Homenaje a Allende 11 de setiembre 2016

Estimados vecinos, amigos, militantes de organizaciones sociales, compañeros y compañeras y amigos:

En primer lugar quisiera agradecer a la organización del evento por invitarme a compartir estas palabras en este evento de tanta trascendencia y tan sentido para la izquierda, para los socialistas y para todos los ciudadanos y ciudadanas en el mundo entero. En este día uno se siente como una pieza más de un puzzle inmenso que –sumando piezas similares a lo largo y ancho de América Latina y de todo el mundo– proyectan la imagen de Allende a la humanidad y nos convocan a rememorar y reflexionar. Es un inmenso honor y una gran responsabilidad poder dirigirles aquí estas palabras, honor al que intentaré estar medianamente a la altura.

El 11 de setiembre es un grito de dolor que nos llama a reflexionar sobre el presente. Allende llevó hasta las últimas consecuencias la premisa de que socialismo y democracia deben ser las dos caras de la misma moneda. Como siempre nos instó a pensar en nuestro país el compañero Emilio Frugoni, el socialismo debe concebirse como un proceso democratización, que se afianza en lo político para avanzar en la democratización del mercado y la sociedad. La experiencia de gobierno arrebatada a la Unidad Popular fue una puñalada que tomó por asalto los sueños democráticos de un pueblo, de un Presidente que siempre respetó hasta las últimas consecuencias la Constitución y las leyes.

allende-con-daisy-y-tavo

Homenaje con el Srio General de la JSU Gustavo Beloqui y la Senadora Daisy Tourné

Vivimos momentos difíciles para las democracias en la región. Resulta inevitable no traer el pasado al presente para hacerlo dialogar en este sentido. Y aquí, entre amigos y compañeros, no me sentiría sincero sólo desde la posición de decirles que la derecha, afianzada a sus privilegios y resortes de poder –que los tiene– está avanzando por todos los medios en la región y el mundo ­–cosa que está haciendo­­– pero sino también señalar en estos procesos nuestros propios defectos y problemas. Desde la izquierda, la democracia debe ser fortalecida por prácticas que resalten el verdadero carácter finalista de la misma, avanzando en derechos y evitando la burocratización y la mimetización con los vicios de las viejas estructuras de dominio y control político de las sociedades tradicionales. Afianzarnos en nuestros valores de transparencia, solidaridad y respeto a las leyes serán las únicas garantías para poder seguir avanzando en derechos.

En esto también Allende nos brinda una lección. La construcción de un nuevo sentido común, una contrahegemonía a los valores de mercado, resulta una pieza clave para garantizar el avance de las transformaciones progresistas, para lo cual se requiere no sólo de una alianza amplia de sectores populares e intelectuales sino también de la vigilancia de estos nuevos valores por parte de los mismos.

homenaje-allende

Acto homenaje a Allende, 11 de setiembre de 2016

En segundo lugar, quiero aprovechar mi condición de joven (ya que me encuentro próximo a la jubilación al cumplir 30 en octubre) para hacer algunas reflexiones respecto al significado de esta fecha para nosotros. Cuando en ese último mensaje al pueblo de Chile, Allende se dirigía directamente a los jóvenes de Chile, les decía “Me dirijo a la juventud, a aquellos que cantaron y entregaron su alegría y su espíritu de lucha”. A aquellos jóvenes a los que había introducido la diferenciación entre jóvenes viejos y viejos jóvenes. Los primeros, jóvenes que simplemente transitaban las instituciones educativas en busca de un beneficio personal. Y los segundos entre los cuales se colocaba a sí mismo y de los cuales veo muchos entre el público.

Este mensaje resulta de una trascendencia especial. Porque es un mensaje que depositó en una generación, que joven en ese momento, tuvo que vivir la larga noche de las dictaduras latinoamericanas. Pero es un mensaje también intemporal, que recobra su significado para los jóvenes de cada tiempo. Para nuestra generación, el mensaje de Allende a los jóvenes representa una voz de entereza moral, de esperanza y de lucha.

Por último, quisiera hace una reflexión final que es un agradecimiento. Gracias Allende por tu entrega, tu compromiso y tu ejemplo hasta el final. Tus banderas no quedaron tiradas en la historia, sino que fuera recogidas por los miles y miles de jóvenes, que a lo largo y ancho del mundo hoy reivindican tu figura.

Hoy te entregamos una flor para seguir soñando en un mundo donde “la capacidad creadora de cada hombre y de cada mujer encuentre cómo florecer, no en contra de los demás, sino a favor de una vida mejor para todos.”

 

Santiago Soto

Anexo nota “Efecto neutro. UTE Premia, la Inflación y los salarios” (Por Fernando Esponda)

El presente artículo complementa el artículo publicado en Brecha el 22 de enero de 2016, que intenta clarificar el efecto de UTE Premia sobre la inflación, planteando que sólo tiene efecto en el primer y último año de aplicación del programa, y no en los años intermedios. Sin embargo, podría de todas formas plantearse las virtudes que implicaría en los ingresos de los trabajadores la eliminación de “UTE premia”, o el corrimiento del programa para otro mes del año, como se intenta explicar a continuación.[1]

Vayamos por partes. Supongamos una economía con una inflación de 10% anual, y con ajustes salariales iguales a la inflación (no hay aumentos salariales reales). En esa economía, los índices de inflación y de salario se mueven así:

precios y salarios en escenario base.png

Si en esa economía se incorpora “UTE Premia” en el año 2012, entonces las series tienen esta forma:

precios y salarios con UTE premia.jpg

Allí se ven pequeños “valles” en el IPC, que son producidos por “UTE Premia” (si uno visualiza el IPC de la economía uruguaya, encuentra los mismos valles). La comparación entre la inflación anual en ambas situaciones es la siguiente:

INFLACIÓN ANUAL
AÑO SIN UTE PREMIA CON UTE PREMIA
2011 10% 10%
2012 10% 8%
2013 10% 10%
2014 10% 10%
2015 10% 10%
2016 10% 10%
2017 10% 10%
2018 10% 10%

 

La inflación anual es afectada solamente el año de inicio del programa, en este caso 2012.

Si se retirara el programa por ejemplo en 2016, desaparecen los “valles” del IPC, y el gráfico sería el siguiente:

precios y salarios con UTE premia 2012-2015.jpg

Siendo la inflación de cada año la siguiente:

INFLACIÓN ANUAL
AÑO SIN UTE PREMIA CON UTE PREMIA
2011 10% 10%
2012 10% 8%
2013 10% 10%
2014 10% 10%
2015 10% 10%
2016 10% 12%
2017 10% 10%
2018 10% 10%

La inflación de los años intermedios no es afectada, sólo la del año inicial (2012) y la del año final (2016).

