La interna del PS: Contamíname mézclate conmigo (Cap 3)

Esta columna es la tercera de una saga dedicada a la interna del Partido Socialistas (PS) en el marco de la discusión de reforma de estatutos y sistema electoral que está procesando en la actualidad. En la primera, Pa’ entrar en calor, describimos el sistema actual y vimos que reposa en supuestos y mecanismos razonables. Sin embargo, en la segunda, Houston we have a problem, vimos que el sistema electoral genera algunos incentivos que en el marco de la polarización política actual, refuerzan la fractura y la lógica bipolar al producir resultados del tipo “el ganador se lleva todo”. En esta tercera columna se problematizarán virtudes y defectos de algunas propuestas alternativas de reforma.

Dados los problemas de subrepresentación extrema de las minorías en el sistema electoral actual, la mayor parte del PS ha avanzado sobre la idea de la necesidad de consolidar un sistema electoral que incorpore la representación proporcional como parte del mecanismo de asignación cargos. Si el sistema vigente, en la cultura política actual del PS, terminó convergiendo hacia un sistema en el cual cada militante vota disciplinadamente una “plancha”, que no es muy distinta de una lista, ¿por qué no transparentar este sistema e ir a uno de listas cerradas con representación proporcional? En este nuevo sistema cada lista, que antes era “plancha”, obtendrá su correspondiente representación en la conducción partidaria y en el armado de listas de diputados y senadores. Pero como todo en la vida, esto no es tan lineal.

¿Cómo funciona la representación proporcional? (Si te embola podés pasar sin mayores problemas a la próxima sección)

Existen muchas formas de estructurar votaciones bajo la premisa de la representación proporcional. En Uruguay existe una amplia tradición ligada a la utilización de listas cerradas (“hojas de votación”) y reparto de cargos a través del mecanismo conocido como D’Hondt.

Existen muchas formas de calcular mediante reglas de representación cómo pasar desde los votos que realizan los individuos a la asignación de cargos. Si la asamblea de militantes tuviera exactamente la misma cantidad de votos que la dirección que elige, el tema sería muy sencillo, aunque un poco ridículo: a cada militante le corresponde un dirigente por su voto emitido. Sin embargo, este no es el caso habitual, sino que existen muchos más electores que cargos (por esa razón se necesitan representantes) por lo que debe generarse un mecanismo para “pasar” la proporcionalidad desde un número grande de votantes a un número finito de cargos (¿cuántos delegados le corresponden a la lista que obtuvo 5,3% de los votos?). Esta es la idea de los sistemas de asignación tales como el D’Hondt.

En la columna Falta y restos: ¿cómo funciona el sistema electoral el domingo?, hicimos una detallada explicación del sistema de asignación de bancas utilizado a nivel nacional a través del sistema D’Hondt. ¿Cómo funcionaría si se aplica esto tal cual al PS y sus instancias electorales?

Operativamente, la idea es la siguiente. La primera banca le corresponde obviamente al partido que obtuvo mayor número de votos. Sin embargo, la segunda banca, le corresponde a quien tuvo mayor número de votos… pero por esa segunda banca. O sea, el partido que ya ganó una banca, no “juega” con todos sus votos, sino que juega con la mitad. La segunda banca la compiten todos los partidos contra los votos del partido que ganó la primera banca, divididos entre dos. La tercera banca es un poco más compleja de entender, pero la idea sigue siendo que la gana el partido que tiene mayor número de votos por esa tercera banca. Si por ejemplo, la segunda banca también la ganó el partido que ganó la primera, para ganar la tercera banca deberá ganarle a los restantes partidos dividiendo su voto entre tres. De ahí surge la idea de los “restos” que le van quedando a cada partido, que no son otra cosa que la cantidad de votos que disponen para pelear por una banca adicional.

Volviendo al ejemplo de la columna anterior, en esta nueva votación se cambió el sistema electoral introduciendo el sistema de listas. En este caso, se crearon dos listas (“Lista 1” y “Lista 2”) con las mismas preferencias de los tres votantes hacia quienes habían votado en la elección anterior. En este caso, la “Lista 1” obtuvo 2 votos y la “Lista 2” únicamente 1 voto. Con representación proporcional con sistema D’Hondt, el primer cargo corresponde a la lista más votada. Pero el segundo le corresponde a la lista más votado para ese segundo cargo, por lo que el total de votos de la lista que ya obtuvo el primer cargo únicamente compite con un “resto” de 1 (2/2=1). Mientras que la Lista 2 compite con el total de sus votos porque no obtuvo todavía ningún cargo. En este caso particular, el puesto 2 y 3 de la dirección le corresponde indistintamente a cualquiera de las dos listas.  Esto puede verse en la columna “Resultados” abajo a la derecha.

Cuando coordinaron votantes por plancha y cuando se incorporó representación proporcional

Cuando coordinaron votantes por plancha y cuando se incorporó representación proporcional

¿Qué cambios genera la introducción de listas y representación proporcional?

