¿Qué nos queda a los jóvenes?

Reflexiones sobre la nueva Ley de Empleo Juvenil.

Había una vez un país rosado…

Pasados los años noventa y agotado el modelo neoliberal, hacia el año 2002 la tasa específica de desempleo se ubicaba en torno al 40% entre los jóvenes entre 18 y 24 años*. Pero este punto alto durante la crisis fue solamente la punta de lanza de una situación económica de franco retroceso para el conjunto de los trabajadores que, entre otras cosas, se manifestaba en más de una década de aumentos tendenciales en el desempleo juvenil.

Conscientes de esta situación, en el año 1997 los partidos tradicionales aprobaron la Ley N° 16.873 que tenía como objetivo formal fomentar el empleo de jóvenes en su primera experiencia laboral mediante exoneración de aportes patronales y algunas modalidades contractuales específicas. La normativa planteada, enmarcada en las “reformas estructurales” de los años noventa, fue ampliamente criticada por afectar los derechos laborales de los trabajadores jóvenes. Además, incluso dentro de su paradigma, la ley fue muy ineficaz en el cumplimiento de sus objetivos debido a la mala administración burocrática por parte de los gobiernos de la época. La mayor parte de dicha normativa quedó en desuso en el marco de la Reforma Tributaria, tras la aprobación de la Ley Nº18.083 que derogó los incentivos antes mencionados en diciembre de 2006.

Y colorín colorado, ese cuento se ha acabado…

El daño provocado por la implantación del modelo económico de la derecha tuvo como resultado que las políticas distributivas aplicadas por el Frente Amplio tardaran casi una década en devolver las tasas específicas de desempleo a sus niveles de comienzos de la década de los noventa. Pero todavía queda mucho por hacer y la brecha entre el desempleo juvenil y el desempleo general todavía representa un gran desafío a nivel país, existiendo aproximadamente tres desempleados menores de 25 años por cada desempleado mayor de esa edad. Esta situación es todavía más grave al considerar la dimensión de género**.

En el proyecto de Ley de Empleo Juvenil recientemente aprobado se definen las bases para la promoción del trabajo decente juvenil y se establece la coordinación de los diversos organismos públicos existentes. Las modalidades de contratación que supone para el sector privado son: primera experiencia laboral (15 a 24 años), prácticas para egresados (hasta 29 años) y trabajo protegido (jóvenes hasta 29 años provenientes de hogares en situación de vulnerabilidad socioeconómica). Para que se garanticen los derechos de los jóvenes, las empresas contratantes podrán acceder a: subsidios diferenciados e incrementales en caso de que empleen jóvenes, jóvenes en situación de vulnerabilidad socioeconómica y madres jóvenes; canales de visibilidad pública, y servicios de intermediación laboral ofrecidos por el Estado. En el ámbito público, se establecen las condiciones de los contratos de Primera Experiencia Laboral, estableciéndose acciones afirmativas para grupos específicos como mujeres jóvenes, afrodescendientes, con discapacidad y trans.

Además, en el proyecto se instituyen medidas de compatibilidad de las actividades laborales y de estudio mediante subsidios a empleadores que acuerden una reducción horaria de jóvenes entre 16 y 24 años que se encuentren estudiando, subsidios a los empleadores que otorguen días de licencia por estudio adicionales a los establecidos obligatoriamente y se establecen restricciones para que las empresas puedan contratar con horarios rotativos a jóvenes estudiantes. Por último, el proyecto de Ley también define a los emprendimientos juveniles y encomienda a los organismos públicos a llevar adelante programas específicos de acceso al crédito y de asistencia técnica.

¿Cómo sigue esta historia?

Tras la aprobación parlamentaria en el mes de setiembre, el Poder Ejecutivo se encuentra trabajando intensamente en la reglamentación de la Ley de Empleo Juvenil de modo de poner en funcionamiento todos los mecanismos establecidos en dicha normativa. Los detalles para participar de las modalidades contractuales, tanto para empresas como para jóvenes, serán publicados en estos meses en las páginas web del INJU (www.inju.gub.uy) y del Ministerio de Trabajo y Seguridad Social (www.mtss.gub.uy).

*Brunini et al (2011). Diagnóstico sobre el empleo juvenil. Empleo y educación pilares para la construcción de la trayectoria laboral de los jóvenes. MTSS: Montevideo.
**Castillo et al (2013). Juventud y mercado de trabajo en Uruguay. INJU: Montevideo.