Un análisis más detallado permite visualizar algunas cosas interesantes. Para esto debemos ver el gráfico de salario real en los dos escenarios:

salario real con UTE premia.jpg

El salario real del escenario base se muestra en verde. Allí se ve cómo cada vez que hay ajuste salarial los salarios vuelven a 100, y luego la inflación va deteriorando al salario mes a mes durante el año, hasta que vuelve a recuperarse en enero.

En rojo se muestra el salario real en el escenario de “UTE Premia”. Podría decirse que la “pérdida” de salario real de los trabajadores a lo largo del tiempo por la aplicación del programa “UTE Premia” equivale al área entre las dos curvas.

Desde esta óptica, la eliminación del programa “UTE Premia” eliminaría esta área de pérdida para los trabajadores, como muestra el siguiente gráfico, en donde “UTE Premia” comienza en el 2012 y termina en el 2016:

salario real con UTE premia 2012-2015.jpg

La curva roja es empujada nuevamente hacia arriba al finalizar “UTE Premia”, y ya no aparece más el área del gráfico anterior. El área entre las dos curvas, que muestra la diferencia de la evolución del salario real entre un escenario base y un escenario con “UTE Premia”, sería la pérdida del trabajador por acción del programa.

Sin embargo, esto no es una particularidad del programa “UTE Premia”, y entiendo que no tiene que ver con su impacto en la inflación anual, sino que se relaciona más bien con el orden temporal de ajuste entre salarios y precios. Para ver esto analicemos un ejercicio adicional que produce un resultado similar: una economía que tiene una “inflación base” de 10%, a la que se le adiciona un aumento de tarifas de 3% adicional en enero de cada año. El gráfico de IPC y salario sería este:

Precios y salarios en escenario Tarifas (base).jpg

Ahora supongamos que el ajuste de tarifas se corre un mes para atrás, de enero a diciembre. El gráfico sufre un cambio apenas perceptible:

Precios y salarios con corrimiento de tarifas.jpg

La inflación anual en este caso sufre un cambio el año que se corren el ajuste de tarifas:

 

INFLACIÓN ANUAL
AÑO AJUSTE TARIFARIO EN ENERO AJUSTE TARIFARIO EN ENERO HASTA 2016, Y EN DICIEMBRE A PARTIR DE 2017
2011 13% 13%
2012 13% 13%
2013 13% 13%
2014 13% 13%
2015 13% 13%
2016 13% 17%
2017 13% 13%
2018 13% 13%

 

Esto implicaría un aumento en la inflación de dicho año, que estaría asociado a un aumento mayor del salario nominal en el año siguiente. Dicho movimiento puede verse en el gráfico de salario real:

slario real con corrimiento de tarifas.jpg

El ajuste de salario de esta economía en 2017 ahora “toma en cuenta” de antemano el efecto de las tarifas, provocando un aumento mayor de salario nominal. Esto corre la curva roja hacia arriba, el mismo fenómeno que provocaría la desaparición de UTE Premia. El proceso que genera este aumento es el cambio en el orden temporal de ajuste entre precios y salarios.

Finalmente, un efecto similar provocaría la imposición de un hipotético y paradójico programa “UTE Castiga”, un programa que imponga un sobreprecio en diciembre sobre la mayoría de los clientes. Esto generaría picos en el IPC de diciembre, haciendo cerrar la inflación un poco más arriba el primer año de aplicación de la política, lo que implicaría aumentos salariales un poco más altos. Los gráficos asociados a esta política serían los siguientes:

Precios y salarios con UTE castiga.jpg

Salario real con UTE castiga.jpg

De esta forma, el programa “UTE Castiga” actuaría sobre la inflación en un año sólo, pero su mantenimiento en el tiempo “prolongaría” dicha ganancia salarial.

Si el programa “UTE castiga” continúa y se profundiza año a año (el primer año $300, luego $500, luego $1000…), se podría incluso lograr un aumento sistemático del salario real:

Salario real con UTE castiga incremental.jpg

De esta forma, el maravilloso y osado programa “UTE Castiga” permitiría cumplir el doble objetivo de mejorar las cuentas públicas y aumentar el salario de la clase trabajadora, importantísimos en esta coyuntura de mayor déficit fiscal y menor crecimiento salarial.

[1] Agradezco a Adriana Vierci, Hugo Dufrechou, Bruno Giometti y Pablo Messina por ayudarme a pensar estos aspectos.

Toda la vida en democracia: a 30 años +juventudes +democracia

“Compatriotas, proclamemos bien alto y todos juntos, para que nuestro grito rasgue el firmamento y resuene de un confín a otro del terruño, de modo que ningún sordo de esos que no quiere oír diga que no lo escuchó: ¡Viva la patria! ¡Viva la libertad! ¡Viva la república! ¡Viva la democracia!” Acto del Obelisco, 27 de noviembre de 1983

Este año coinciden conmemoraciones varias en relación al retorno a la vida democrática de nuestro país. Si bien en general estas fechas sirven para evocar y rememorar la gesta heroica que significó la derrota de la dictadura (y sus enormes costos), también deben servir como motivo para proyectar nuestros valores democráticos y ponerlos en juego en la sociedad en la que vivimos.

A 30 años de la restauración del funcionamiento democrático, todos los jóvenes de la actualidad nacimos, crecimos y nos desarrollamos en el marco de las instituciones democráticas. Con las virtudes y defectos de estos años de democracia, pero bajo el mandato general de la constitución y las leyes con elecciones libres y abiertas.

Aprovechando como excusa esta coincidencia temporal y numérica, desde el Instituto Nacional de la Juventud (INJU-MIDES) en conjunto con el Parlamento Nacional (Presidencia de Cámara de Representantes y Senado) impulsamos un proyecto que denominamos “Más juventudes, más democracia“. El proyecto se planteó trabajar con los jóvenes y desarrollar actividades a lo largo y ancho del país en torno a las ideas y valores de la democracia. Fue un proceso intenso que movilizó a miles de jóvenes de todo el país en al menos dos instancias en cada departamento que concluyeron con “ferias de la democracia” locales donde los jóvenes expusieron su trabajo y reflexión en torno a la temática.

