Turistas y hornos (editorial caganchera)

Aplausos y solamente aplausos para el Momia.

Contumancia

Como es de público conocimiento, un apartamento a la vuelta del Conrad cuesta un huevo de la cara. Quienes allí compran o alquilan pagan por el privilegio de ser reconocidos como privilegiados, y ese privilegio por el cual pagan, en cuanto propiedad privada, debe ser respetado. Quienes veranean en Punta, gustan de caminar por la rambla para distraerse, reconocerse, mostrar que pueden trasladarse sin el uso de sus lujosos vehículos o simplemente para marcar territorio, no orinando, como hacen los perros y los jóvenes a la salida de los boliches de La Pedrera, sino con su simple presencia.

Es indudable que el turismo, importantísima fuente de ingresos del país, se sustenta mayormente en esta zona de la costa esteña. Nadie duda que un viejo que viene a Punta del Este de vacaciones gasta más que un hippie brasilero que va a Valizas a buscar porro. Lo mismo con la generación…

Ver la entrada original 620 palabras más

Anuncios

Turistas y Planchas: otra conversación posible (Nota La Diaria 15/01/15)

El sábado, en la sección de opinión del diario El País, se publicó una nota de Diego Fischer bajo el título “Turistas y planchas”. La columna, luego de describir con dudosas y no referenciadas cifras el valor económico de la rambla cercana al puerto de Punta del Este, plantea la existencia de ciertos problemas de convivencia entre algunos jóvenes locatarios y turistas que veranean en la costa. Aunque no queda clara la acusación de qué es lo que les hacen exactamente los jóvenes a los turistas, además de tener “miradas desafiantes”, se podría llegar a compartir que siempre es reprobable que existan situaciones de conflicto entre partes que están llamadas a compartir el espacio público que nos pertenece a todos. Sin embargo, a partir de ahí el columnista plantea algunos saltos conceptuales que se desatan tras la pregunta de un amigo finlandés: ¿Esto es consecuencia de la ley que legalizó la marihuana? La respuesta que le dio pudo ser otra:

“No, no es consecuencia de eso. Así como ves al Uruguay, moderno y pujante, hace muy poquitos años más de la mitad de los niños vivían en situación de pobreza. Si bien tenemos uno de los PIB per cápita más altos de América Latina, los niveles de desigualdad son superiores a los de cualquier país de tu continente, incluso los que considerás más desiguales. ¡Hasta hace poco tiempo ni siquiera había impuestos progresivos a la renta! Aunque no lo creas, incluso se opusieron a esto los partidos conservadores, algo impensable para los conservadores de Finlandia y sus países vecinos. La fractura social, que incluyó un abandono grande de las instituciones de provisión de bienestar durante décadas, estalló en 2002 y se hizo aún más visible. En estos años de crecimiento y distribución se ha comenzado a avanzar en la integración social, pero todavía tenemos niveles grandes de exclusión y diferencias sociales muy marcadas. En Uruguay sentimos orgullo y no vergüenza de que personas de distintas extracciones sociales compartan el espacio público. Efectivamente, a veces compartir ese espacio genera problemas, pero ¿sería justo restringir el acceso a ciertos lugares a personas que viven ahí todo el año? Lamentablemente, al igual que sucede en tu país (donde algunos finlandeses no reconocen como prójimo al inmigrante, porque lo consideran muy lejano culturalmente, y plantean institucionalizar su exclusión social), en Uruguay hay periodistas y columnistas que plantean lo mismo. Ah… y aprovechá a escuchar esa música que llaman cumbia, que es la que suena en todos los boliches de Punta”.

Acción afirmativa (Entrevista publicada en La Diaria 7/1/15)

Santiago Soto tiene 28 años, es economista y politólogo, y fue designado para ser el director del Instituto Nacional de la Juventud (Inju) desde el 1º de marzo, cuando asuma el gobierno liderado por Tabaré Vázquez. Soto (Partido Socialista) forma parte del equipo de gestión del actual director del instituto, Matías Rodríguez, y en el primer gobierno del Frente Amplio formó parte del programa Infamilia del Ministerio de Desarrollo Social (Mides), por lo que el proceso de transición no será demasiado dificultoso, según explicó el futuro jerarca a la diaria.