Lo descrito anteriormente es solamente una parte del debate, la operativa de cómo funciona. Si te embolaste con las cuentas y la matemática, existen al menos dos cuestiones interesantes para resaltar de la introducción de la representación proporcional y las listas: (i) asigna un ordenamiento a los candidatos que obtienen las bancas (ya está incluida la cuestión de quién queda primero, segundo, tercero, etc.) y esto “mezclando” de acuerdo a la cantidad de votos de cada lista, y (ii) intenta reflejar en la asignación final la proporcionalidad (que es la diversidad) presente en los votantes.

En la situación que presentamos anteriormente, los votantes pasaron de marcar sus preferencias en planchas a integrar dos listas y como consecuencia de este movimiento, la fracción mayoritaria pasó de quedarse con todos los cargos de dirección a compartir la dirección con la lista minoritaria. Sin embargo, este resultado no tiene por qué ser de esta forma. Así como mostrábamos que el sistema vigente actualmente genera grandes incentivos a agruparse hasta tener dos macro fracciones donde una termina excluyendo a la otra incluso por pequeños márgenes de votos, en este sistema de representación y listas no existen mayores incentivos a agruparse ya que “lo que tienes, es lo que vales”… al menos en términos de votos y cargos de dirección.

Si las macro fracciones en el sistema anterior incluyen matices suficientemente importantes, al pasar al sistema de listas ya no será necesario convivir en una misma “plancha” para acceder a la dirección. El “riesgo” presente en este razonamiento reposa en que en este sistema de representación proporcional, en una cultura política no polarizada, se puede tender fácilmente al fraccionalismo y fomentar la aparición de demasiadas fracciones. Aunque no resulte intuitivo, un sistema que fomente el fraccionalismo (visto del lado positivo, la diversidad) no necesariamente es una propiedad deseable de los sistemas electorales, ya que pueden corromper la estabilidad del sistema (en este caso la gobernabilidad del PS y su poder de incidencia política).*

Pasando raya, la introducción de la representación proporcional en un sistema antes dominado por una regla de mayoría simple podría fomentar la creación de nuevas fracciones, si la unión interna de las dos macro fracciones no es suficientemente robusta. Esto, aunque parezca contrario a la intuición, no necesariamente es una propiedad deseable dese el punto de vista del deber ser: mayor incentivo a la agrupación de fracciones puede ser una condición de estabilidad (y gobernabilidad) del sistema. En el caso concreto de un partido relativamente pequeño dentro de un gran partido como es el Frente Amplio, la institucionalización de un número grande de tendencias o fracciones podría no ser necesariamente una virtud, ya que podría atentar contra la unidad de acción (aunque obviamente lo contrario tampoco lo garantiza).

¿Sistema híbrido?

El sistema de listas, quita al elector la posibilidad de individualizar sus preferencias ya que debe optar por un “paquete” de personas (lista) in totum. Una opción en discusión en el PS en la actualidad y presente en varios países en las elecciones parlamentarias, tiene que ver con la posibilidad de darle al elector la potestad de incidir sobre votación a personas y no únicamente a grupos de personas (listas). Una opción, puede ser que la dirección se integre por dos formas: (i) una parte por representación proporcional vía listas, y (ii) otra parte por candidatos votados individualmente. Este sistema tiene la fuerte desventaja de que el resultado de qué fracción o fracciones gobiernan es incierto. Se puede obtener la mayoría en el sistema de listas, pero que esa fracción pierda el control frente a pocos individuos que entran por el otro sistema sin saber al final del día a qué matiz ideológico responde la mayoría de la dirección.**

Otra opción utilizada en algunos países para elecciones parlamentarias tiene que ver con la posibilidad de que los electores puedan “romper” el ordenamiento que presentan las direcciones de los partidos (en nuestro caso fracciones). En este caso si bien la asignación de bancas es por representación proporcional de acuerdo a los votos obtenidos por las listas, se le permite a los electores cambiar dentro de una lista el orden fijado por anterioridad por los partidos. Por ejemplo, en Holanda se utiliza un sistema de lista abierta para la elección parlamentaria. En este sistema, los votantes en vez de ensobrar únicamente una hoja de votación impresa por los partidos, pueden seleccionar de la misma con una cruz qué candidatos prefieren. Esta cantidad de votos a la interna de la lista, puede alterar el orden propuesto por las direcciones partidarias para lo cual un candidato individual requiere superar un umbral de 25% de los votos de su partido. Este sistema permite agrupar fracciones, al descomprimir en los ciudadanos problemas internos de las cúpulas partidarias sin alterar el sistema de asignación final vía representación proporcional.

¿Asambleas o elección abierta de ciudadanos desde las bases?

En general no hemos reparado mayormente en quiénes son los electores en cada sistema. Como explicamos en la primera columna, tradicionalmente el PS ha definido electores de sus direcciones y listas a diputados y senadores, a los militantes que cumpliendo ciertos requisitos participan en asambleas (congresos, convenciones) donde allí ejercen el voto. Sin embargo, esto también es un tema de debate actual en el PS, ya que se propone definir como electores al conjunto de los afiliados al partido y no únicamente a los militantes. Esto es un factor democratizante de la vida política del partido, que el PS también impulsó en la interna del FA, y que fomenta direcciones políticas que representen, además de a los militantes, a los ciudadanos dispersos que se sienten identificados con el proyecto socialista. Aunque esto último, obviamente, también es materia opinable.