Si bien el proyecto fue muy apretado en lo operativo, mostró la potencialidad y necesidad de trabajar específicamente con el concepto democracia (y sus implicancias prácticas) y las dificultades y lejanía que sienten todavía muchos jóvenes en relación a la temática. De la conversación de cierre con más de 100 delegados de todos los departamentos del país y del exterior (Departamento 20) frente a los delegados del Poder Ejecutivo y Legislativo, surgen al menos las siguiente tres tensiones identificadas por los jóvenes respecto a la democracia: (i) cómo vincular los mecanismos de democracia electoral y movilización política de los partidos con otras expresiones de participación juvenil, (ii) cuál es la relación entre la vida democrática y sus instituciones y las oportunidades que tienen los jóvenes en diferentes contextos geográficos y (iii) cómo puede convivir la democracia política con la desigualdad de resultados de los ciudadanos. Creo que las tres preguntas colocan adecuadamente los desafíos que tenemos por delante como país.

20151129_215220

Los jóvenes delegados se dirigen a los representantes del Poder Ejecutivo y Poder Legislativo

 

 

En este cierre de actividades que coincide con el simbólico “No a la dictadura” en el plebiscito de 1980, debemos reflexionar sobre la mística de la democracia más allá de la ausencia de dictadura y los caminos que todavía quedan por recorrer para seguir garantizando derechos.

Falta mucho pero falta menos

Prólogo del libro: “NOALABAJA. Un triunfo de la juventud uruguaya”

Recuerdo la primera vez que vi escrito sobre un muro de Montevideo la frase “Ser joven no es delito”. Todavía no era ni joven, pero la frase ya lucía desgastada en la pared del barrio. Es una afirmación que llega como un golpe en la cara: ¿por qué los jóvenes de un país sienten la necesidad de escribir algo así en un muro? ¿Sucedería en todos los países?

Pero este prólogo no trata de mis impresiones de una frase, sino sobre una batalla particular por los derechos de los y las jóvenes que marcó a una generación política entera. Uruguay es un país pequeño en población, de algo más de tres millones de habitantes que viven al sur del Sur. En el Uruguay contemporáneo somos aproximadamente 780 mil jóvenes de entre 14 y 29 años de edad, casi un 24% del total de la población del país. A diferencia de otros países de la región, el momento de “transición demográfica” donde la población joven es relativamente abundante y puede hablarse de la existencia de un “bono demográfico” ya es cosa del pasado.

Sin embargo, en ese mismo país envejecido, cuando todas las encuestas de opinión pública marcaban una opinión ampliamente favorable y transversal del electorado de todos los partidos políticos a favor de una propuesta de reforma constitucional para bajar la edad de imputabilidad penal a los 16 años, un puñado de jóvenes emprendieron un camino de resistencia que los llevó a derrotar dicha propuesta en las urnas en octubre de 2014.

Sin lugar a dudas uno de los factores fundamentales de dicha derrota fue la formación de la “Comisión Nacional No a la Baja”, que generó una campaña fresca, profesional, de fuertes contenidos y con una capacidad de tracción sobre el conjunto del Uruguay organizado como pocas veces se ha visto. Ninguna organización social que se haya tomado en serio la discusión de la temática se pronunció a favor de la reforma constitucional: juventudes de todos los partidos políticos, organizaciones de la sociedad civil, gremios estudiantiles, sindicatos, movimientos religiosos, asociaciones profesionales, entre muchos otros.

Volvamos a la frase del muro del barrio. De joven me encontré dos veces más con esas palabras tan simbólicas: la primera, cuando escuché la “marchita” de la organización política en la cual empecé a militar; y la otra, trabajando para el Instituto Nacional de la Juventud (INJU). Pero, ¿qué tiene que ver un instituto de la juventud con esto?

Como se plantea desde el INJU, los jóvenes históricamente han sido puestos “en el banquillo de los acusados”. Por sus ideas, por sus modas, por sus prácticas sexuales, por su relación con el uso de sustancias psicoactivas, por cuestiones vinculadas al delito, entre otras. Una institucionalidad en juventud en un país envejecido debe ser capaz de poner arriba de la mesa estas cuestiones de modo de batallar culturalmente por posicionar a los jóvenes como lo que son, sujetos de derechos, actores centrales en un proyecto político de desarrollo.

Acabamos de salir de una intensa batalla por quitar a los jóvenes del lugar del peligro y la criminalidad. Los organismos especializados en juventud no pueden nunca, bajo ninguna circunstancia, mirar hacia el costado en la promoción y defensa de los derechos humanos en toda su extensión. Si bien existe una amplia gama de actividades donde los jóvenes construyen y promueven ciudadanía, por ejemplo desde lo cultural, persisten aún ámbitos donde se dificulta su participación como actores protagónicos en los procesos de toma de decisiones de políticas.

Uruguay cuenta en la actualidad con un Plan de Acción de Juventudes 2015-2025 que tiene como objetivo oficiar de repertorio de políticas públicas destinadas a los jóvenes, construido participativamente desde una perspectiva de derechos. En este marco, se está trabajando para lograr una inclusión de los y las jóvenes, a través de la construcción y articulación de políticas públicas de calidad que se combinen con espacios de participación reales. Ahí se encuentra parte importante de los desafíos del Uruguay que viene.

A los y las adolescentes y jóvenes que dedicaron todo lo que tenían a su disposición y más para defender sus derechos, pueblo a pueblo, barrio a barrio y familia a familia, y lograron convencer a un país hasta hacerlo cambiar de opinión, nuestro más profundo reconocimiento. Falta mucho, pero falta menos.

21/10/2015: Sin patinetas voladoras pero con jóvenes que andan volando

Una escuelita de Rugby para mujeres en Pajas Blancas, una mesa de jóvenes que promueve derechos en Cardona, bicicletas solidarias en Paysandú, jóvenes que cultivan la memoria colectiva en derechos humanos en todo el país, una radio joven en Florida, un proyecto de registro de historia de “jóvenes que luchan”, proyectos de jóvenes de Jóvenes en Red, y un largo etcétera son algunos ejemplos de las decenas de proyectos de jóvenes financiados en 2015 por el Fondo de Iniciativas Juveniles en todo el país por INJU por un total de tres millones de pesos uruguayos.

IMG-20151021-WA0009

Representantes de grupos ganadores del Fondo de Iniciativas Juveniles 2015

Desde INJU, como parte del Ministerio de Desarrollo Social nos hemos trazado tres líneas estratégicas para el quinquenio: (i) contribuir al cambio cultural posicionando positivamente a los jóvenes en una sociedad envejecida, (ii) articular las políticas de juventud para mejorar la llegada de las políticas del Estado a los jóvenes, y (iii) contribuir a la inclusión social de adolescentes y jóvenes.