Soto recordó que el Inju tuvo una primera etapa “fundacional” en la que constituyó dos activos “fundamentales” para “instalar la marca en la sociedad”, que fueron la casa Inju (ubicada en 18 de julio y Fernández Crespo) y la Tarjeta Joven, que tuvo alcance nacional y en la actualidad sigue teniendo un volumen de solicitudes “bastante elevado”, según dijo. A nivel de políticas sociales consideró que las iniciativas que surgieron en ese período actuaron principalmente “desde el paradigma de los jóvenes que están en riesgo”.

Luego de ese período fundacional, Soto recordó que el Inju pasó “por varios ministerios” y aseguró que la estabilidad institucional se consagró en los últimos diez años, cuando pasó a depender del Mides. Para el futuro jerarca, el gran cambio en los últimos dos períodos de gobierno fue lograr “constituir un área de articulación para construir los diálogos con las instituciones que afectan la vida cotidiana de los jóvenes”. De esa forma, “se pusieron a la vanguardia los temas no desde el lugar del peligro, sino desde el lugar positivo de la construcción y de los jóvenes como actores estratégicos del desarrollo”, agregó.

Si bien aclaró que por sus pequeñas dimensiones el instituto no pretende ser un ejecutor de políticas sociales, recordó algunas iniciativas que se concretaron gracias a su impulso, como el programa Compromiso Educativo, a través de la Administración Nacional de Educación Pública, por el que estudiantes terciarios tutorean a los de la enseñanza media. También recordó la concreción de la Ley de Empleo Juvenil -actualmente en proceso de reglamentación- junto con el Ministerio de Trabajo y Seguridad Social y la creación de varios fondos concursables para iniciativas juveniles. En resumen, sostuvo que “en el marco de una matriz de bienestar global, que en su concepción tiene una lógica de promoción de derechos y de potenciar el rol activo en la sociedad”, el Inju “se sintió muy cómodo en el Mides” y eso le permitió “generar un cambio y dar un salto hacia otras arenas de las políticas, que lo vinculó más con los jóvenes”.

En el plan

Soto marcó como un hito en la actual gestión la concreción de un Plan Nacional de Juventudes 2011- 2015 que pautó las prioridades del instituto, en consulta con grupos de jóvenes y expertos. Además, indicó que en el último tramo de la gestión de Rodríguez también se elaboró en forma participativa un Plan de Acción de Juventudes 2015-2025, que buscó ser “una mirada estratégica a largo plazo” y dejar a la gestión entrante “un catálogo o repertorio de propuestas” construidas con los jóvenes en todas las modalidades de participación, ya sea en forma individual, en organizaciones territoriales juveniles, en organizaciones sindicales o estudiantiles, señaló.

Consultado acerca de propuestas concretas que impulsará, aseguró que apuntará a incidir en varias iniciativas centrales del gobierno que van a estar en el plan nacional del Inju. En particular nombró los cambios propuestos en el sistema educativo y la creación del Sistema Nacional Integrado de Cuidados, porque muchos jóvenes son padres y madres. Además, consideró que “no hay una apuesta al desarrollo sin pensar en los actores que van tirando del carro de la diversificación de la matriz productiva” y habló de la necesidad de “tener un sistema nacional de competitividad en serio”.

Soto señaló que “históricamente los jóvenes fueron puestos en el banquillo de los acusados” por la sociedad uruguaya, ya sea “por sus pelos, sus prácticas sexuales, su vinculación con sustancias ilegales, o por su manera de vivir la vida”. También consideró que el mayor desafío es “ponerlos en el centro de la agenda desde un lugar positivo” y “como un actor político más”, al tiempo que indicó que la derrota del plebiscito por la baja de la edad de imputabilidad penal fue “un paso más para pensar a los jóvenes desde otro lugar”.

A nivel político, consideró a la “generación no a la baja” como un ejemplo importante porque “hubo un conjunto muy amplio de jóvenes, algunos vinculados a la izquierda más tradicional, y otros a los partidos de la oposición, que, tejiendo una red muy potente, con un discurso muy sólido y profesional, lograron poner detrás al conjunto del Uruguay organizado”. Respecto del plebiscito, consideró “inentendible” que la reforma haya perdido cuando comenzó con niveles de aprobación cercanos a 70% y de forma “tan transversal” a los partidos políticos. “Una parte importante de eso tiene que ver con el rol que tomó una generación muy joven”, indicó, al tiempo que aseguró que “no es algo aislado”, debido a que existen “montones de manifestaciones de jóvenes que toman el liderazgo”, pero “a veces una sociedad tan envejecida como la uruguaya no le da el destaque que merece”. Para el futuro jerarca, lo que ocurrió con la “generación no a la baja” es “algo que naturalizamos” pero que no es tan frecuente como fenómeno social.