Un último debate: ¿el cargo de mayor jerarquía debe ser votado directa o indirectamente?

Una última discusión a plantear tiene que ver con la posibilidad de que el cargo de mayor jerarquía del PS sea electo directamente por los votantes o indirectamente por la dirección. En la actualidad la Secretaría General es electa indirectamente por la dirección del partido (Comité Central). Esta configuración garantiza que el/la Secretario/a General tenga a priori legitimidad mayoritaria en la conducción partidaria. Sin embargo, este es también un tema en discusión.

Una opción puede ser que la secretaría general (o como se llame el cargo de mayor jerarquía) sea electo directamente por los afiliados, lo cual podría instrumentarse: (i) en una votación aparte de la dirección donde se pueda escoger una candidatura a secretaría general, o (ii) que la persona que encabece la lista más votada sea automáticamente quien conduzca al partido. Ambas tienen la debilidad de que la persona electa no necesariamente contará con mayoría en la conducción partidaria. Sin embargo, la segunda opción coloca un incentivo a agrupar fracciones para competir en mejores condiciones por la secretaría general. En definitiva, una macro fracción que se divide en dos se aleja de la posibilidad de acceder a la secretaría general del partido. Otra opción arriba de la mesa es generar dos figuras de representación, una electa directamente y otra indirectamente.

Conclusiones (?)

  1. Los problemas que tienen los partidos no se resuelven con sistemas electorales, ya que no existe sistema electoral perfecto y las diferencias y cultura política terminan siendo el factor determinante de la acción colectiva.
  2. Los sistemas electorales generan incentivos a la agrupación/fraccionalización.
  3. En el viejo PS (si alguna vez existió), la prohibición de fracciones y la presencia de independientes garantizaba la pluralidad en la conducción. La transparentación de las “planchas”, en el sistema electoral vigente, reforzó un sistema de dos macro fracciones en el que “el ganador se lleva todo” por más mínima que sea la diferencia de votos entre las dos macro fracciones.
  4. Es imprescindible avanzar hacia un sistema que incluya la representación proporcional para incluir a las minorías y representar correctamente a las mayorías.
  5. La introducción de la representación proporcional puede constituir un “riesgo” al fomentar el fraccionalismo, ya que este puede erosionar la capacidad de acción conjunta de un partido relativamente pequeño.
  6. El sistema de listas quita a los electores poder de decisión sobre individuos particulares ya que agrupa a los candidatos. Existen sistemas que combinan representación proporcional y poder de electores para seleccionar individuos en concreto. Los sistemas no son muy transparentes al ser de compleja explicación en un partido pequeño en un país no federado.
  7. Para que el partido se parezca más a sus bases en sentido amplio, es importante dar mayor poder de decisión a los afiliados mediante la elección directa de sus representantes.
  8. La designación de la figura máxima del partido de forma directa puede ser utilizada como factor aglutinador, ya que obliga a unirse a las fracciones en al menos ese punto. Una posibilidad es que la secretaría general corresponda al candidato de la fracción más votada. Otra, que cada hoja de votación necesariamente esté identificada con un candidato a la secretaría general y que se acumulen votos a este desde varias hojas de votación. La proporcionalidad de la dirección puede ser establecida en primera instancia con los cocientes de la asignación de candidaturas a la secretaría general (inventivo a agruparse) y luego a las hojas de votación (al estilo sublemas).

Si como dicen el partido socialista debe prefigurar la sociedad socialista, esta sociedad será una sociedad democrática, plural, de dialéctica cooperación/competencia, fraternidad, unidad y discusión permanente de las reglas de juego en la que los individuos organizan la acción colectiva para lograr objetivos comunes.

* Atendiendo a esta razón, algunos sistemas de representación proporcional exigen al menos un porcentaje mínimo de votos para obtener representación parlamentaria. En el debate actual del PS se incluye un umbral de al menos 5% de los votos. Algunos sistemas también asignan mayoría absoluta de representantes a la fracción que obtiene la mayoría simple de los votos, como en el caso de las Juntas Departamentales en Uruguay. También el sistema de sublemas a nivel del Senado opera como un aglutinador ya que la unión permite disputar en mejores condiciones los restos en una asignación de relativamente pocas bancas a cada lema.

** El sistema electoral del Bundestag alemán intenta superar este problema. Se emiten en simultáneo dos votos a listas (partidos) e individuos (de cada barrio o localidad), pero los individuos deben adscribirse a un partido. La representación final del parlamento responde al porcentaje obtenido por los partidos en el sistema de listas, obteniéndose luego una integración mixta entre delegados obtenidos vía directa y vía listas pero sin alterar la proporción de la votación de listas. Este sistema parece razonable cuando se combina una jurisdicción nacional (partidaria) y local (individualizada), aunque para un partido como el PS no parece un sistema ni sensato ni muy transparente para los electores debido a su complejidad.

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