En este marco, dentro de la primera línea estratégica, se realizó hoy la primera jornada de trabajo con los grupos de jóvenes ganadores del Fondo de Iniciativas Juveniles 2015. Los objetivos de Fondo son: (i) fortalecer e impulsar la capacidad y tejido asociativo de las organizaciones, grupos y colectivos juveniles, como estrategia para facilitar su incidencia pública y política en la agenda del país; (ii) fomentar las expresiones juveniles en su mayor diversidad, estimulando propuestas inclusivas en su conformación grupal y en las acciones a desarrollar; y (iii) generar una experiencia de articulación entre grupalidades juveniles.

Dinámica de integración en INJU

Dinámica de integración en Casa INJU

En la película Volver al Futuro (Back to the Future) el famoso Marty McFly llegaba de la mano de la máquina del “Doc” al día 21 de octubre del año 2015. Los productores de la película imaginaron muchas cosas para ese día, entre las que ubicaron una patineta voladora. Si bien esa patineta hoy no existe, sin dudas podemos confirmar que en Uruguay, aunque aparezcan poco en los grandes medios, existen muchos jóvenes que andan volando.

“Está sobre representado el peso que tienen las malas noticias vinculadas a los jóvenes” Nota TNU

Visibilización de derechos de los jóvenes, fracaso de políticas de aumento de penas en Uruguay, Yo estudio y Trabajo, y alguna cosa más…

¿Qué hacemos desde INJU y cómo sumarte? Cortito y al grano

Antes y ahora

Tradicionalmente, el Instituto Nacional de Juventud (INJU) estuvo asociado a una fuerte fragilidad institucional, con un largo itinerario entre varios ministerios y con dos pilares básicos de contacto con los jóvenes: la Tarjeta Joven y la Casa INJU en Montevideo. Durante los gobiernos del Frente Amplio, se avanzó en: (i) la construcción de un nuevo modelo de políticas de juventud basado en la coordinación interinstitucional y la generación de información y conocimiento, (ii) la lucha cultural por reposicionar el lugar simbólico de los jóvenes en la sociedad uruguaya y (iii) un amplio diálogo y consulta territorial con las organizaciones sociales y políticas de carácter nacional.

Construir un modelo de políticas públicas de izquierda hacia la juventud sustentado en la coordinación interinstitucional, el posicionamiento de los jóvenes como protagonistas y la cercanía territorial no resulta un objetivo sencillo. En el marco de dichos objetivos se elaboró el primer Plan Nacional de Juventudes 2011-2015 de carácter quinquenal que resulta el primer esfuerzo sistemático por ordenar y priorizar políticas de cara a las juventudes en Uruguay. A su vez, en el primer semestre de 2014 se presentó un Plan de Acción de Juventudes 2015-2025 basado en un amplio proceso participativo y que tiene como objetivo oficiar de repertorio de políticas públicas destinadas a los jóvenes que puedan ser plasmadas en futuros planes quinquenales de juventud.

Somos lo que hacemos

El INJU tiene 3 objetivos con sus correspondientes instrumentos concretos:

1. Contribuir al cambio cultural posicionando positivamente a los jóvenes en una sociedad envejecida. En esta línea desarrollamos acciones de participación y promoción de los y las jóvenes: financiamos proyectos de jóvenes a través de los Fondos de Iniciativas juveniles, promovemos el debate de la estigmatización juvenil a través de la carrera “5K Ser joven no es delito”, apoyamos a jóvenes artistas a través del Encuentro de Arte y Juventud, desarrollamos prácticas solidarias y apoyamos el voluntariado juvenil, generamos información y conocimiento sobre la realidad de los y las jóvenes, sensibilizamos y actuamos sobre juventud y discapacidad, promovemos el arte y la cultura juvenil a través de Casa INJU, impulsamos a los grupos de jóvenes del interior a través de INJU/IMPULSA, financiamos grupos de jóvenes en el medio rural, entre otras cosas.

 

2. Articular las políticas de juventud para mejorar la llegada de las políticas del Estado a los jóvenes. Es nuestro corazón menos visible pero más estratégico. No tendría sentido, por ejemplo, que el INJU desarrollara sus policlínicas y centros educativos, hay otras instituciones del Estado encargadas de esas materias. Sin embargo, un instituto de juventud debe trabajar en generar un nuevo Estado para los y las jóvenes y lo hace a través del Plan Nacional de Juventudes que elabora en el marco del Consejo Nacional de Políticas Sociales donde están presentes las instituciones del estado que brindan protección y bienestar social (Educación, Trabajo, etc.). Ejemplos de esta línea puede ser desde el apoyo al Fondo de Solidaridad para que cambie su mecanismo de selección de becarios como hicimos en 2013, la Ley de Empleo Juvenil o la creación de un programa con la educación que incluya el protagonismo juvenil como Compromiso Educativo.

 

3. Combatir la exclusión social de adolescentes y jóvenes. En particular ejecutamos el programa Jóvenes en Red para jóvenes que están lejos del estudio y el mercado laboral y se encuentran en situación de vulneración de derechos. El programa funciona en la zona metropolitana y en el Norte del país. Los educadores trabajan grupal e individualmente con los jóvenes sobre un proyecto individual de inclusión social a través de la educación o el trabajo, restituyendo también el derecho a la circulación por los espacios sociales y culturales de la ciudad. También ejecutamos un programa de apoyo a los jóvenes luego de que egresan de SIRPA, brindando acompañamiento y financiamiento de un proyecto individual de egreso de la situación de privación de libertad.

 

¿Cómo me sumo?

Sumate como voluntario aquí.