■ Facundo Franco (La Diaria)

El triunfo de una generación (Nota El Correo Socialista)

Hace no mucho tiempo, el apoyo de la ciudadanía al proyecto de aplicación del código penal adulto a menores de edad presentado por Lacalle y Bordaberry contaba, según encuestas, con más de 65% de apoyo popular. Quizá el elemento sorpresa para la izquierda descansaba en el posicionamiento favorable a priori de electores de todos los partidos: los frenteamplistas marcaban porcentajes de apoyo superior a 50%. Sin embargo, el domingo 26 de octubre la propuesta fue derrotada de forma contundente en las urnas, al no alcanzar el umbral constitucional establecido de más de la mitad de los votos emitidos. ¿Por qué no salió la baja, si era un tema transversal a los partidos?
La respuesta requiere un nivel de investigación y análisis que supera ampliamente el alcance de una columna. De todas formas, cabe señalar que sin lugar a dudas uno de los factores fundamentales de la derrota fue la formación de la Comisión Nacional No a la Baja, que generó una campaña fresca, profesional, de fuertes contenidos y con una capacidad de tracción sobre el conjunto del Uruguay organizado como pocas veces se ha visto. Ninguna organización social que se haya tomado en serio la discusión de la temática se pronunció a favor de la reforma constitucional.
La Corte Electoral presenta la cantidad de papeletas contabilizadas por circuito, así como la cantidad de votos por circuito a cada partido. Con esa información es posible obtener una estimación fiable del voto por la baja asociado a cada partido, a partir de los microdatos de los más de 7.000 circuitos. Según nuestras estimaciones**, el porcentaje de papeletas del Sí por voto a cada partido grande fue: Frente Amplio 20%, Partido Nacional 74%, Partido Colorado 88%.
Ahora bien, también puede realizarse un análisis por edad utilizando información de la edad de los votantes de cada circuito. ¿Los adultos tuvieron mayores niveles de adhesión al plebiscito? ¿Los jóvenes se revelaron contra éste? Un primer acercamiento consiste en realizar una regresión en base a información de circuitos como la realizada para los partidos políticos, teniendo como variable dependiente el porcentaje del Sí a la baja en cada circuito, y como variables explicativas el porcentaje de votantes jóvenes (menores de 30), adultos (30-65) y adultos mayores (mayores de 65).
Los resultados de la regresión indican que los circuitos con votantes de mayor edad tuvieron mayores niveles de apoyo al plebiscito. Bajo algunos supuestos, se puede deducir que 42% de los jóvenes, 46% de los adultos y 56% de los adultos mayores incluyeron la papeleta del Sí. Una consideración apresurada de la regresión podría llevarnos a concluir que hay un corte etario que explica el resultado del plebiscito, pero un análisis más pormenorizado permite afinar y matizar esa conclusión debido a que el efecto de la edad casi se diluye cuando se ingresa el voto partidario como factor explicativo.
¿Esto implica que no hubo una mirada generacional sobre el problema? ¿Implica que no existe la “generación No a la baja”? No, para nada. El concepto de “generación No a la baja” refiere a un actor colectivo que jugó un papel fundamental en la construcción de una campaña política que encolumnó a casi la totalidad de los actores juveniles de todo el espectro político y al Uruguay organizado detrás de la defensa de los derechos de adolescentes y jóvenes***. Lo que sí parecen indicarnos los datos es que este sesgo en la acción colectiva no necesariamente se tradujo en un sesgo etario en la conducta electoral ante el plebiscito, o al menos que ese eventual sesgo no fue apartidario.
La batalla por el “No a la baja” fue la victoria de una generación que logró poner en funcionamiento el enorme aparato de construcción de sentido común de la izquierda y que, en un plazo extremadamente corto, efectivamente logró cambiar las opiniones de una enorme parte del electorado frenteamplista sin el cual esta propuesta no hubiera sido derrotada.

image

*Economista y Politólogo.                                 Integrante x la JSU del CC PS90
** Todos los cálculos fueron realizados con Fernando Esponda y se encuentran disponibles en https://penillanura.wordpress.com
*** Agradezco el comentario de Ignacio Gómez que señaló que no queda suficiente resaltado el papel de los jóvenes de los partidos de la oposición que se plantaron frente a este tema y que creo también cumplieron un papel muy importante.