El impulso y sus impulsores

Shakespeare escribió que el mundo es un escenario y que los hombres y mujeres son tan sólo actores. Este es un punto de vista necesario para comprender el escenario político uruguayo actual… y sus actores.

No se puede explicar la profunda transformación social y política que sacudió la antigua estructura de nuestro pequeño y envejecido país durante la última década sin entender los cambios en los parámetros del sistema político que ocurrieron a partir del año 2005. Resulta evidente que el Frente Amplio (FA) representa una coalición social y política distinta al bloque tradicional que apoyó los últimos gobiernos de coalición blanquicolorada. Su ascenso paulatino se dio de la mano de una coalición de sectores obreros, profesionales y una red cada vez más extensa a nivel territorial que se aceleró a partir de la fractura del modelo económico en el año 2002. Astori y Mujica pueden verse como formas estilizadas de los dos principales vectores de acumulación política liderados por Tabaré que condujeron al FA al gobierno nacional en 2005.

Volviendo al punto: ¿por qué se puede afirmar que cambiaron los parámetros del sistema a partir de 2005? La mayoría parlamentaria del FA planteó un escenario de real incidencia a los movimientos sociales, tradicionales y no tradicionales, sobre una bancada históricamente ligada a sus agendas. No se puede entender al país sin acusar recibo de este cambio. La afiliación a los sindicatos es un mérito fundamentalmente del PIT-CNT pero no se logra explicar sin el cambio de escenario generado por la reforma laboral promovida desde el FA. Tampoco se explican conquistas en derechos en diversidad, marihuana, salud sexual y reproductiva e incluso el controvertido tema del aborto.

Los escenarios son fundamentales en política, pero solamente delimitan ventanas de oportunidades. Al escenario de cambio de época planteado a partir de 2005 se sumó la potencia de los movimientos sociales que utilizaron todos los recursos que tuvieron a su disposición y más para empujar una agenda de reforma social de vanguardia como no la había visto el país desde hace casi exactamente un siglo.

La historia de reformista del Uruguay se merece el país de vanguardia y laboratorio social construido durante esta década: el FA generando escenarios y los movimientos sociales empujando

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Lo que sube, baja

Hace apenas unas semanas parecía que la campaña opositora liderada por Lacalle Pou era una obra maestra montada a la perfección: unidad de discurso, buena estética, simplicidad y potencia del mensaje. Hace apenas unas semanas, incluso, se atribuía dicho éxito a virtudes del propio candidato, un “político de raza” al decir de Tabaré, que con muchos recursos y haciéndose rodear de buenos equipos publicitarios había logrado montar la mejor estrategia de campaña de todos los partidos durante las internas… Y que seguiría.

Pero no. Durante las últimas semanas el techo y desmoronamiento de la estrategia es evidente. Tras malos resultados en la nueva ola de encuestas, que refleja la salida a la cancha del Frente Amplio con una fuerte idea de campaña y el fin de la transferencia de intención de voto desde la derecha del Partido Colorado al Partido Nacional, la campaña #Porlapositiva comenzó a hacer agua básicamente por tres lados. En primer lugar, desdefiguras clave del Partido Nacional se desataron fuertes ataques frontales al Frente Amplio y al gobierno por cuestiones varias, lo cual debilitó fuertemente el mensaje e idea fuerza de campaña frente a la opinión pública.

En segundo lugar, la desesperación del Partido Colorado por lograr un poco de protagonismo al retornar a la intención de voto de su piso histórico de 2004, llevó a ataques frontales entre Lacalle y Bordaberry. El drama (o comedia) comienza con duras críticas respecto al tema seguridad, donde Bordaberry se colocó en la posición de querer “descongestionar las calles de delincuentes” y arrinconó a Lacalle en querer “descongestionar las cárceles” y se saldó tras elepisodio de “extorsión” donde Lacalle supuestamente negoció la paz a partir de rescatar la fundida Intendencia colorada de Salto con votos de ediles blancos.

Por último, el mayor indicador del desbarranque brutal de la estrategia de campaña ocurrió esta misma semana, en la que blancos presentaron su “Agenda de gobierno” bajo la idea fuerza de “un gobierno de equipos”. Un buen indicador de fracaso es que la noticia más leídade la semana en uno de los principales portales informativos de perfil opositor tiene el siguiente título: “Luis Lacalle se vio obligado a contradecir públicamente a dos asesores”.

Los límites del discurso sin contenido sustantivo, plagado de respuestas ambiguas sobre tender puentes y derribar muros, mejorar lo bueno y sacar lo malo, quedan al desnudo en un escenario donde la campaña exige realizar consideraciones sobre temáticas específicas del país. Como el esfuerzo por no exhibir las opiniones de fondo en políticas específicas es tan grande, a los asesores y al propio candidato le resulta muy sencillo salirse del libreto positivo y opinar sobre lo bien que estaba el país en 2004, los idiotas informáticos que genera el Plan Ceibal, la Ley de 8 horas del trabajo rural, entre otros.

Sobran ejemplos indicativos del ahora pasado pico de la campaña de Lacalle. Tiene razón Chasquetti, la campaña cambió. Cambió porque se desfiguró la idea de campaña opositora en su propia autocensura respecto a lo que piensan, y porque el Frente Amplio despertó a su estructura, sumando a la consigna “Uruguay no se detiene” una estética alegre y un mensaje potente que prioriza el futuro y las propuestas por sobre lo hecho.

 

@elsantisoto

Politólogo

Economista

 

El pibe atrás de Emma Watson en una foto