Round 2: La cuadratura del círculo

El día 30 de octubre se lanzó formalmente la segunda etapa de la campaña de la fórmula blanca de cara al balotaje de noviembre. Sin embargo, la campaña real comenzó la misma noche de la derrota electoral del 26 de octubre con lafrase agresiva de Bordaberry hacia Vázquez que tiró por la borda nueve meses de prédica lacallista bajo la consigna “por la positiva”. Volviendo al inicio de la campaña formal, dadas las intervenciones de la fórmula y de sus diversos asesores en los medios de comunicación, esta nueva etapa parecería concentrarse en los siguientes puntos argumentales: (i) hay una “mayoría social” que quiso cambiar y que está representada por el 52% “policromático” que no votó al Frente Amplio (FA), (ii) el tercer gobierno del FA será regenteado por una correlación de “sectores radicales” que le marcará la agenda a Vázquez, y (iii) la fórmula del Partido Nacional encarna una propuesta de gobierno por “convicción y no por imposición” en el que se plantea que el senador 31 (el Vicepresidente) es la clave del equilibrio parlamentario.

Dado el estilo de campaña “moderno” de Lacalle, parece evidente que desde los principales voceros repetirán estas frases simples y armadas hasta el cansancio durante estas próximas semanas, por lo que vale la pena concentrarse en ellas. En primer lugar, respecto a la proclamación de representantes del 52% que no votó al FA, resulta inverosímil imaginar que todo votante, incluyendo quienes votaron en blanco y anulado, pueda sentirse identificado con el proyecto que encarna la fórmula blanca con el beneplácito de Pedro Bordaberry. No parece razonable que los más de cien mil votantes que se inclinaron por opciones distintas al bloque opositor Lacalle-Bordaberry ahora vayan a apoyarlos. Justamente, una de las grandes lecciones que deja esta elección es la visibilización del desgaste sufrido por el eje opositor tradicional frente a terceras opciones más pequeñas como el Partido Independiente o la Unidad Popular. Resulta evidente que las “mayorías sociales”, y fundamentalmente las mayorías electorales, están del lado del Frente Amplio.

El segundo argumento es sin lugar a dudas el más interesante. La oposición vuelve a errar en insistir sobre una estrategia de agitar fantasmas y miedos a la opinión pública frente a un partido y un candidato que le es conocido y sobre todo confiable. Pero el error de la estrategia es todavía más profundo. Aunque la ciudadanía compartiera que existe mayor peso parlamentario de “sectores radicales” en el FA, es poco probable que piensen que un gobierno liderado por Tabaré Vázquez sea llevado de las narices por un parlamento supuestamente fuera de control (es difícil que alguien se imagine a Tabaré llevado de la nariz por nadie). La gradualidad del proceso de cambios es una característica del FA y es reconocido por el electorado que ha sobrevivido a la transición entre fracciones mayoritarias dentro del mismo. Dentro de esta lógica, también cabe preguntarse cómo puede argumentarse que Lacalle Pou será capaz de controlar un Parlamento opositor si ni siquiera sería capaz de controlarlo uno de los líderes políticos más fuertes del FA.

Por último, la inconsistencia del argumento de restablecimiento de “equilibrios” con el voto de un Vicepresidente blanco en el Senado resulta también poco creíble. En primer lugar, adelanta una coalición mayoritaria estable en el Senado con el Partido Independiente, que no parece muy viable en el escenario actual. Además, recordemos que aunque se realizara dicha alianza, para contar con mayorías parlamentarias deberían conseguir además de sus votos, el voto adicional de Unión Popular en la Asamblea General para terminar de aprobar proyectos de dos cámaras divididas, lo cual tampoco parece muy creíble.

Desde la antigüedad siempre ha existido el deseo de poder transformar diversas figuras geométricas en cuadrados de igual área a través de simples pasos que requieran, dicho mal y pronto, únicamente la utilización de regla y compás. Sin lugar a dudas el problema más famoso al respecto es el intento irresoluble de demostrar la cuadratura del círculo. Con sus principales líneas argumentales para este balotaje, el comando de campaña de Lacalle Pou parece empeñarse en demostrar a la ciudadanía que esto es todavía posible. La respuesta se conocerá el último fin de semana de noviembre.

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