Inscribite a la 5K Ser joven no es delito y encendé tus derechos aquí.
Proponé como será #MiNuevaTarjetaJoven aquí.
Conocé dónde y cómo trabaja el programa Jóvenes en Red de INJU para incluir a los y las jóvenes aquí.
Vichá qué proyectos financiamos con el Fondo de Iniciativas pasado en tu departamento aquí y en el fondo Somo de Acá para apoyar jóvenes del medio rural aquí.
Sumate a los talleres de Juventudes y Discapacidad aquí.
Inscribite a nuestros talleres de Casa INJU si vivís en la zona metropolitana aquí.
Sumate a las propuestas de INJU/IMPULSA Canelones aquí.
Sumate a las propuestas de INJU/IMPULSA Colonia aquí
Sumate a las propuestas de INJU/IMPULSA Soriano aquí.
Sumate a las propuestas de INJU/IMPULSA Artigas aquí.
Sumate a las propuestas de INJU/IMPULSA Rivera aquí.
Sumate a las propuestas de INJU/IMPULSA Tacuarembó aquí.
Sumate a las propuestas de INJU/IMPULSA Río Negro aquí.
Sumate a las propuestas de INJU/IMPULSA Florida aquí.
Sumate a las propuestas de INJU/IMPULSA Flores aquí.
Sumate a las propuestas de INJU/IMPULSA Rocha aquí.
Sumate a las propuestas de INJU/IMPULSA Salto aquí.
Sumate a las propuestas de INJU/IMPULSA Paysandú aquí.
Sumate a las propuestas de INJU/IMPULSA Young aquí.
Sumate a las propuestas de INJU/IMPULSA Maldonado aquí.
Participá de la Expo Educa de tu región o departamento aquí.
Enterate dónde hay Referentes Pares de Compromiso Educativo aquí.
Consultá todo lo que quieras saber sobre la situación de los jóvenes en el informe de la tercera Encuesta Nacional de Adolescencia y Juventud aquí.
Enterate de todas nuestras novedades en Facebook y Twitter de INJU, así como en la web.

La interna del PS: Contamíname mézclate conmigo (Cap 3)

Esta columna es la tercera de una saga dedicada a la interna del Partido Socialistas (PS) en el marco de la discusión de reforma de estatutos y sistema electoral que está procesando en la actualidad. En la primera, Pa’ entrar en calor, describimos el sistema actual y vimos que reposa en supuestos y mecanismos razonables. Sin embargo, en la segunda, Houston we have a problem, vimos que el sistema electoral genera algunos incentivos que en el marco de la polarización política actual, refuerzan la fractura y la lógica bipolar al producir resultados del tipo “el ganador se lleva todo”. En esta tercera columna se problematizarán virtudes y defectos de algunas propuestas alternativas de reforma.

Dados los problemas de subrepresentación extrema de las minorías en el sistema electoral actual, la mayor parte del PS ha avanzado sobre la idea de la necesidad de consolidar un sistema electoral que incorpore la representación proporcional como parte del mecanismo de asignación cargos. Si el sistema vigente, en la cultura política actual del PS, terminó convergiendo hacia un sistema en el cual cada militante vota disciplinadamente una “plancha”, que no es muy distinta de una lista, ¿por qué no transparentar este sistema e ir a uno de listas cerradas con representación proporcional? En este nuevo sistema cada lista, que antes era “plancha”, obtendrá su correspondiente representación en la conducción partidaria y en el armado de listas de diputados y senadores. Pero como todo en la vida, esto no es tan lineal.

¿Cómo funciona la representación proporcional? (Si te embola podés pasar sin mayores problemas a la próxima sección)

Existen muchas formas de estructurar votaciones bajo la premisa de la representación proporcional. En Uruguay existe una amplia tradición ligada a la utilización de listas cerradas (“hojas de votación”) y reparto de cargos a través del mecanismo conocido como D’Hondt.

Existen muchas formas de calcular mediante reglas de representación cómo pasar desde los votos que realizan los individuos a la asignación de cargos. Si la asamblea de militantes tuviera exactamente la misma cantidad de votos que la dirección que elige, el tema sería muy sencillo, aunque un poco ridículo: a cada militante le corresponde un dirigente por su voto emitido. Sin embargo, este no es el caso habitual, sino que existen muchos más electores que cargos (por esa razón se necesitan representantes) por lo que debe generarse un mecanismo para “pasar” la proporcionalidad desde un número grande de votantes a un número finito de cargos (¿cuántos delegados le corresponden a la lista que obtuvo 5,3% de los votos?). Esta es la idea de los sistemas de asignación tales como el D’Hondt.

En la columna Falta y restos: ¿cómo funciona el sistema electoral el domingo?, hicimos una detallada explicación del sistema de asignación de bancas utilizado a nivel nacional a través del sistema D’Hondt. ¿Cómo funcionaría si se aplica esto tal cual al PS y sus instancias electorales?

Operativamente, la idea es la siguiente. La primera banca le corresponde obviamente al partido que obtuvo mayor número de votos. Sin embargo, la segunda banca, le corresponde a quien tuvo mayor número de votos… pero por esa segunda banca. O sea, el partido que ya ganó una banca, no “juega” con todos sus votos, sino que juega con la mitad. La segunda banca la compiten todos los partidos contra los votos del partido que ganó la primera banca, divididos entre dos. La tercera banca es un poco más compleja de entender, pero la idea sigue siendo que la gana el partido que tiene mayor número de votos por esa tercera banca. Si por ejemplo, la segunda banca también la ganó el partido que ganó la primera, para ganar la tercera banca deberá ganarle a los restantes partidos dividiendo su voto entre tres. De ahí surge la idea de los “restos” que le van quedando a cada partido, que no son otra cosa que la cantidad de votos que disponen para pelear por una banca adicional.

Volviendo al ejemplo de la columna anterior, en esta nueva votación se cambió el sistema electoral introduciendo el sistema de listas. En este caso, se crearon dos listas (“Lista 1” y “Lista 2”) con las mismas preferencias de los tres votantes hacia quienes habían votado en la elección anterior. En este caso, la “Lista 1” obtuvo 2 votos y la “Lista 2” únicamente 1 voto. Con representación proporcional con sistema D’Hondt, el primer cargo corresponde a la lista más votada. Pero el segundo le corresponde a la lista más votado para ese segundo cargo, por lo que el total de votos de la lista que ya obtuvo el primer cargo únicamente compite con un “resto” de 1 (2/2=1). Mientras que la Lista 2 compite con el total de sus votos porque no obtuvo todavía ningún cargo. En este caso particular, el puesto 2 y 3 de la dirección le corresponde indistintamente a cualquiera de las dos listas.  Esto puede verse en la columna “Resultados” abajo a la derecha.

Cuando coordinaron votantes por plancha y cuando se incorporó representación proporcional

Cuando coordinaron votantes por plancha y cuando se incorporó representación proporcional

¿Qué cambios genera la introducción de listas y representación proporcional?

