cómo se cuentan los votos y quiénes quedan seleccionados? Para indicar quién es primero, la cuenta es muy sencilla: quien tiene mayor cantidad de votos para ocupar el primer lugar será el primero de la lista. ¿Pero el segundo? Para saber quién queda en segundo lugar no tendría sentido ubicar en segundo lugar a quien tenga mayor cantidad de votos para ese lugar sin tomar en cuenta que hubo gente que lo votó también para primero. Se supone que si alguien vota a alguien para primero y este no obtiene ese lugar, ese voto también “vale” para segundo. Por tanto, el segundo lugar le corresponde a quien tiene más votos para el primer lugar y para el segundo (sin ser quien quedó seleccionado primero). ¿Y el tercero? Quien tuvo más votos para primero, segundo y tercero sin ser quien quedó ni primero ni segundo. ¿Y el cuarto? Con la misma lógica.

En el caso de la votación que comentábamos, resultó de la siguiente forma:

Hojas de votación de tres votantes y resultado final de la elección en caso donde sí importa orden de resultado final.

Hojas de votación de tres votantes y resultado final de la elección en caso donde sí importa orden de resultado final.

Si bien los tres votantes eligieron a las mismas personas que en la elección anterior, al introducir la numeración (algo así como la “intensidad” de la preferencia), cambia incluso el orden final de la votación. En este caso, Burbuja es quien tuvo más votos para ser primera (dos votos), luego Paco obtuvo tres votos para segundo (uno que tenía para primero pero que le suma porque no salió primero, y dos para segundo) y tercera Bellota (tiene dos votos para tercera y nadie suma más votos para uno, dos o tres sin ser los dos anteriores).

¿Entonces?

El PS utiliza criterios democráticos razonables a priori para conformar sus espacios de conducción y para la elaboración de sus listas. Esto sin lugar a dudas parece una gran fortaleza del partido más antiguo de la izquierda uruguaya. Sin embargo, como veremos en columnas siguientes, estos sistemas electorales que resultan razonables en sí mismos, generan algunos incentivos perversos en el marco de una cultura política de polarización interna. Pero eso es algo que veremos en la siguiente columna de la saga: Houston we have a problem.

* Afortunadamente Luis sigue militando activamente por el PS a pesar de no haber obtenido ningún voto en esa triste elección.

Encuesta nacional de adolescencia y juventud: Causa y efecto (nota web INJU)

La Encuesta Nacional de Adolescencia y Juventud 2013, presentada el 16 de abril en la Torre Ejecutiva, arroja datos interesantes e importantes que fueron relevados en la publicación Tercer Informe ENAJ 2013. Ésta se divide en tres partes: la primera enfocada a temas tradicionales, como empleo, educación, salud y hogar; la segunda a nuevos temas, como son sustancias, salud mental y cuidados; y la última a la opinión de las personas jóvenes sobre algunos temas.

El coordinador de la ENAJ 2013 y actual director de INJU, Santiago Soto, resaltó durante la presentación la importancia de la encuesta para “continuar avanzando en el trabajo interinstitucional de las temáticas de juventudes; para ver los frutos de que casi se ha duplicado en pesos constantes el gasto en adolescencia y juventud de la última década (de menos
de 30.000 millones de pesos a casi 60.000 millones); y, por último, porque señala desafíos vinculados al sistema de cuidados, educación, Ley de empleo juvenil, reforma de la salud. También para analizar el lugar simbólico que tienen los jóvenes dentro de una sociedad envejecida y las políticas de empoderamiento que se tienen que llevar adelante de forma más ejecutiva por un instituto nacional de la juventud”.

Algunos de los datos que Soto señaló importantes fueron, según ejes temáticos:

Educación: “Hay una caracterización que hace Gustavo de Armas al respecto que dice que hubo una revolución silenciosa en el país durante los últimos 20 o 30 años vinculada a la educación terciaria, que quintuplicó su matrícula: 25% de los jóvenes de 29 a 25 años cursa nivel terciario”, señaló. Además, el incremento de asistencia a los centros educativos respecto a la encuesta 2008 es de cinco puntos porcentuales. Una novedad que la ENAJ registra es el acceso a las clases de apoyo complementarias: casi la mitad de los jóvenes las toman y es una cuestión extendida a todos los sectores socioeconómicos, del quinto quintil el 70% asiste, y del primero un 30%.

Empleo: la mayoría de los jóvenes consiguió su primer empleo a través de conocidos. “Es un dato muy significativo para nosotros en términos del traspaso intergeneracional del estatus. En el primer quintil 2/3 de los jóvenes lo hacen en el sector informal, y encima en las redes a las que están vinculados. Programas de primera experiencia laboral por sorteo, como Yo estudio y trabajo, cobran más sentido para romper esta cuestión de las redes a las que están atados para conseguir su primer trabajo”.

