Un castillo de naipes que cayó… (Del blog de CCEE 2012)

El pueblo ruso vive su pasado de forma que todavía no comprendo y en estos últimos años ha decido de forma más o menos consciente que la etapa de destrucción de los iconos de la era soviética ha terminado. En Moscú, todo el pasado soviético brilla: las estaciones de metro están perfectamente restauradas, las estatuas de Lenin se encuentran recién pulidas, las viejas figuras de generales conservan flores rojas a sus pies, las tumbas rojas siguen con sus jardines cuidados, los edificios gubernamentales iluminan los escudos de las viejas instituciones soviéticas, etc.

La línea de dirigentes de la URSS

La línea de dirigentes de la URSS

No es una vuelta atrás, a pesar de lo anterior se siguen abriendo paso los símbolos de la restauración como el águila bicéfala y la bandera, símbolos actuales de Rusia y viejos símbolos imperiales. ¿Por qué digo esto? De mañana recorrí el monumento a la cosmonáutica rusa y la famosa escultura en bronce del obrero y la koljosiana (que representa al campesinado, ver foto). A diferencia de lo que sucedía hace una década cuando estuvimos con mis viejos, mi hermana y mis abuelos (¡qué bien pasamos!), estos iconos de la ciudad no son la excepción y están en impecable estado de conservación. Marcel, quien organiza la excursión a Rusia que es realmente como él pretende un curso de Rusia en Rusia, citó una frase interesante: “Hoy en Rusia no se sabe lo que va a pasar ayer”. (Nota ñoña: Con Nando comentamos que es interesante la frase porque usa los tres tiempos, como el tango, “hoy vas a entrar en mi pasado”.)

Después de recorrer toda esa zona subí al impresionante metro de Moscú (una red de verdaderos palacios subterráneos para los obreros) y me fui hacia el Parque de Esculturas que oficia de cementerio de estatuas tiradas durante la revolución que enterró la época soviética en los 90s. El día es impresionante y el parque presenta una paz tranquilizadora, pero ver ahí tiradas las estatuas de Marx, Lenin, las hoces y martillos rodeando al mundo, Stalin, directores de la KGB, entre otros, es perturbador. Algo que nunca me quedó del todo claro y que creo que a nadie le va a quedar claro en mucho tiempo es la caída de la URSS. Encontré un buen banco en el parque (del estilo de esas sillas que se hamacan y que se encuentran el los porches de las viejas casas de los balnearios de la costa de oro) y, google en mano, me puse a leer. Vamos con un intento de contar la caída.

El tiempo en que Stalin condujo la Unión

El tiempo en que Stalin condujo la Unión

Cuando Mijail Gorbachov llegó al liderazgo de la URSS en los años 80 era el miembro más joven del Politburó (¡con 56 años!). La “desestalinización” y la renovación del Estado soviético impulsada en los años 60 por Kruschev ya habían pasado y también se habían enfriado. La URSS estaba conducida hace tiempo por viejos dirigentes conservadores (carcamanes) que la habían llevado al estancamiento y el atraso tecnológico relativo con el mundo capitalista. Las dos palabras claves de la época introducidas por el nuevo liderazgo fueron glásnost (apertura, transparencia) y perestroika (reestructuración). Con la presión de las revoluciones de 1989 en Europa del Este que culminaron con la caída del Muro de Berlín y su expansión a los países independientes del “socialismo real”, la URSS tomó la iniciativa bajo el mando de Gorbachev y se encaminó a un proceso de apertura política y económica sin precedentes
Desestalinización

Desestalinización

. Se liberaron miles de presos de conciencia y se repararon a las víctimas del estalinismo. También se modificó la constitución de forma que el Partido Comunista de la Unión Soviética (PCUS) perdió poder frente a los dirigentes de las repúblicas que lo integraban. Por primera vez se celebraron elecciones republicanas sin el monopolio político del PCUS que fueron un éxito para los dirigentes reformistas radicales. Boris Yeltsin logró la presidencia de la Federación Soviética Socialista Rusa dentro de la Unión Soviética todavía presidida por Gorbachev y meses más tarde se desafilió del PCUS. El carácter plurinacional de la Unión Soviética, que siempre había quedado enterrado bajo la pata totalitaria del Estado, fue tomando cada vez más temperatura y nadie se imaginó que había tanta presión sobre la olla que se comenzaba a destapar. Lituania se declara independiente en 1990 en el marco de la Constitución soviética pero tiene que suspender su resolución.

En agosto de 1991 los conservadores del partido opuestos al proceso de transición de un gobierno totalitario a otro más abierto de corte republicano y miembros de la KGB (el servicio de inteligencia soviético) intentaron dar un Golpe de Estado contra Gorbachev que fue recluido en su casa de verano. Boris Yeltsin encabezó las protestas populares y logró la adhesión de varias unidades militares importantes. El golpe fue frustrado y el gobierno de facto se disolvió antes de ser apresado. Sin quererlo, los conservadores ayudaron a la contrarrevolución en vez de la reforma del régimen desde dentro. Días después se proscribió al PCUS y empieza la caída en picada de Gorbachev que no logra dar forma constitucional al Estado en medio de las declaraciones de independencia que se suceden una tras la otra (las más simbólicas fueron Estonia, Lituania y Letonia). Finalmente, Yeltsin, reunido con los líderes de Bielorrusia y Ucrania (las naciones más poderosas de la Unión) deciden en secreto disolver la URSS. Gorbachev, impotente, renuncia a la presidencia de un Estado disuelto de facto. Un proceso que parecía correcto desde el punto de vista de la expansión de la libertades humanas y la limitación del totalitarismo terminó en manos de grupos radicales que lideraron a Rusia hacia una improvisada y estrepitosa caída.

Cementerio de estatuas en Moscú

Cementerio de estatuas en Moscú

Levanté la vista y nuevamente estaban ahí las estatuas de la plana mayor de la URSS que lucían cada vez más como imágenes de un imperio caído. Terminé de leer, esperé unos minutos para encontrarme con los gurises que venían con Marcel y como no llegaron, salí caminando hacia la Plaza Roja a terminar el itinerario de la tarde. En el camino me vino a la mente la canción de los Redondos que no pude dejar de tararear en una frase: “Un castillo de naipes que cayó, y palabras baratas”.
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