Lo descrito anteriormente es solamente una parte del debate, la operativa de cómo funciona. Si te embolaste con las cuentas y la matemática, existen al menos dos cuestiones interesantes para resaltar de la introducción de la representación proporcional y las listas: (i) asigna un ordenamiento a los candidatos que obtienen las bancas (ya está incluida la cuestión de quién queda primero, segundo, tercero, etc.) y esto “mezclando” de acuerdo a la cantidad de votos de cada lista, y (ii) intenta reflejar en la asignación final la proporcionalidad (que es la diversidad) presente en los votantes.

En la situación que presentamos anteriormente, los votantes pasaron de marcar sus preferencias en planchas a integrar dos listas y como consecuencia de este movimiento, la fracción mayoritaria pasó de quedarse con todos los cargos de dirección a compartir la dirección con la lista minoritaria. Sin embargo, este resultado no tiene por qué ser de esta forma. Así como mostrábamos que el sistema vigente actualmente genera grandes incentivos a agruparse hasta tener dos macro fracciones donde una termina excluyendo a la otra incluso por pequeños márgenes de votos, en este sistema de representación y listas no existen mayores incentivos a agruparse ya que “lo que tienes, es lo que vales”… al menos en términos de votos y cargos de dirección.

Si las macro fracciones en el sistema anterior incluyen matices suficientemente importantes, al pasar al sistema de listas ya no será necesario convivir en una misma “plancha” para acceder a la dirección. El “riesgo” presente en este razonamiento reposa en que en este sistema de representación proporcional, en una cultura política no polarizada, se puede tender fácilmente al fraccionalismo y fomentar la aparición de demasiadas fracciones. Aunque no resulte intuitivo, un sistema que fomente el fraccionalismo (visto del lado positivo, la diversidad) no necesariamente es una propiedad deseable de los sistemas electorales, ya que pueden corromper la estabilidad del sistema (en este caso la gobernabilidad del PS y su poder de incidencia política).*

Pasando raya, la introducción de la representación proporcional en un sistema antes dominado por una regla de mayoría simple podría fomentar la creación de nuevas fracciones, si la unión interna de las dos macro fracciones no es suficientemente robusta. Esto, aunque parezca contrario a la intuición, no necesariamente es una propiedad deseable dese el punto de vista del deber ser: mayor incentivo a la agrupación de fracciones puede ser una condición de estabilidad (y gobernabilidad) del sistema. En el caso concreto de un partido relativamente pequeño dentro de un gran partido como es el Frente Amplio, la institucionalización de un número grande de tendencias o fracciones podría no ser necesariamente una virtud, ya que podría atentar contra la unidad de acción (aunque obviamente lo contrario tampoco lo garantiza).

¿Sistema híbrido?

El sistema de listas, quita al elector la posibilidad de individualizar sus preferencias ya que debe optar por un “paquete” de personas (lista) in totum. Una opción en discusión en el PS en la actualidad y presente en varios países en las elecciones parlamentarias, tiene que ver con la posibilidad de darle al elector la potestad de incidir sobre votación a personas y no únicamente a grupos de personas (listas). Una opción, puede ser que la dirección se integre por dos formas: (i) una parte por representación proporcional vía listas, y (ii) otra parte por candidatos votados individualmente. Este sistema tiene la fuerte desventaja de que el resultado de qué fracción o fracciones gobiernan es incierto. Se puede obtener la mayoría en el sistema de listas, pero que esa fracción pierda el control frente a pocos individuos que entran por el otro sistema sin saber al final del día a qué matiz ideológico responde la mayoría de la dirección.**

Otra opción utilizada en algunos países para elecciones parlamentarias tiene que ver con la posibilidad de que los electores puedan “romper” el ordenamiento que presentan las direcciones de los partidos (en nuestro caso fracciones). En este caso si bien la asignación de bancas es por representación proporcional de acuerdo a los votos obtenidos por las listas, se le permite a los electores cambiar dentro de una lista el orden fijado por anterioridad por los partidos. Por ejemplo, en Holanda se utiliza un sistema de lista abierta para la elección parlamentaria. En este sistema, los votantes en vez de ensobrar únicamente una hoja de votación impresa por los partidos, pueden seleccionar de la misma con una cruz qué candidatos prefieren. Esta cantidad de votos a la interna de la lista, puede alterar el orden propuesto por las direcciones partidarias para lo cual un candidato individual requiere superar un umbral de 25% de los votos de su partido. Este sistema permite agrupar fracciones, al descomprimir en los ciudadanos problemas internos de las cúpulas partidarias sin alterar el sistema de asignación final vía representación proporcional.

¿Asambleas o elección abierta de ciudadanos desde las bases?

En general no hemos reparado mayormente en quiénes son los electores en cada sistema. Como explicamos en la primera columna, tradicionalmente el PS ha definido electores de sus direcciones y listas a diputados y senadores, a los militantes que cumpliendo ciertos requisitos participan en asambleas (congresos, convenciones) donde allí ejercen el voto. Sin embargo, esto también es un tema de debate actual en el PS, ya que se propone definir como electores al conjunto de los afiliados al partido y no únicamente a los militantes. Esto es un factor democratizante de la vida política del partido, que el PS también impulsó en la interna del FA, y que fomenta direcciones políticas que representen, además de a los militantes, a los ciudadanos dispersos que se sienten identificados con el proyecto socialista. Aunque esto último, obviamente, también es materia opinable.

Un último debate: ¿el cargo de mayor jerarquía debe ser votado directa o indirectamente?

Una última discusión a plantear tiene que ver con la posibilidad de que el cargo de mayor jerarquía del PS sea electo directamente por los votantes o indirectamente por la dirección. En la actualidad la Secretaría General es electa indirectamente por la dirección del partido (Comité Central). Esta configuración garantiza que el/la Secretario/a General tenga a priori legitimidad mayoritaria en la conducción partidaria. Sin embargo, este es también un tema en discusión.

Una opción puede ser que la secretaría general (o como se llame el cargo de mayor jerarquía) sea electo directamente por los afiliados, lo cual podría instrumentarse: (i) en una votación aparte de la dirección donde se pueda escoger una candidatura a secretaría general, o (ii) que la persona que encabece la lista más votada sea automáticamente quien conduzca al partido. Ambas tienen la debilidad de que la persona electa no necesariamente contará con mayoría en la conducción partidaria. Sin embargo, la segunda opción coloca un incentivo a agrupar fracciones para competir en mejores condiciones por la secretaría general. En definitiva, una macro fracción que se divide en dos se aleja de la posibilidad de acceder a la secretaría general del partido. Otra opción arriba de la mesa es generar dos figuras de representación, una electa directamente y otra indirectamente.

Conclusiones (?)

