¿En el fondo hay un descontento con la democracia? Desparejos, interesados y desmotivados

Muchos analistas han trabajado en estos días sobre la hipótesis de que la supuestamente baja participación electoral en las recientes elecciones internas fue una señal de descontento de los ciudadanos con el sistema político y los partidos en general. Discrepo. Creo que los datos así lo muestran y creo que se pueden plantear hipótesis explicativas alternativas.

Si la hipótesis de descontento creciente con la democracia y su funcionamiento fuera cierta deberían cumplirse al menos los siguientes extremos: (i) todos los partidos de forma generalizada deberían tener una participación baja (y cada vez más baja) de su electorado, y (ii) el interés ciudadano por la política debería mostrar una tendencia decreciente en el mediano plazo.

Desparejos

En el primer gráfico que se presenta a continuación se estima de forma gruesa qué proporción de la totalidad del electorado que se manifiesta dispuesto a votar a cada uno de los partidos en octubre efectivamente fue y los votó en la elección interna del día 1° de junio de 2014 (aquí detalles de los cálculos).¿Cómo se lee cada una de las barras de la gráfica? En la primera barra se muestra que un 26% de la totalidad de personas que estarían dispuestas a votar al Frente Amplio según la intención de voto por partidosrelevada por Equipos fue efectivamente a votar el 1° de junio. Por otro lado, en el Partido Nacional lo hizo aproximadamente el 56% de su electorado y en el Partido Colorado cerca del 33% del suyo.

De la lectura del gráfico se puede intuir que no estamos frente a un problema generalizado de la democracia y los partidos, sino de un problema que alcanza a dos de los tres principales partidos políticos (que agrupan cerca del 60% de la intención de voto total).

gente en la interna

Interesados

En segundo lugar, en el gráfico inferior se muestra la evolución del interés en la política de los uruguayos en perspectiva de mediano plazo y se puede apreciar que no muestra una tendencia particularmente decreciente ni para la población en general ni para los jóvenes (no se cuentan con datos disponibles para jóvenes a partir de 2011).

Como punto de comparación con nuestras internas pueden utilizarse las elecciones primarias abiertas realizadas en Chile en 2013 que contaron con una participación cercana al 22% del electorado o las recientes elecciones europeas con una participación cercana al 43% frente a aproximadamente 40% en las elecciones internas de partidos en Uruguay. Como figura en el informe 2013 de Latinobarómetro, Uruguay sigue estando en los primeros lugares de América Latina en cuanto al interés en la política.

Desmotivados

La disminución en la cantidad de votantes en la elección interna de 2014 respecto a 2009, que fue de aproximadamente 15%, parece explicarse fundamentalmente por la caída en la votación de los frenteamplistas y colorados que no lograron transmitir a sus votantes la motivación suficiente para que vayan a votar (ver igual gráfico para elecciones de 2009).

Una hipótesis razonable podría ser que los partidos con internas no competitivas o no suficientemente motivantes no logran atraer a sus votantes a las urnas más allá del interés extraordinario en la política de los ciudadanos uruguayos en el contexto regional y global. De todas formas, en el electorado frenteamplista se observa un interés menor en la participación en este tipo de instancias incluso en escenarios competitivos como el de 2009, lo cual resulta paradójico dado que según datos de Latinobarómetro los frenteamplistas manifiestan en general un interés mayor en la política (45% de los frenteamplistas frente a 29% de los blancos y colorados en 2013).

La contracara de esta hipótesis es que las campañas mediáticas más potentes articuladas territorialmente despertaron el entusiasmo de los votantes que sí marcaron las internas de los partidos: tanto en el caso de Lacalle Pou como Sendic y en menor medida Constanza sobre todo en Montevideo.

Se pueden sugerir muchas modificaciones al actual sistema electoral uruguayo, pero lo que es seguro es que las elecciones internas no funcionan… para los partidos que no plantean los incentivos adecuados.