Salud: “La novedad más considerable es la universalidad que tiene el Sistema Nacional Integrado de Salud para adolescentes y jóvenes, respecto a 2008 cuando recién se implementaba: 85% realizó consulta en el último año, 71% fue al dentista, 15% consultó psicólogos/psiquiatras, y uno de cada cinco realizó al menos una consulta sobre temas de salud sexual. […] Un indicador que se usa muchas veces como predictor de cuestiones vinculadas a la autoeliminación es preguntarles si se sintieron tan tristes o deprimidos durante las últimas dos semanas como para no hacer sus actividades habituales: en 2008 había dado casi un 12% y ahora da un 9.7%”.

Opiniones: “Queremos hacer un zoom específico sobre la cuestión de roles tradicionales de género, los datos arrojados refuerzan la línea que venimos trabajando con Inmujeres sobre las masculinidades. Una conclusión genérica es que los roles tradicionales de género están más enquistados en los sectores de menores ingresos y fuera de la capital”, comentó. 31% está de acuerdo en que la crianza de los hijos es tarea primordial de las mujeres; las mujeres están más de acuerdo que los varones en que las tareas del hogar deben ser compartidas; y respecto a que las mujeres deberían elegir tareas que no interfieran con el futuro de su familia, la mitad está de acuerdo: “ahí tenemos también desafíos para trabajar sobre todo con el perfil de autoselección de carreras que tienen hombres y mujeres y cómo eso impacta en la desigualdad dentro del mercado de trabajo”, comentó Soto.

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Sustancias: 48% del total de las personas jóvenes tuvo acceso (esto no implica haber consumido) a marihuana; 17.8% a cocaína y 6.6% a paste base. En base a estos 48% que tuvo acceso a la marihuana, solamente consumió la mitad (o sea, una cuarta parte de la población joven); del 17.8% uno de cada diez probó cocaína; y del porcentaje que accedió pasta base, menos del 5% consumió.

Confianza en instituciones: centros educativos 74.2% de los jóvenes; medios de comunicación: 54.2%; movimientos estudiantiles: 46.1%; Policía: 29.3; gobierno nacional: 28.4%. Las opiniones varían considerablemente según tramos etarios (el corte fue hecho de 12 a 14 años; de 15 a 19; de 20 a 24 y de 25 a 29).

Predisposición migratoria: 30% de los jóvenes estarían dispuestos a vivir aunque sea temporalmente en otro departamento o país, 38,8% son de Montevideo, y 20,9% del interior.

Podés acceder al Informe Tercera Encuesta Nacional de Adolescencia y Juventud 2013, a la base de microdatos (disponible para descarga) y a la nota de presentación del lanzamiento con autoridades.

Ni una muerte más en el transporte: cambiar los incentivos

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Lamentablemente hoy nos levantamos con la terrible noticia de la muerte de un trabajador más del transporte debido a un intento de robo. Muchos se enojarán con la respuesta del paro, pero nada debería movilizar más a los trabajadores organizados que la muerte evitable de un compañero. Sin embargo, en un país que avanza en inclusión financiera llegó el momento de enfrentar este tema desde otro punto de vista, revolucionando totalmente los incentivos del sistema de transporte para minimizar el uso efectivo de las unidades de transporte y evitar la muerte innecesaria de más trabajadores.

Obviamente existe una respuesta imprescindible desde el punto de vista de la seguridad en la que el Ministerio del Interior viene trabajando intensamente hace años. Sin embargo, como dice el dicho, la oportunidad hace al ladrón, y en el tema de la seguridad en el transporte es más que evidente. Por esta razón en términos estrictamente personales creo que es fundamental dar un debate respecto al sistema de pagos en el transporte de modo de cambiar radicalmente los incentivos para desestimular el uso del dinero en el transporte (taxis, ómnibus y peajes).

La reciente Ley de inclusión financiera marca con claridad la efectividad de los estímulos bien diseñados para generar cambios importantes en los hábitos en los consumidores. ¿Por qué no usar el mismo mecanismo para tratar de eliminar el dinero del transporte? Una propuesta integral debería incluir, como plantean varios economistas: (i) fuertes incentivos para no pagar con efectivo como existen en otras ciudades, diferenciando fuertemente la tarifa en efectivo respecto a la tarifa con tarjetas prepagas, de crédito y débito, y (ii) limitaciones o prohibiciones al pago en efectivo en determinados horarios. La experiencia marca que un diseño inteligente en base a estas premisas debería tener el potencial de minimizar hasta casi eliminar el dinero del transporte.

Algunos plantearán que estas propuestas pueden generar algunos costos para los trabajadores debido a pérdidas de propinas o incluso de algunos puestos de trabajo, creo que esas compensaciones deberían ser lo único negociable en una propuesta de cambio cuando lo que está en juego es la vida misma de los trabajadores. Al menos eso propondría en la asamblea si fuera transportista. En el país de la inclusión financiera, se puede.

Nadie es una isla, completo en sí mismo; cada hombre es un pedazo de continente, una parte de la tierra.; si el mar se lleva una porción de tierra, toda Europa queda disminuida, como si fuera un promontorio, o la casa de uno de tus amigos, o la tuya propia. La muerte de cualquier hombre me disminuye porque estoy ligado a la humanidad; por consiguiente nunca hagas preguntar por quién doblan las campanas: doblan por ti.