  1. Los problemas que tienen los partidos no se resuelven con sistemas electorales, ya que no existe sistema electoral perfecto y las diferencias y cultura política terminan siendo el factor determinante de la acción colectiva.
  2. Los sistemas electorales generan incentivos a la agrupación/fraccionalización.
  3. En el viejo PS (si alguna vez existió), la prohibición de fracciones y la presencia de independientes garantizaba la pluralidad en la conducción. La transparentación de las “planchas”, en el sistema electoral vigente, reforzó un sistema de dos macro fracciones en el que “el ganador se lleva todo” por más mínima que sea la diferencia de votos entre las dos macro fracciones.
  4. Es imprescindible avanzar hacia un sistema que incluya la representación proporcional para incluir a las minorías y representar correctamente a las mayorías.
  5. La introducción de la representación proporcional puede constituir un “riesgo” al fomentar el fraccionalismo, ya que este puede erosionar la capacidad de acción conjunta de un partido relativamente pequeño.
  6. El sistema de listas quita a los electores poder de decisión sobre individuos particulares ya que agrupa a los candidatos. Existen sistemas que combinan representación proporcional y poder de electores para seleccionar individuos en concreto. Los sistemas no son muy transparentes al ser de compleja explicación en un partido pequeño en un país no federado.
  7. Para que el partido se parezca más a sus bases en sentido amplio, es importante dar mayor poder de decisión a los afiliados mediante la elección directa de sus representantes.
  8. La designación de la figura máxima del partido de forma directa puede ser utilizada como factor aglutinador, ya que obliga a unirse a las fracciones en al menos ese punto. Una posibilidad es que la secretaría general corresponda al candidato de la fracción más votada. Otra, que cada hoja de votación necesariamente esté identificada con un candidato a la secretaría general y que se acumulen votos a este desde varias hojas de votación. La proporcionalidad de la dirección puede ser establecida en primera instancia con los cocientes de la asignación de candidaturas a la secretaría general (inventivo a agruparse) y luego a las hojas de votación (al estilo sublemas).

Si como dicen el partido socialista debe prefigurar la sociedad socialista, esta sociedad será una sociedad democrática, plural, de dialéctica cooperación/competencia, fraternidad, unidad y discusión permanente de las reglas de juego en la que los individuos organizan la acción colectiva para lograr objetivos comunes.

* Atendiendo a esta razón, algunos sistemas de representación proporcional exigen al menos un porcentaje mínimo de votos para obtener representación parlamentaria. En el debate actual del PS se incluye un umbral de al menos 5% de los votos. Algunos sistemas también asignan mayoría absoluta de representantes a la fracción que obtiene la mayoría simple de los votos, como en el caso de las Juntas Departamentales en Uruguay. También el sistema de sublemas a nivel del Senado opera como un aglutinador ya que la unión permite disputar en mejores condiciones los restos en una asignación de relativamente pocas bancas a cada lema.

** El sistema electoral del Bundestag alemán intenta superar este problema. Se emiten en simultáneo dos votos a listas (partidos) e individuos (de cada barrio o localidad), pero los individuos deben adscribirse a un partido. La representación final del parlamento responde al porcentaje obtenido por los partidos en el sistema de listas, obteniéndose luego una integración mixta entre delegados obtenidos vía directa y vía listas pero sin alterar la proporción de la votación de listas. Este sistema parece razonable cuando se combina una jurisdicción nacional (partidaria) y local (individualizada), aunque para un partido como el PS no parece un sistema ni sensato ni muy transparente para los electores debido a su complejidad.

La interna del PS: Houston we have a problem (Cap 2)

En el primer capítulo de esta saga, Pa’ entrar en calor, describimos básicamente cómo funciona el sistema electoral sobre el que reposa la democracia interna del Partido Socialista (PS) y mostramos que se basa en mecanismos razonables y transparentes que incluyen amplia participación de los militantes en las decisiones partidarias. En este segundo capítulo, veremos las dificultades que genera el actual sistema electoral en un contexto político de polarización extrema que a su vez se retroalimenta. Por último, en la próxima columna analizaremos ejemplos de sistemas electorales y sus ventajas y desventajas en el contexto de la cultura política del actual PS.

Toma 1:

En el viejo PS, al igual que hoy, existían fuertes y estructuradas agrupaciones ideológicas divididas por cuestiones de política internacional, política de alianzas y formas de hacer política, pero estaban explícitamente prohibidas las fracciones y por tanto ejercían un control fuerte pero no total de los delegados de las instancias electorales. De hecho, las “planchas” (papeles de las agrupaciones que indican a quiénes deben votar los delegados) se circulaban fuera de la vista pública.

Toma 2:

Como veremos más adelante, debido a los fuertes incentivos del sistema electoral para alinear los votos de los delegados para maximizar el poder, el disciplinamiento de los delegados fue aumentando, acrecentando el poder de las fracciones.*

Toma 3:

La apelación a una cultura política más transparente y menos hipócrita, llevó a legalizar de hecho las “planchas” repartidas en las instancias electorales, al punto que incluso empezaron a circular como volantes con detalles de los candidatos. Este proceso se terminó de consolidar al universalizarse los celulares que permitieron difundir rápidamente las “planchas” de candidatos que acordaba cada fracción y por tanto terminaron de disciplinar los delegados en dos barras.

¿Cómo se llama la película? 

Una historia simplificada –y como toda simplificación un poco falsa– de la situación electoral actual del PS.

Vale la pena señalar que en esta película no se dice que los problemas internos del PS, que existen al igual que en todas las organizaciones políticas del mundo, sean producto del sistema electoral. Lo que se intenta mostrar es que este sistema electoral garantiza que efectivamente suceda dicho agrupamiento en una organización que por su cultura política puede agruparse en dos polos.

¿Por qué este sistema electoral favorece el disciplinamiento de los delegados y el bifraccionalismo?

Volvamos a los ejemplos. Como se describió en la columna anterior, el PS asiste a asambleas de delegados para elegir direcciones colegiadas y para ordenar candidatos en listas. Para el primer conjunto de elecciones los votantes eligen entre los candidatos un subconjunto de su interés sin importar el orden. Mientras que en el segundo tipo de votaciones realiza lo mismo pero indicando a qué lugar de la lista lo está votando.

En el primer caso, cuando se eligen órganos colegiados, la votación se resuelve fácilmente contando quiénes son los candidatos/as que obtienen mayor número de votos individuales. En el viejo PS, si es que alguna vez existió, el de fracciones prohibidas e individuos atomizados, cada elector marcaba sus preferencias en cada hoja de votación y el resultado es una dirección que refleja más o menos bien las preferencias de los individuos que los delegados quieren en la dirección nacional.

