A 25 años: El día que cayó el muro (del blog del viaje de CCEE 2012)

El día que cayó el muro

Berlín del Este, conferencia de prensa internacional en vivo, la sala se encuentra llena de periodistas, es el día 9 de noviembre del año 1989. El día anterior todo el Politburó había renunciado y Günter Schawobski, vocero del Comité Central que lidera la DDR se encuentra pronto para dirigirse a los periodistas para informar sobre las nuevas resoluciones del gobierno en relación a la política de migración entre las alemanias. Minutos antes Egon Krenz le informa que se ha permitido la movilidad de los ciudadanos de la DDR y le entrega un comunicado de prensa. Una pausa y en seguida volvemos.

Restos del muro

Restos del muro

Este día comienza unos días antes. En el mes de mayo de ese mismo año, el gobierno de Hungría se dispone a levantar la barrera de alambre que lo separa con Austria (que se encuentra dentro del área de influencia occidental). Muchos ciudadanos del DDR cruzan la frontera y muchos más toman las embajadas de Alemania occidental en varios países del Este, pidiendo asilo para huir hacia occidente. En agosto los húngaros llegan a una decisión final: permitir la salida a Austria de los ciudadanos de la DDR que ocupaban la embajada en Budapest. El 10 de setiembre se abre el primer hueco en el muro: Hungría permite el pasaje de los ciudadanos de la DDR hacia Austria. Decenas de miles cruzan la frontera hacia Austria para luego dirigirse a Alemania occidental. Además, en los siguientes días muchos ciudadanos de la DDR asilados en embajadas de Alemania occidental en Europa del Este logran escapar hacia Alemania occidental. En paralelo comienzan manifestaciones pacíficas que tienen su punto álgido el día 4 de noviembre con más de medio millón de berlineses protestando en Alexanderplatz a pesar del reciente cambio en el liderazgo del partido (días antes renuncia el Presidente alegando problemas de salud).
Muro tomado por el tiempo

Muro tomado por el tiempo

Volvemos. Refrescando, el Politburo había renunciado en pleno el día anterior, conferencia de prensa para informar sobre las decisiones del nuevo Politburó. El tema que todos quieren escuchar: las reformas en el sistema de movilidad entre las dos alemanias. Cuento una versión de los hechos. Luego de un informe que casi no tocó el tema, el portavoz, que según pude averiguar encuentra en su primera conferencia de prensa internacional es consultado acerca de la movilidad.Toma el informe de prensa, lee y afirma que las restricciones son levantadas. Un periodista pregunta dos cosas fundamentales. “¿Entonces los ciudadanos de la DDR estarán autorizados para trasladarse a la Federación Alemana en todos los puntos?” El portavoz mira el comunicado y responde “sí”. A lo que el periodista formula una segunda pregunta: “¿Cuándo entran en vigencia estas disposiciones?” El alemán mira el comunicado, mira el pié de página y responde seguro “Hasta donde yo sé, inmediatamente, a partir de este momento”.

En realidad la resolución tenía previsto el cruce de fronteras a partir del día siguiente y bajo ciertas circunstancias. La orden no había sido ni siquiera informada a los soldados que se encontraban en los puestos de control a los que se acercaron miles de berlineses dispuestos a hacer valer el supuesto derecho que tenía a partir de ese momento. La confusión reinó con cada vez más y más gente intentando cruzar de un lado a otro y los soldados sin órdenes claras hasta que cedieron ante la muchedumbre. El resto es historia conocida.

Recuerdo que era un día de paro o algo por el estilo porque no había ido al liceo. Estaba en casa todavía medio dormido y de repente mi hermana y mi viejo me despiertan para decirme que vaya a ver la tele. Cuando llego, medio dormido y sin entender mucho, para mi asombro logro ver que las Torres Gemelas se encuentran en llamas, a lo que me dicen que dos aviones se acababan de estrellar contra cada una de ellas. Se sentía como un giro en la historia ¡un ataque terrorista en el corazón de Estados Unidos! Nos imaginábamos, pero todavía no sabíamos que nos esperaban años de una ofensiva a escala planetaria que el criminal G.W. Bush llamaría “Guerra contra el terrorismo”. Tampoco sabíamos, aunque sí imaginábamos la escala del daño que causaría el imperialismo yankee en un mundo hasta ese entonces unipolar.

Yo en algo de lo que queda del muro

Yo en algo de lo que queda del muro

Supongo que la generación que vivió la caída del muro debe recordar de igual forma lo que estaba haciendo el día en que se enteró que efectivamente había caído el muro que había dividido por tantas décadas a Berlín y que oficiaba de frontera simbólica del mundo bipolar de la Guerra Fría. Aunque tremendamente distintos, creo que son hechos que suceden pocas veces en una generación y en muchos sentidos la marcan. Obviamente las connotaciones políticas y personales de la caída del muro fueron infinitamente superiores a los atentados terroristas del 11 de setiembre, pero es el hecho icónico que vivió la gente de mi generación que todavía era muy pequeña en el año 1989. Caminar sobre las ruinas del muro y ver hacia ambos lados los Berlines se siente como estar metido en medio de la historia.

Quien quiera ver el momento crucial de la conferencia de prensa puede seguir el siguiente enlace:

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