Sin embargo, existen incentivos para que pequeños grupos de compañeros empiecen a coordinar votar unificadamente a un subconjunto de nombres, concentrando sus votos y levantando simultáneamente a un grupo de personas. Cuanta mayor capacidad de coordinación, más posibilidades de incluir al grupo en la dirección. Imaginemos que dos fracciones controlan 100 votos alineados cada una. Todos los candidatos de cada “plancha” van a tener 100 votos de piso, pero los votantes independientes terminarán definiendo que se mezclen en la dirección final personas de una y otra plancha. También sucede esto cuando una subfracción opera para “bajar” (no votar) algunos nombres de la “plancha” de la fracción, dando lugar a que se mezclen los resultados. Si el número de votos “independientes” o “rebeldes” es suficientemente alto, éstos garantizan que se mezclen en la dirección personas de varias “planchas”.

¿Hasta cuándo me conviene seguir incluyendo gente en la “plancha” a cambio de alinear más votos en el congreso? Hasta que obtengo la mitad de los delegados alineados con mi “plancha”. En ese punto todos los nombres tendrán mayor cantidad de votos que cualquier otro candidato que voten el resto de los delegados. Visto desde la lista minoritaria, los incentivos a unir todos los subgrupos opositores es tan importante que es la única forma de competir con la lista mayoritaria e incluso controlando un número muy cercano a la mitad de los delegados puede quedar completamente afuera de la dirección.

Cuando las “planchas” se transparentan y el número de votantes desalineados pasa a ser muy pequeño, el número de fracciones competitivas “tiende” a dos. El riesgo: si todos los votantes están alineados, el ganador se lleva toda la dirección, todos y cada uno de los candidatos promovidos por la fracción que controla apenas la mitad de los votos se incluyen en la dirección y ningún candidato de la otra fracción es incluido.

En el mismo ejemplo de la columna anterior, en el siguiente cuadro puede verse que alcanza con que dos votantes acuerden entre ellos dos para que el tercero sea irrelevante y además no logre obtener ninguna representación en la dirección a pesar de representar un 33% de los votantes congreso.**

Antes y después de coordinar

En el segundo caso, cuando sí importa el orden de la votación, la cuestión es similar pero los incentivos a respetar el orden de las planchas son todavía más intensos porque un cambio mínimo en una plancha implica riesgos enormes de cederle el lugar a una lista incluso muy minoritaria. ¿Por qué?

El sistema por el cual se vota en el congreso implica que los votantes ordenen sus preferencias respecto al lugar de la lista que piensa que sería mejor que ocupe cada compañero. En el caso extremo de que en el partido existieran dos grandes tendencias de opinión que se agrupan en dos planchas de las que nadie se desalinee, el ordenamiento final reflejará el ordenamiento de todos los cargos de la plancha que obtiene mayor número de votos (ya que le ganará en todos los lugares puesto a puesto).
¿Qué pasa si la tendencia mayoritaria no logra ponerse de acuerdo en el ordenamiento de dos personas y, por ejemplo, una parte la vota en un orden y la otra parte en el otro? El resultado es perder uno de los cargos frente a la lista minoritaria. Se pasa de ganar los dos lugares a competir por quién se queda con el último de los dos lugares al tiempo que arriesgan fácilmente el mejor de los dos lugares frente a la lista minoritaria.***
¿Entonces?

La presente columna quiere transmitir la siguiente idea fuerza: el problema de este sistema electoral para producir direcciones plurales es que requiere la prohibición expresa de las fracciones o acuerdos políticos unitarios muy excepcionales y sólidos. Visto desde el punto de vista de los incentivos, existen grandes motivaciones para prefigurar las diferencias políticas en torno a dos bloques antagónicos. Una vez que se institucionalizaron las “planchas”, resultado bastante inevitable en una cultura política de mayor transparencia, el mayor alineamiento de votantes genera la sobrerepresentación de la lista mayoritaria y la subrepresentación (e incluso exclusión) de la lista minoritaria. La cultura política de las tradiciones ortodoxa y renovadora del socialismo sin lugar a dudas operan independientemente del sistema electoral, pero se refuerzan con éste.

El presente análisis sugiere que aunque el corte divisorio del PS no fuera entre esos dos bloques, con este sistema electoral tendríamos a dos fracciones (probablemente peleadas a muerte). En ciencia política esto está directamente vinculado a lo que se conoce como Leyes de Duverger: el sistema de mayoría simple lleva al bipartidismo o bifraccionalismo. Pero eso lo veremos en la próxima columna: Contamíname, mézclate conmigo.

 

* Una anécdota: en esta etapa un altísimo dirigente del PS fue a una Dirección Nacional de la Juventud Socialista y planteó que no existían las “planchas” y que si el día del Congreso veía alguna, iba a ser el primero en denunciarlo frente a todos los delegados. Este servidor, un poco manijeado porque no se le mintiera en la cara a la Dirección de la Juventud, le llevó a ese alto dirigente una colección de las “planchas” en circulación el día del Congreso, sin mucho éxito.

** Esta vez Luis sí se re quemó y abandonó el barco… una pena.
*** Pensemos un ejemplo de una mayoría muy cómoda en la que la lista mayoritaria duplica en votos a la minoritaria pero no se pone de acuerdo en un nombre y lo vota en orden inverso. Si Hugo y Paco son de la misma tendencia pero una fracción de la lista mayoritaria decide dividir votos, incluso duplicando a la lista minoritaria de Luis, la lista mayoritaria pierde el segundo lugar frente a la lista extremadamente minoritaria (¡tiene la mitad de votos en el congreso que la lista mayoritaria!)

Resultados en una votación donde hay alineamiento:
Imágenes integradas 1
Gana el segundo lugar Hugo con 90 votos y el tercer lugar Paco con 90+5 votos frente a Luis que tiene 51 votos. En este caso solamente 5 despistados cortaron la plancha y no generaron ningún cambio.
Resultados si una fracción divide votos
Imágenes integradas 2
Gana el segundo lugar Luis con 51 votos y en tercer lugar gana hugo con 96 votos (46+50) frente a paco que obtiene 95 (50+45). En este caso la corriente de Hugo y Paco controla más de 90 votos de 140 del congreso y sin embargo pierde el mejor de los dos lugares frente a la lista de Luis que apenas tiene 51 de 140 delegados.